Siempre agradeceré que mi madre me dijera frases como “leer es bueno” -aunque nunca la vi con un libro abierto- o “tienes que estudiar” -aunque no me perdonará haberme dejado dos asignaturas de la carrera- o cosas por el estilo. Nunca me dijo “tienes que escuchar música”, o “tienes que ir al cine” o algo así, pero bueno. Cuando yo le recrimino, ya de mayor, que ella no lee, me argumenta que sólo le gustan los diálogos. Le invito a que lea teatro, a lo que me contesta que el teatro se ve, no se lee. Evidente, pero incierto. Así que, en una última intentona, hace un par de años o tres, le regalé Pulp, de Bukowski. Y ahí lo tiene, en la mesilla. Ni lo ha tocado -porque si hubiera leído un par de páginas, me habría llamado escandalizada-, pero ahí lo tiene.
Imagino que soy un ladrón, que me voy a uno de esos impersonales edificios de ladrillo construidos al calor de los aires de renovación de los años 70, con la chapita del yugo y las flechas en el portal. Sí, de esos que hay
en todas las ciudades de éste país. Me cuelo en una de sus casas. En lugar de pegar un pelotazo a un banco, o montar una constructora, me da por colarme en una casa donde puedo sacar cuatromil duros -de los antíguos, se entiende- tres collares, un home cinema y la consola de los chavales. Entro sigiloso en el dormitorio, dispuesto a buscar el abrigo de piel de la señora, cuando de repente, me fijo en la mesilla. Tiene Pulp. Será de él -pensaría- ¡Joder, con los marujos, leyendo a Bukowski!.
Probablemente abortaría el robo y me iría por donde he venido -puerta, ventana…- pensando en que sí, que la humanidad todavía tiene solución, que un matrimonio de cincuentones de clase obrera ha llegado a la literatura maldita. Mira, he evitado un robo con el regalo a mi madre.
Dicho esto, Bukowski me aburre un poco. Siempre pedo, siempre folleteos, siempre acabao. Vale, Charles, lo hemos pillao. Total que este tipo de frases de mi madre, sin ningún fundamento, me salvaron de la quema (y la Biblioteca Pública, claro). El argumento oficial es que sin “estudios” no llegas a ningún lado, pero ahí está Dani Güiza para desmentirlo. Le entrevistan en el diario público. Aquí copio y pego algunas perlitas:
“¿Cuál es su película favorita?
Ahora mismo, no sé. Aunque puede que Torrente.
¿Actor y actriz?
Torrente y Pamela Anderson.
¿Se ha traído la Play a la concentración?
Que yo no me traigo nada de esas cosas. Ni consolas, ni libros, ni veo la tele.
¿Entonces, qué hace en los ratos libres?
Dormir en la habitación, es lo mejor. Yo soy muy de siestas.
¿Qué ciudad le gustaría conocer?
Bora Bora.
¿Cuál es su coche favorito?
Todos.”
Bien, tras este despliegue de medios por parte del delantero jerezano, poco más me queda decir. Bueno sí, que los últimos libros que me he comprado son uno de relatos de Chéjov, y El hospital de la transfiguración, la primera novela del recientemente fallecido Stanislaw Lem -homenaje cultural a la selección polaca que ayer vió escapar la victoria en el último minuto frente a Austria- que me han costao la friolera de 40 pavos en la FNAC (¡seismil setecientas pelas!). Tieso hasta que cobre. Tieso.
Éste es Lem… ¡Es polaco el que no vote!
Lo importante aquí, es que si todos los ladrones conocen a Buko..eso sería mucho pedir
Seguro que sí. Los ladrones van por delante. Pasaron lo postmoderno!!
Me aburro más que un oso. ¿Y por qué se aburre el oso? I don´t know…
Y qué dos asignaturas dejaste’ ? no puedes hacerlas ahora? que estudiaste???
A) Derecho Constitucional Español y otra.
B) Creo que sí.
C) Políticas.
Ufff politícas…ufff…
Jolín y no quieres hacerlas???
He aprobado otraaa, estoy que me salgo!!
Es una carrera genial. Igual sí me animo este años y le doy la alegría a mi madre.
Y enhorabuena!!!!