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Ondeando
Todavía recuerdo cuando don Antonio me animó a presentarme a los Ondas. Sí, sí, me animó, creyó que el programa merecía la pena, conocía al jurado -siempre recordaba que llevaba cincuenta años en la casa, concepto la casa-, y que les iba a gustar y a sorpreder tener algo así coleando en provincias. Así que rellené una solicitud, un bíptico gris, empaqueté un cedé y lo envié a Radio Barcelona. El cartero al mismo tiempo que se afanó en hacer llegar este paquete a Barcelona (es que iba a decir la ciudad condal, por no repetir, pero me parece asqueroso), guardaba otro relleno con sus últimas luces, en el apartado de correos de don Antonio.
Don Antonio me parecía un tío grande por varias cosas. Lo primero porque le encantaba mi programa, aunque siempre acabara con una falsa llamada en la que le imitaba haciéndo la petición del oyente, que era una canción, siempre de Julio Iglesias. Lo segundo porque me dejaba zascandilear. Mientras el resto de la redacción escribían sus noticias de plantilla, con mucha ceremonia, pero sin el menor esfuerzo -en plan “un rumano asalta…“-, chumeteaban lo que no aparece en el Hora 14, o hablaban de sus hijos, cosas importantes laboralmente, yo zascandileaba por Internet, me cerraba en el estudio a escuchar música, o hurgaba por los armarios de las cintas viejas. Don Antonio les decía que lo podía hacer porque era creativo, cosa que no servía para remansar las aguas.
El despacho de don Antonio olía mucho a tabaco, y algo menos a queso roquefort, lo que lo convertía en algo insoportable, y él era pesado conmigo diciéndome que no se podía explicar que me presentara sin guiones, que Iñaki Gabilondo tampoco los necesitaba, pero siempre tenía a su lado un cerro de papeles, por si acaso. Andes de cumplir su promesa de llevarme a ver a Iñaki, le llegó la jubilación, y con el nuevo director, aunque abría más las ventanas, el despacho olía a podrido, a cadáver. Creo que don Antonio, pese a no serlo de carrera y, probablemente tampoco de corazón, era lo único que enraizaba el concepto periodismo con aquella emisora que, luego se convirtió en un noticiero de salón.
¿Con los Ondas? No hubo suerte, aunque, por supuesto, preparé un speech por si tocaba viaje a Barcelona. Creo que aquel año le dieron el Ondas al Mejor Programa de Innovación Radiofónica al Anda Ya de los 40. No me pareció muy innovador, pero toda queja hubiera sido tomada como inequívoco gesto de envidia. Este año le han dado uno a Jorge Javier. Espero no optar jamás a un Ondas, porque no iré a recogerlo. Lo malo que tienes cuando tu despacho huele a podrido y abres las ventanas, es que suele acabar oliendo a podrido toda la calle.
PD1: Gracias a todos por la calurosa acogida del nuevo blog. Gracias Mario por semejante reseña.
PD2: Echad un vistazo a esto.
4 comments Octubre 20, 2009
El jeta
En los últimos diez años, recuerdo dos conversaciones de más de treinta segundos con mi padre. Una era sobre Guardiola y la salida tan chunga que tuvo del Barça, otra sobre Pablo Carbonell. Del exreportero del Caiga Quien Caiga me dijo que era un jeta, que le había oído unas declaraciones en los ochenta donde afirmó que su objetivo era vivir sin dar un palo al agua, y que lo había conseguido. Me abrió los ojos. Sobre Pep me dijo que no merecía el trato que le estaban dispensando los directivos azulgranas, que si él fuera Guardiola lo dejaría, y quedaría los sábados para jugar en la playa con los amigos.
Como las ocasiones de comunicar con el homo antecesor siempre me han sido tan escasas, intento sacar el máximo rendimiento de las palabras de un ser que me lleva trentaiún (no miréis en rae.es que no está) años de ventaja. Pensé que, si algún día llegara a la élite del fútbol, a nivel Barcelona, Manchester, Bayern… jugaría un par de años y me retiraría con veintitrés o veinticinco años. Y a jugar al fútbol en la playa de San Lorenzo, con las espaldas cubiertas de por vida. Como Metzelder, Milito, o el último tramo de carrera de Julen Guerrero, pero sin ir a entrenar. No pudo ser, una inesperada falta de calidad me lo impidió.
Pero lo de vivir sin dar un palo al agua sigue siendo un objetivo a lograr y, voto a tal, plausible. Todos tenemos en la mente un buen puñado de seres que viven muy bien sin hacer nada (“¿Le parece poco ganar mucho dinero sin hacer nada?, muy poca gente lo consigue, mi buena mujer” dijo el Marx bueno), así que la meta es estar en vuestras mentes como un hijoputa más. A nivel Costa´s Brothers, el nuevo fenómeno musical de las Nuevas Generaciones. Que se preparen el Bigotes, el Albondiguilla y mi amigo Fabra, que voy para allá.
3 comments Octubre 14, 2009
Raritis
Nico es una perra con una mentalidad tan aparentemente estúpida, como realmente extraña. Provocadora pero cobarde, loca por salir, loca por volver, siempre dispuesta con igual energía para hincar el diente a cualquier fino manjar, o emprender veloz carrera tras una mosca. Tiene un par de grandes miedos, fantasmas que acechan y, en verano, se le afilan tras cada esquina: ni soporta el sol, ni los aires acondicionados, así que los paseos en esta época se convierten en una clase de fitness de cintura para arriba para su partenaire. En un par de días cumplimos un año juntos.
Pero nunca dejaré de agradecerle la siguiente metáfora, que me regala de cuando en cuando: roe su correa. Con paciencia y esmero lame, moja y, cuando está blanda, corta la cuerda que le une a cualquier poste o farola mientras compro, tomo algo, u otros menesteres. La imagen que me encuentro al salir es la siguiente: una perra, con la correa rota, es decir, libre, sentada en el mismo lugar que estaría de no haber logrado el objetivo, esperándome como si sus posibilidades de huír fueran imposibles. Es la mejor metáfora que conozco del sistema en que vivimos.
PD: Estoy hasta los cojones de que me recomienden ir a Malta en todos los programas. Que si la Valetta, que si el buceo, que si la noche… No voy a ir. Repito: no voy a ir.
PD2: ¿Cómo un baño tan pequeño puede acumular tanta mierda?
PD3: Una de las cosas que descubrí en Barcelona en casa de Lichis, es el vicio con las enchiladas en lata de Old El Paso. Una de las cosas que les quiero enseñar a ustedes es que no las coman. Son mortales.
2 comments Junio 27, 2009
El efecto perverso
Han pillado al alcalde de Barcelona, miren aquí. Resulta que la criatura también tiene un blog, faltaría más. Es que los políticos son modernos y se creen que puede monopolizar no sólo los medios de expresión tradicionales -que controlan merced a subvenciones, clientelismo y otros menesteres- sino que quieren controlar también lo incontrolable, los muy gilipollas. Resulta que le cuesta una pasta gansa, pasta como para comprar un piso y regalarlo, pero es que además lo escriben sus asesores de prensa, lo que desnaturaliza un poquitín el asunto. Moderno, molón, pretende hacer divertido a alguien que no lo es, pero completamente falso. Es como si Emilio Botín jugara en los Lakers, en la chepa de Gasol.
Los representantes de lo público son así, a la orden del día, a tope, con sus muletillas populares, sus resultados deportivos y sus respuestas de refrigerador, por si vienen los del Caiga Quien Caiga. Mientras revienta un señor en Bizkaia y le damos una vuelta al molino con las mismas posturas, mismas palabras, misma mierda. Ni blanco ni negro. Hablar defendiendo lo blanco parecería lógico desde la capital, pero tampoco viene bien ver el negro de vez en cuando. Vean Hunger, de Steve McQueen, olviden el olor a normalidad y piensen desde la putrefacción humana más absoluta, a ver si tienen cojones a defender el blanco sin sentirse ratas inmundas.
Un político enfrentado a un problema de verdad, es como un chimpancé en la selectividad. Pero creen que lo moderno vende. Es el verdadero Efecto Obama. Nada de nuevas ideas, nuevos cuentos. Por más que una intención sea buena, siempre derivan efectos perniciosos. La teoría del efecto perverso.
1 comment Junio 19, 2009
La gran final
Llegué a Roma con una hora de retraso respecto a lo que había previsto. Una final así hace que uno se ponga nervioso desde la semana antes, así que cualquier cosa que rompa el plan establecido -y los retrasos son los campeones del cualquiercosismo- me desestabiliza bastante. En Italia ya hace ese calor asfixiante de Fellini, el de mujeres escotadas y camisas entreabiertas, y la marabunta me escoltó hasta la puerta del Olímpico, el estadio que todavía recuerda al Duce.
Al llegar enseñé mi acreditación y los empleados de la UEFA empezaron a chapurrear excusas en italiano primero, e inglés luego. Finalmente resolvieron confesarme que mi pase era falso. Llamo a la redacción de El País, pero nadie me coge el teléfono. En una redacción. Increíble, seguro que pasa algo con el móvil que me restringe llamar fuera o algo. Mierda de Comunidad Europea de pega. Cuando el sudor dibujaba un mapa de Sicilia en las axilas, otro empleado me comenta que no me preocupe, que el pase de prensa falso me da derecho a ver la final falsa.
Me acompañan en corto paseo a un estadio falso por el que entran miles de espectadores con sus entradas falsas, una masa con gesto de estafados pero menos. El empleado falso me acomoda en mi tribuna falsa, y saltan los equipos falsos al césped. No espero que el verde sea otra cosa que moqueta, pero desde mi emplazamiento no diferencio muy bien. Comienza la final falsa entre el Barcelona falso y el Manchester United falso. Un negro juega de portero en los catalanes. También hay un chino, y en los británicos forman seis pelirrojos.
Ante el desconocimiento de los futbolistas, anoto las alineaciones con esmero, y una serie de pases pseudoculés enlazan la mayor parte de mis apuntes. Al descanso gana un cotragolpe rojo a cero, y decido tomar una Oca cola. Oca cola, sí, pero light. Sabe muy parecido, no igual, pero muy parecido y, tras algunos problemas para intercambiar la moneda, la desgusto anonadado. Todo era falso. Había un fotógrafo con perro-guía, para que se hagan una idea, pero no una foto. Atiendo la llamada de alguien que dice ser mi jefe, y me llegan una retahíla de mensajes de presuntos amigos. Amigos de nombres tan variados como desconocidos. Conrad, Emilio, Marcos, o un tal Virgilio, que me insta a que “intent pillr la kmiset d alguien“.
La segunda parte tiene el aura de la grandeza, y el colegiado corta el aumento de voltaje a base de tarjetas. Cuando las aficiones callan, creo que lo hacen por escuchar el barullo del verdadero Olímpico de Roma, para intentar adivinar qué ocurre en la realidad, pero enseguida arrancan con sus cánticos y ahogan la complicidad. Los blaugranas remontan y se llevan el falso trofeo, después de litigiar en los minutos más grandes que haya dado la historia del fútbol. Goles imposibles, regates de colores y jugadas soñadas, engarzadas en una y otra puerta, sin tregua ni fin. Fue tan maravilloso que las aficiones tardaron siete horas en abandonar el estadio.
El tiempo robado al sueño, se cobró en el vuelo de vuelta. Sólo me pudo despertar una azafata extendiendo la prensa. Al abrir por “deportes” me di cuenta de que la crónica que había firmado, coincidía con el partido real, con la final real y con el resultado real, no la que había visto, redactado y enviado anoche.
2 comments Mayo 26, 2009
Qué quieren que les diga…

Tampoco era tan mal tío...
A ver cómo va ésto, oiga. Osea que el Barcelona hace el mejor juego de las últimas décadas, rompe todos los récords de la liga, monopoliza elogios, destroza rivales y quema fases de competiciones como si fueran papel de arroz. Y resulta que ver al Madrí da gana de ir urgentemente al baño. Y les recortan 5 puntos de 6 en liza, con dos goles De la Peña, que llevaba 4 años sin marcar, con el segundo de cabeza -lo pelat jamás marcó de testa en toda su carrera- y hace que su equipo gane al superBarça 27 años después. Pues no entiendo nada.
Estoy tan cansado que no me levanto para ir al letto por puro cansancio. Todo el día de rodaje, allá, por uno de esos pueblos diseñados por el creador al tercer o cuarto rulo que le daba al globo. Hemos grabado en una especie de cárcel de menores. Me traigo frases en el zurrón:
“A mí sacadme regando los pensamientos“. Un jardinero.
“Que se vea que aquí hay relax“. Una responsable. ¡Y tant que sí!
Y más… pero estoy cansado y, como dijo O rei da Buona Vida, Schuster, “quiero irme a casa”. Entre bostezos y avisos de low battery, una madrileña gana un óscar (cuándo te verás en otra, pájara…), un ministro dimite, y mogollón de niños deben morir de hambre en África. Creo que deberíamos decirles a los de las ONG´s que nos comen los cojones los niños de África. Sé que, como siempre, voy a quedar como un criminal, pero es que alguien tendrá que decírselo.
PD: Zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz
1 comment Febrero 23, 2009
Cansancio 5 – 0 yo
Goles:
1-0 Feria de Móviles de Barcelona (min.15)
2-0 Cama chunga (min.42)
3-0 Paseos por la ciudad (min.63)
4-0 Viajes enormes (min.80)
5-0 Nico (min.83)
1 comment Febrero 18, 2009
Alberto, Jóse, Barcelona
Made in Estamos Fuera. Cuando te enrolas en una aventura integral, como es la superviviencia, te encuentras éstas cosas. Nos movemos en busca de un halo de luz y aterrizamos en Barcelona. ¡Qué me gusta! Aunque eso de aterrizar es un decir. Seis horas de viaje desde el domingo -por ello falté a mi cita con la tecla ayer- y Hostal Grafitti. Ocho pavos la noche, compartiendo habitación con otros dieciséis jóvenes heterosexuales. El baño es un trozo de habitación con una cortina. Lo punki por lo punki. Con un par.
Ayer nos tiramos todo el día en la jodida feria para móviles, desde la que les escribo. Apretamos manos con gente cuyos huesos reposarían en el Hilton ésta noche. Me rodean seres vivientes que componen la inmensa sala de prensa, repleta de ordenadores y gente importante que habla inglés a golpe de corbata. El sector te permite pasear frente al el clásico empresario de cualquier feria, o mezclarte con los advenedizos chavalillos que lo han petao con una idea chula, y pasean con trajes antiestéticos y zapatillas de running.
Todas las ferias cansan, pero ésta es un mundo paralelo. Se están desarrollando aplicaciones de ciencia ficción, mientras nosotros todavía tenemos un pie apoyado en la tele, en el siglo XX. Aprenderemos y, con un poco de suerte, sacaremos algo el claro. Al caer la noche paseamos por la ciudad, tomamos nuestras cosas e intentamos no pensar en lo mal que comemos. A la salida de la feria, varias putas reparten tarjetas ofreciendo sus servicios. Ayer cogí una, que la muchacha en cuestión me agradeció regalándome un “gracias, cariño“.
Ésta mañana, he ronrroneado por la habitación-cuartel y, como si fuera una trastada de crío, aguardé con la vista en una rendijita de la cortina del baño, para ver a una chica desnuda. Lo conseguí y ella no se dio cuenta. Al contrario que cuando era pequeño, cada vez me cuesta menos sentirme cómodo y seguro en los momentos de duda moral. Es como si ya prescindiera de ella. Fue una espera simple, como cuando era pequeño y, encerrado en el baño, o en un armario a oscuras, podía pasar horas, hasta que mi víctima, mi hermana, entraba para pegarle un susto infártico.
No sé lo que venderemos, pero ya he visto a una tía en pelotas y una mujer me ha llamado “cariño”. De momento, el viaje ha merecido la pena. Mañana volveremos.
2 comments Febrero 17, 2009
Clam
Intentas ordenar las ideas del entrenador, pero no puedes. Visionas el rotulador deslizándose por la pizarra, indicando tus movimientos con líneas contítuas y discontínuas, y te han jodido la siesta para hacerte ver un vídeo del rival. Y al rival de lo conoces de memoria, es el Barcelona. Has visto todos sus partidos, juegas con él en la play, y te viene un recuerdo, color ocre, de un campamento de verano, donde dibujaste un primitivo escudo del Barça, en plena borrachera de ligas televisadas y la magia de los noventa.
Hoy vas a jugar contra ellos y lo que te ha recomendado tu preparador te la suda, porque sabes de memoria cómo juegan y a lo que te expones. Dudas entre concentrarte para hacerlo bien, y disfrutar del momento. Decides que no quieres que te humillen: todos somos conservadores en el fondo.
Sales del vestuario y atraviesas el espacio del túnel, rodeado de compañeros de los que no reconoces las caras. Respiras fuerte para relajarte, pero no hay manera. Por lo menos le recuerdas al cuerpo que quieres todos esos litros en los pulmones a 180 pulsaciones. Los nervios te deben tener a 160. Miras de refilón el pecho y piensas en todos los que llevaron ese escudo, en todos los ojos que forman su azul, y esperas que los fantasmas que lo vistieron tomen tu cuerpo y enganchen una volea, o un testarazo cruzado. Un compañero veterano ve tu gesto anudado y te da una palmada en el culo que ni deshace nada, ni quiere dar. A él nadie se lo hace y te da pena.
Salen los rivales, con ese azulgrana y ese brillo en los ojos. Recuerdas los posters, y los cromos, y los videojuegos, y los ves delante de tí, creciendo conforme aumenta la intensidad de la oscuridad y el eco. El eco de los gritos, el del chasquido de los tacos contra el cemento del suelo, el de las palmas absurdas. Ellos no gritan, ruge el campo. Notas perfectamente cómo estás en el vientre de un gran monstruo de noventamil cabezas enfadadas entre sí hasta que tú asomes la tuya.
La tripa se retuerce y piensas que igual no has hecho bien la digestión , y la digestión te devuelve a ese verano, al sol, al mar, al consejo de tu tía. Te corta el pensamiento el imbécil del árbitro, que cruza el vestuario entre los dos equipos, escoltado por sus auxiliares, los tres con la mirada perdida y dejando una estela de olor a reflex.
Sabes que vas a perder. Has visto miles de resúmenes de partidos fotocopiados. Eres un uno en una casilla. Ojalá sea un 3-1, una cosa discreta y todos contentos. Vuelves la vista al escudo, porque mirar la grada, con ese himno atronando por megafonía, es mirar directamente a la muerte. Y piensas que todos los que lo defendieron, se tuvieron que enfrentar a otros que llevaron el del rival. Y que siempre perdieron, y que sus gestas no se forjaron en ese campo, que ya es un nicho, y que el destino ya está escrito.
Efectivamente creo que me han destituído del Barça, así que cogeré esa mochilita que me iguala con Johan Cruyff, Jorge Valdano y David Vidal, y a seguir.
PD: Este fin de semana todos mis amigos han querido mostrarse. Incluso el viejo Frank. Joder gracias por esto:
Add comment Noviembre 2, 2008
L.P.
El primer cedé que compré con mi propio dinero fue “Be here now” el tercer largo de Oasis. Llegué tarde, la puntilla de su carrera. Lo quemé. El segundo fue “Elengantly wasted” de INXS. El tercero el “Marchin´s already” de Ocean Colour Scene. Hoy tengo mil cedés y casi dosmil largos en un disco duro portátil. Hace tiempo que no compro un disco… ¡El último fue en Barcelona, en una tienda genial de la calle Tallers: Discos Castelló! Es la edición en vinilo del “Harvest” de Neil Young.
Las desavenencias matemáticas entre lo que debo y lo que me gustaría gastar, han hecho que el puto sonido de mierda del mp3 me sirva como mal menor. El cedé son combinaciones binarias de ceros y unos en matrices perfectas que hacen que el sonido llegue codificado exáctamente igual de una vez a otra. El mp3 es una versión del cedé pasada por una derivada que comprime la información y dificulta su desarrollo y salida, amén de destrozar el sonido.
Y luego está el vinilo. Siempre seré fan. Lo primero por puro fetichismo, lo segundo por tener la sensación de llevar sobre mis hombros una parcela de responsabilidad en la transmisión del saber de la música popular hasta la próxima generación, y lo tercero porque es el mejor reproductor de sonido jamás inventado, si pensamos que la música es algo humano para los humanos. Cada escucha suena diferente, la grabación es física. El doble blanco de los Beatles, no suena en un cedé ni una décima parte de cómo lo hace en vinilo… en fin.
El caso es que además de ser tratado como alcalde de Darfur, cosa que sólo me molesta con la boca pequeña, ahora también tengo sueños de alcalde de Darfur. Casi nunca recuerdo lo que sueño, se lo dije cuando soñé con jugar de base en Phoenix, pero he vuelto a recordarlo, y me tiene en vilo desde las cinco y media de la mañana que me he levantado: he soñado que compraba un disco.
Así es amigos, he soñado que entraba en Discoteca, una tienda de discos de Gijón, donde me recibía un tipo ciberpunk a lo Jay Jay Johanson. El sueño era en tercera persona, osea yo me veía revolviendo en el sótano de la tienda, que es donde tienen los vinilos, con la perspectiva de una cámara de sguridad. Ojeaba los singles de vinilo apilados que, casi siempre provienen de las radios comerciales, abandonados a sus suertes cuando llegó el láser, y son temas de Serrat, Víctor Manuel, boleros, copla, merengue y demás puta mierda. Pero en éste caso vi unos cuantos que me molaron, en concreto uno de Sonic Youth -que tengo en casa, por cierto, se ve que me sobra la pasta en el sueño-, otro de Australian Blonde (será porque espero que Fran Nixon saque el suyo en solitario), y otro de the Bongolians (creo que porque tengo en la cabeza ir al concierto de Big Boss Man, y The Bongolians son la mitad de los componentes de los Big).
Y cuando los tenía bajo el brazo vi la joya de la corona:el “Sam´s Town” de The Killers, edición vinilo. Pocos grupos me han obsesionado tanto últimamente. Tienen una corta trayectoria, lo que les da margen para cagarla, pero llevan camino de inscribir su nombre con letras de oro en la historia de la música pop. No es que vayan por delante, la condición postmoderna impone que ya nadie va por delante. Pero son jodidamente brillantes, y sus videoclips son mundiales. Allí tenía el segundo L.P. de la banda, en su plastiquito brillante, edición de 180 gramos. De repente echo mano al bolsillo y veo que sólo tengo pasta o para los singles o para los Killers. El eterno dilema económico de los cañones y la mantequilla a 45 revoluciones por minuto.
Y me desperté. Y ahora.
1 comment Octubre 30, 2008