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Tenía que ser él
En la extensa nómina de imbéciles que conozco, hay uno que destaca sobremanera: José Luis Astiazarán. Este imbécil saltó a la palestra por ser presidente de la Real Sociedad. Durante su mandato los mandó a segunda, y casi los hace desaparecer. Sé que se supone que a un vizcaíno le daría gusto esa noticia y, sospecharía que el tal Astiazarán es un infiltrado, pero en el fondo, tenemos cariño a los txuriurdines. Un equipo cuya camiseta han defendido desde Satrústegui a Kovacevic, pasando por Aldridge, Epi, Bakero, Beguiristáin, Arconada, Kortabarria…, merece todo nuestro respeto y algo más.
Algo místico se escondía en el viejo Atocha, cuando Eduardo Chillida defendía su marco, y Elías Querejeta era un hábil e irregular delantero, capaz de pinchar el globo de Di Stéfano. Toda una historia en manos de un torpe. Parece un guión que hemos visto ya demasiadas veces. Yo no sé si podría dormir tranquilo si, apareciendo en la wikipedia, mi definición arrancara como la suya: “Abogado de profesión, José Luis Astiazarán fue elegido presidente de la Real Sociedad en 2001, abandonando el club en junio de 2005 y dejándolo en la bancarrota debido a una nefasta gestión organizativa.”
Bueno pues este personaje es el único ser en el planeta tan absolutamente estúpido como para estar en contra de la subida de impuestos a las megaestrellas extranjeras. Que no suben, que se igualan, pero ese miniparaíso fiscal en nuestro país, es otra cosa. Yo trabajé para Astiazarán, de rebote, un encargo, pero fue una de las experiencias más psicodélicas de mi vida. Rodeado de una pléyade de personajes, tan ineptos como ilustres de apellido. Un par de chavalitas para alegrarle la oficina, una fea que le solucionaba los marrones, cero talento, menosmil en gusto y jeta, mucha jeta.
Trabajar cerca de Astiazarán, es observar en primera fila el espectáculo del poder en España. Torpeza que reparte hostias a ciegas y, con cada sacudida, caen un puñado de billetes. ¡Qué coño, os voy a contar! Así, en breve. Hicimos un guión para una gala de la LFP. Había tresmil pavos en presupuesto para guión, y nos pagaron mil. A razón de catorce, siete la media. La gala era completamente absurda, era la típica reunión de gerifaltes en plan excusa para irse a putas en Madrid. En ese guión no podíamos hablar ni de fútbol, ni de equipos, ni de futbolistas. Ahí es nada. Para que se hagan la idea, nuestra, por aquel entonces jefa, remató algunas frases, entre otras el maravilloso cierre: “esperamos que hayan pasado una noche muy agradable“.
PD: Hay que compensar con este spot. Cuando jugamos contra la Juve en la Champions. A reseñar la ristra de tarascadas que seleccionan los italianos para iluatrar nuestro juego.
3 comments Noviembre 5, 2009
