Las cosas que mola de ser un freelance
febrero 25, 2010 4 comentarios
Hablaba esta tarde con Mario y su hermano sobre cosas que nos habían pasado en nuestras vidas laborales. Historias de sexshops, porteros de fincas de la calle Orense transitadas por putas de lujo, y otros argumentos dementes. Me recuerdo diciéndole a una reportera, que el señor que tenía enfrente era Santiago Carrillo, un chavalín. Con un argumento muy básico de defensa, la chica en cuestión me respondió con un lacónico “ah, vale, vale“. Como si lo que hice hubiera sido refrescar un cerebro de experta analista política a la que bailaban caras y nombres.
Noche de primavera en Cannes. Hotel de Niza. Una modelo morena y yo en la cama. No podría haber presentado mejor la historia, para un desarrollo tan deprimente. La chica, acostumbrada a volver de una sesión de fotos en Tokio con 50.000 euros en el bolso de Gucci, se encontraba en una encrucijada. Se había propuesto ser popular, salir por la tele y, como dijo Woody en La Maldición del Escorpión de Jade: “chica, por muy mal que vaya la economía jamás pasarás hambre”, por lo que lo había conseguido.
En Madrid gestionaron mal las acreditaciones, y con las que teníamos no podríamos entrevistar a Tom Hanks como estaba previsto. De hecho, a duras penas podíamos hacer nada. El cámara y yo dejamos las pajaritas de atrezzo para otra ocasión, porque no habría alfombra roja. A ella le disgustó la noticia, al punto que se tiró toda la noche mirando al horizonte y pensando que no valía para esto de la prensa. Le mentí. Mentí como un perro. Más por volver con un gasto de viaje justificado, que por otra cosa, porque mi realización personal estaba muy lejos de la Croisette.
La dejé dormida, y convencida de que triunfaría en la televisión, y me fui con el cámara a beber ron con cocacola tirado desde un grifo. Delicatessen. No le bastaba estar buena, estar a punto de casarse con un político del PP, tener mucha pasta, y la posibilidad de ganar más como modelo. Quería ser popular. Salir por la tele. Quería (con tono de tía buena que no engaña a nadie) “ser actriz”.
Han pasado años. Ella ha salido más en la tele. Presentó un puñado de ventas de películas, de estas de “se rueda” o movidas así, en Antena Tres (ese contrato se gestó en un pedo en GulaGula, pero eso es otra historia), fue colaboradora en otro programa de Telecinco, y seguro que no se metería en un proyecto basado en las nuevas tecnologías. Yo debo seguir en el mismo punto. Pero sabiendo todo lo del punto anterior. Y quedan más historias. Preguntadle a Jóse.
PD: Jóse, hazte un blog, que no hay quién te linke.


Eddie House, McGrady y Sergio Rodríguez. No parecen malos refuerzos para NY, a ver si levantamos cabeza. Si el canario no logra cogerle minutos a Robinson con un entrenador a su medida como D´Antoni, es que no sirve para la NBA y tendrá que volverse a Europa de una jodida vez. Bastante paciencia han tenido con él y se ha tenido a sí mismo. Lo que me faltaba es que nos clasificáramos para playoffs y tuviera que chuparme madrugada tras madrugada. Con el frío que hace en casa por las noches.
Ha pasado de ser un tipo absurdo, demagogo, con muchos complejos, a parecerme un tío gracioso. Me refiero al presidente Aznar (los que han sido presis de gobierno tienen el tratamiento de presidente de manera vitalicia), que se está convirtiendo en el Cantoná de la opinión pública. Con la diferencia de que el delantero francés era genial, y el madrileño siempre se ha caracterizado por la ausencia de brillo. Pero me mola el rol que asume ahora. Es una mezcla de friki que va de vuelta de todo (que son los más graciosos), y señor que quiere dar miedo. Carne del remake de Hotel Glam.
Lamentable título, ¿Que no?
Hace un año estábamos en el Mobile Word Congress de Barcelona. Este año no. Trescientos cincuenta euros dos personas cinco días, viaje, dormir, comer… todo incluído. De nuestro pírrico bolsillo. Llegábamos con nuestros proyectos de “vaidio“, nos sangraban en los parkings, y nos desfondaban señores de Seattle o de Texas. Enroscamos las bombillas y llamamos a Manolo: se nos había ocurrido una cosa. Sólo ha pasado un año entre 
Si hace bien poco comparecía el ideólogo de Apple (Steve Jobs, un tipo que da algo de miedito) presentando el A-pod, con una cobertura mediática que para sí quisiera cualquier jefe de estado del mundo -por aquello de que asociar tu imagen a Apple te convierte en un tipo molón-, ayer los googles presentaron su Buzz, más un concepto que un producto. Supone la rendición del gigante ante los social media, y la punta de lanza de la geolocalización, la principal inversión del buscador (hasta que desarrollen el proyecto del buscador semántico).







