Existen pocos momentos en la vida de un ser humano en los que se despliegue ante sus papilas todo un mundo de posibilidades. Los ojos están más acostumbrados grandiosidades, con cada plano que elige el cerebro. Incluso el olfato nos hace girar la cabeza ante la salida del ventilador de una pastelería (el de la pastelería La Playa, en Gijón, que da a la calle Los Moros… ¡¡diosss, qué olorrr!!). Pero el gusto sólo se planta boquiabierto ante la paleta de sabores que representan una mujer desnuda y tumbadica en la cama, y ante la imperial cámara frigorífica de una heladería.
Anoche tuve una de las dos experiencias. Estaba allí, desplegando todo su poderío, diciendo “ven y cómeme lo que quieras”, y yo relamiéndome como una perrita (homenaje). Me decidí por la stracciatella. Me parece fresco, su cremosidad no agobia, y las teclas de chocolatele le dan tanta agilidad, que el clásico de chocolate no es competidor en las noches de verano. Cucurucho siempre. Ya no se hacen cucuruchos como los de antes, ahora son planos e insípidos. Recuerdo los de Islandia, con los rombos tan marcados, la clara de huevo que dora la parte exterior…
Y te vienen los del Ben&Jerry´s como si hubieran descubierto la pólvora. Malditos yankis hijosdeputa, que se creen que todo empezó allí. ¡Ánimo yihadistas, a la guerra santa por los helados!
Y nada, nos sentamos en las mesas instaladas en la calle Argumosa con motivo de las fiestas del barrio, Jóse, yo y nuestros helados, y nos tomamos algo en mitad de un globazo pakistaní, que ríete tú del cura brasileño. Y venga pasar muchachas de todos los colores, etnias, tamaños. Todas realizaron magníficos ejercícios de pasotismo hacia nuestras honorables personas, ejercícios donde la concentración y la técnica fueron clave.
Auténticas Comaneci. Es perfecta. Por cierto si no les he recomendado el disco de Fran Nixon, no dejen de bajárselo “Es perfecta”.
Es pefecto.
Stracciatella, ya te tengo para el tuttifruti.
Muy acertado lo de la mujer desnuda
mua!!!
croack croack!
Grande Nadia, Grande Nixon. Chaíto!!!