Nico, la película
diciembre 29, 2010 6 comentarios
Sí, otro blog más.
diciembre 29, 2010 6 comentarios
diciembre 28, 2010 Deja un comentario
Querido Gurú:
Después de unos años siguiendo tu pista allá por donde la has dejado -y cultivado y promocionado- he llegado a la necesidad de escribirte estas líneas. Digo que lo necesito porque creo que en el conglomerado de cosas que me has inculcado, uno de los mandamientos es escuchar, y me parece que es hora de que abras bien las orejas.
He leído tus cinco consejos para mejorar en SEO, los cinco puntos clave para crecer profesionalmente, los cinco hitos para triunfar en el marketing, además de los cinco pasos para petarlo en redes sociales, mejorar la conversión y el retorno de los clientes, generar buena reputación online, ser mejor persona, cagar más duro y hacer macramé. Desgraciadamente, y aunque te parezca imposible, creo que no me han servido para nada.
De hecho estoy empezando a pensar dos cosas. La primera, que muchos de esos consejos baratos de libro de autoyuda y de Guinnes del perogrullo, no son más que post patrocinados por la startup a la que beneficias en cada caso (Facebook, Foursquare, Flickr, Citydeal, Groupon…) La segunda, que lo haces por aquello de posicionarte como un gurú de los negocios, las relaciones públicas, diseño, capital riesgo, recursos humanos, o lo que te haya dado la gana.
Con más bien poca ciencia, has logrado autoconsiderarte una referencia en tu campo, aupado por el ruido de las redes sociales, en especial Twitter, el lugar donde compartir felaciones y jabón en 140 caracteres. Has logrado un estatus y una legitimidad basada en lo mismo que criticas: números. El número de followers, visitas, amigos, “me gustas” es el que sirve como instrumento de medición de tu influencia.
Te he seguido en los últimos tiempos y he visto cómo has apostado por empresas o tecnologías que se han ido a pique, y cómo te has dado de bruces con los beneficios de otras a las que ignorabas. Siempre has defendido que las jerarquías deberían cambiar -para ese cambio tú tendrías palco de honor, claro está-, y ahora te consideras parte necesaria en el proceso de legislación sobre la propiedad intelectual.
Te llaman, vas, hablas -como representante de la red-, pactas, y ayudas a legislar. Como si no hubieras entendido nada de la propaganda con la que has contaminado los timelines de miles de internautas. Vas a firmar y rubricar, que no se debe firmar y rubricar, como si no supieras que hagas lo que hagas, y digas lo que digas, el mundo digital va a seguir su curso como lo siguió tras Napster, y tras la manifestación en la que Luis Eduardo Aute y Ana Belén hicieron temblar los despachos de Palo Alto.
Mientras sigo enfangado en el día a día de la formación de una industria, querido Gurú, permaneceré muy atento a tus movimientos en el social media, a las fotos de tus fiestas, a tus whiskis&meretrices&tweets, a tus megaconferencias sobre fondo de power points, y todas esas actividades que tanto aprietan tu agenda, y en las que eludes hablar sobre financiación, subvenciones y otras cuestiones secundarias.
Su Perfecto Caballero Británico
diciembre 24, 2010 6 comentarios
Supongo que cuando has sido director de una emisora desde los 27 años, director de informativos de TVE durante la noche del 23 de febrero de 1981, has catapultado a una cadena de radio hasta el más absoluto liderazgo, y has puesto en órbita la legitimidad de los servicios informativos de un nuevo canal televisivo, tiene que ser cuanto menos inquietante que te avisen de que te apagan el micro diez días antes de que ocurra.
Cuando mi profesión me lo ha exigido, he puesto en juego las lecciones que enseñó durante veinte años en el Hoy por Hoy. Su frialdad para el análisis, su pausa para dejar a un lado las primeras intuiciones, sin por ello caer en el elitismo a la hora de contar las cosas. La necesidad de que el entrevistado que se escurra entre las preguntas quede retratado. Y sus preguntas. Secas, certeras, directas y empleando las palabras exactas, o corrigiendo sobre la marcha.
Su estilo quedó demostrado durante la época aznarista, presidente que negó entrevistas a su emisora, pero que le llamó tras los atentados del 11M para indicarle que había sido ETA. Fue el único que le dijo no. El País publicó los rumores, pero el clamor de un país volvió a estar pegado al transistor porque, al parecer, las cosas tampoco eran como se estaban contando en la tele. Años más tarde, los jueces demostraron que el trabajo del equipo de Iñaki no fue en balde.
Aún así con el paso de los años llegó a reconocer, en una colección de editoriales, que el presidente que le había negado la palabra y que le había asfixiado todo lo posible, tenía razón con el asunto de las negociaciones y los terroristas, y que él no. Ahí radica la naturaleza extraordinaria del personaje, y lo que lo convierte en un relator único: es capaz de abstraerse a las diatribas de su tiempo, para trascender, para dejar de un lado el cultivo al ego, la necesidad de premio, del disfrute de seducir y ser seducido, por la pasión de contar cosas.
Todos los que decimos que sentimos las necesidad de contar cosas, tenemos anhelos colaterales que dinamitan nuestro servicio a la comunidad. Porque en el testamento que leyó anoche Iñaki, la vinculación entre el periodista y la sociedad para la que cuenta las cosas es fundamental. Tanto como la importancia de la muerte de CNN+ para una democracia. Aún así, al filo de la media noche, se desanudó la garganta para, como siempre, golpear sin rodeos en la boca del estómago de la noticia: “Cerramos por situaciones muy difíciles, como la que pasan muchas empresas y, también la nuestra“.
Iñaki recordó la importancia de ese medio, mientras Gran Hermano, un buen puñado de canales más allá, seguiría manteniendo grandes niveles de audiencia “CCN+ ha acreditado un señorío, una elegancia que debería ser muy estudiada por quienes quieren hacer del periodismo un oficio útil para la sociedad“, vacunaba frente al utilitarismo de todos esos periodistas que justifican actuaciones atroces por su realismo frente al poder, o en otro nivel, por su mileurismo.
Atinó Gabilondo cuando dijo la frase de la noche: ”Esta casa ha dado muchos ejemplos a un periodismo que trata de saber por dónde anda el rumbo“. Y es que nunca le ha preocupado reconocer que no sabe por dónde andan los rumbos y que, puede que ni la dirección sea importante, porque lo vital es estar siempre dispuesto a permanecer en la búsqueda de ese faro.
Veremos los años que pasan hasta que podamos disfrutar de la honestidad crítica de un profesional, que cuando firmaba con su clásico “informa la SER” hacía temblar casas y palacios. Veremos en qué cojones se nos va quedando el panorama informativo, y cuáles pueden ser las oquedades en las que se alojen las buenas prácticas en el periodismo, frente al atropello de los diarios gratuitos, Matías, Piqueras, y todo ese circo tan divertido, que hace que nos pudramos con una sonrisa de oreja a oreja, tan estúpida como los contenidos con los que nos distraen.
diciembre 23, 2010 1 comentario
diciembre 17, 2010 5 comentarios
Los lectores habituales del blog, tal vez desconozcan que éste tiene tripas. Vísceras en forma de estadísticas que miden el impacto en influencia de los textos, o eso intentan. Lo que más me ha molado siempre es analizar las formas en las que los no habituales llegan al blog, y ver lo bien posicionado que estoy en el mundo de la zoofilia. Esto me genera dudas con respecto a la capacidad de los buscadores de ofrecernos un buen servicio, y de la necesidad de los buscadores semánticos desde ya mismo.
Con lo depravado que me considero y, resulta que estoy posicionando del copón en un delirio sexual con el que no me divierto para nada. El famoso “perro follando a su dueña”.Me llama la atención lo de “violencia”. De aquí a estar en la lista negra de la CIA son dos post, y si no al tiempo. Dejo una última idea: la movida no es que me encuentren por “perro follando a su dueña”, es que lo busquen.
Que tengáis buena resaca.
diciembre 16, 2010 2 comentarios
Estados Unidos siempre ha tenido dos varas de medir morales, en lo que a política internacional -en realidad supranacional para ellos- se refiere. Los países con la bomba y los que no la tienen. La mayoría de los movimientos geopolíticos tras la caída del muro, se explican por ese condicionante. Hasta hace no mucho tenían el control absoluto de lo que podría pasar y lo que no. De hecho el gran relato de la Historia les ha vestido de buenos, aún siendo los únicos psicópatas que han utilizado el gran armamento nuclear en combate.
Hoy desayuno con esta noticia. Lo flipo. La guerra planteada por los grupos de extremistas orientales, es una guerra que los sociólogos bélicos denominarían asimétrica ya que supone una ventaja en la batalla derivada de una estrategia divergente. Cuando los españoles, hace doscientos años, introdujeron el concepto de “guerra de guerrillas“, lograron batir al ejército francés, unas tropas mucho mejor sobre el papel en cuanto a formación, potencia, y armamento. Les rompieron los esquemas y generaron una nueva estrategia de pequeños combates parcelados.
El fenómeno denominado AlQuaeda, representa algo parecido. Un sistema de ataque imposible de defender según los estándares establecidos en la actualidad. Cualquiera puede entrar en un centro comercial y reventar. Cualquiera, en cualquier momento, en cualquier lugar. Conste que hay que ver la situación más a fondo, tener en cuenta que se trata de una guerra entre un poder prepotente, y unos ciudadanos explotados y engañados hasta el hastío, y sobre los que se constituye el presunto bienestar de la minoría occidental, identificados con grupos que juegan su papel vendiendo que les defienden y reivindican.
La noticia sorprende porque, en pleno rifirafe coreano e iraní, parece un momento histórico, que los norteamericanos comiencen a asumir que pueden ser objeto de ataques nucleares. La idea de comenzar a introducir este concepto, nos dice mucho más que cualquier declaración realizada por un líder internacional. Es un momento histórico, perdido entre grandes titulares, en mitad de una poco leída sección de Internacional.
diciembre 15, 2010 1 comentario
Es la palabra de moda desde siempre en el mundo de la publicidad. Hoy he conocido a un tipo que asegura que te puede convertir en alguien de éxito. Para él alguien de éxito es alguien que tiene tiempo, y tener tiempo es tener dinero. El te lo garantiza, te hace un contrato, dice. A cojonudo no le gana nadie.
Los charlatanes son tipos que han sido capaces de sobrevivir a todo tipo de economías, y que lo siguen haciendo. No quiero hacer sangre, porque estoy seguro que no es consciente de casi nada, y porque no me apetece mucho escribir hoy. Sólo lo voy a asemejar a este vídeo. Apunto: la OCU es el nuevo sindicato.
diciembre 14, 2010 Deja un comentario
Al levantarme de la cama, entrar en el baño, y hacer una mueca al espejo -con la luz apagada, osea, sin ganas de verla, lo hago por hacer, porque salía en las películas, no sé, rarezas mías-, me he dado cuenta que mi aliento huele por las mañanas a aliento de perro. Nada metafórico, el pozo me canta a perrete, a esa mezcla de bacon con lo que sea, sin lavar desde hace años.
He salido al jardín, y he comprobado que a mi perro el aliento le huele a perro, por lo que no se trata de un cambio de rol, y descarté ser protagonista de una inesperada y patética superproducción navideña de la 20th Century Fox. Al menos no de las taquilleras, igual era un retruécano, y es un reality para Sundance.
He tomado mi café, y Tomasa me ha planchado el Financial Times y el croissant, pero el regustillo a perro ha seguido ahí. He vuelto al baño a lavarme los dientes y enjuagarme con un elixir que, en el anuncio de la tele, le quita la mierda al casco de un barco explotando, he tragado agua y me he largado. En el coche me he dado cuenta de que mi aliento seguía oliendo a perro.
En el trayecto al trabajo he empezado a generar todo tipo de teorías sobre la justicia, la bilis, la baba y otros humores. He recordado a los dentistas -esos grandes hijos de puta- que me han atendido durante la vida, como si repasara la alineación de un equipo campeón del mundo, y seguía sin explicarme nada.
Llegué a la oficina, conteniendo la respiración en el ascensor, me cerré en el despacho, encendí el ordenador, y abrí mi correo. Me embebí en la lectura de tal modo que, tras no menos de una hora, me di cuenta de que mi aliento ya no olía a perro, olía normal. Acto seguido entró Marcos y charlamos sobre temas absurdos, mientras yo ponía énfasis en proyectar el aliento, como orgulloso por mi normalidad estomacal.
Cuando me dijo que se tenían que deshacer de CNN+, se me empezó a mover la cola. Sola.
diciembre 13, 2010 2 comentarios
- Hay gente que aparece hoy en la prensa porque, comentan, les han estafado con Lady Gaga. Por lo visto consideran que estafarles es cobrarles cien euros por entradas falsas, es decir, creen que la estafa está en no haber podido acceder al concierto. Cada vez entiendo menos al mundo, de verdad.
- Odriozola, el presidente de la Federación Española de Atletismo tira del clásico español “No pienso dimitir porque sería abandonar el barco“. Es un valiente y, teniendo en cuenta que eligió como vicepresidenta a una tipa que presuntamente suministraba sustancias dopantes a sus federados, más que valiente lo que tiene son unos cojones como un castillo.
-Por supuesto los tertulianos que se fueron el viernes siendo analistas políticos, han amanecido el lunes siendo expertos en atletismo. Nada nuevo bajo el sol.
- Cualquier persona sensata que haya leído el reportaje de El País del domingo sobre los créditos subprime en España, debería haber salido a quemar bancos, juzgados, inmobiliarias y el Congreso de los Diputados. No ha pasado, así que o la peña que compra el periódico solo lee la propaganda del Media Markt, o no hay personas sensatas. O las dos.
- Los medios y redes sociales se llenan de subnormales que jamás han escuchado nada de Enrique Morente, hablando de la gran pérdida que supone. La peña necesita rellenar. El contenido, en un 90% es puro relleno. Relleno de aire, de vacío, de falta de sustancia, calidad, criterio. Pero exigimos ese relleno. La culpa, puede que no sea de los subnormales que rellenan, sino de los que necesitamos que nos rellenen de contenidos vacíos para no pensar en lo importante. Para no ver.
- El otro día escuchaba un comentario trasnochado en Radio3. Un tipo culminaba su autoretrato como “viejo rockero” señalando que su gran vicio son las mujeres. Me sonó muy carca, muy chungo. Y eso es parte de la postmodenidad. Es decir, cuando uno piensa en lo postmoderno, piensa en la deriva de las religiones o relatos políticos, y duda si ese cuestionamiento es positivo. Pero se le plantea en el día a día, y ves ese comentario como algo desfasado. Defender esa pose coherente de viejo rockero me pareció absurdo, y contribuí con mi ladrillo al muro postmoderno. Joder.
-Estoy escuchando a Holgado. Curra conmigo. Vosotros hacedlo también, porque mola.