¿Truco o rallada?

amarillo2Claro, tú ponte en el lugar del banco. Osea que hay una crisis del copón, te vienen veinte desgraciaos cada día a pedirte un crédito, que sabes, prácticamente -por lo que dicen los informes internacionales- que no te lo van a devolver. ¿Qué haces? ¿Se lo donas caritativamente y jodes tu negocio y el pan de oro de las manualidades de tus hijos? Es broma, ese argumento es tramposo y cínico, pero no le voy a dar la vuelta porque no me apetece y porque me aburre. Y porque me apetece ir con los bancos hoy. Es como cuando voy con el Madrid en la play, que me da ese morbillo…

Acabo de decirle a un colega que “el capitalismo es la historia del cuento de la lechera” joder, cómo soy. Apunten, y citen, por favor. ¡Blas, para el rotativo! Asco me doy. Bueno, que me aburre hablar de la crisis, y que me hablen de ella. Es como cuando un deportista español gana algo, que todo dios habla sin tener ni puta idea. Pues eso. Otra cosa polémica: no me gusta Joaquín Sabina. Me toca los huevos su música, y el rollo de “poeta oficial”. Cuando te haces un vídeo apoyando un partido político, y le molas a todo el mundo, es que hueles como mis zapatillas de correr.

Y el bueno de Joaco, así le llamamos los que le odiam… así le llamo yo, dirá, con esa voz cuidada que tiene “Manda cojones, que sea un músico putamadre, y que un gilipollas mindundi, que no sabe hacer la O con un canuto, me ponga a parir en un blog de mierda. Desde luego, ahora puede escribir cualquiera”. Y yo diré, lo primero, que con un canuto te puedo hacer la O, y todo el abecedario, pero no a tu nivel canutil, claro. Aunque lo que a tí te gusta ya me apetece, que tanta limpieza aburre. Y dos, que al pensar eso me das la razón en que te debería odiar, por lo tanto es odio preventivo. Gané.

Una rallada y un truco. La rallada: cuando escribo en el PC, al escribir rápido la palabra “aunque”, me sale “auqnue”. Siempre. Lo he probado, se lo juro. Debe ser otro fallo en la matriz. Yo no me casaría con un hombre como yo. El truco: uso colonia barata. Es decir, uso agua fresca, colonia de diez pavos. Así, si una chica me dice por la mañana lo bien que huelo, sé que es porque se lo ha pasado guay, porque mérito, la colonia, no tiene.

PD: Para que vean que me lo curro, la versión yanki de Rayito. Con dos cojones.

Kobe

Es como si al mundo le hubieran dado al pause. Toda imagen congelada. El carnicero de “José y Emilio” con el cuchillo suspendido en el aire, rodeado de señoras que miran piezas de animales muertos. El perro en plena acción de levantar la pata, el administrativo calvo de Caja Madrid frente al ordenador con las cejas arqueadas y el gitano esperando enfrente, el policía bajando del coche con el zapato a punto de besar el suelo… Y la gente en sus casas, con la mano asiendo la plancha, el ordenador centelleando, el humo de un cigarro dibujando una “s” con vocación de acabar siendo una “i”, para luego desaparecer…

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Todo está parado. La palabra crisis es un dedo gigante que ha decidido que ya está bien de play, y mucho menos de fdw. Se piensa el stop con el pause pulsado. Y el rew le seduce tanto… Nadie se atreve a tirarse un pedo. Como cuando empiezas a vivir con alguien. 

Creo que colgaré en varios post, cuando tenga ordenata en casa, el trabajo de la facultad en el que describí lo que nos comemos ahora mismo. Sólo que en el año 2000. Man que me joda la economía es una ciencia. Abría el texto con una cita de J. B. Y J. M.Clark que decía así “sólo con eso, el tamaño de las fusiones que se han producido recientemente tiene que alarmar a los que las han visto prepararse. Si regresásemos al período Carbonífero, cuando se repobló la Tierra por los dinosaurios, las modificaciones quese produjeron en la vida animal apenas serían más espectaculares que las provocadas por esas corporaciones monstruosas en elmundo de los negocios

Esa cita no es reciente, es de 1.912, prefacio de la borrachera que derivó en la resaca del 29. Y estábamos en las mismas. Y ahora en pause. Mientras tanto siguen mandando colegas a esa gran empresa -que diría Javecas- que es el INEM, y suspendiendo cenas de empresa, cestas, y demás parafernalia filoyanki. Y esta noche cena en un sitio elegante en mi condición de alcalde de Darfur. Again. Estoy hasta lo huevos, pero resistiré. Lo que nacimos para disfrutar del dinero somos así: siempre nos apetece. Y verán.

En fin, pase lo que pase, siempre me quedará el recurso de pedir “unos centimicos pa un post“, y poder acercarme a escribirme/les. Seguro que la señora de abrigo de visón -¿A que el visón es anacrónico, joer?- me dirá “eso lo quieres tú pa drogaína” y me acompañará al locutorio para cerciorarse de que sus céntimos se invierten en volcar ideas en la red.

Y por último, ayer me enteré de la suerte de David, que la guapa la desea. Leonor Watling, ojo esto es un mensaje para Leonor Watling: si lees ésto, contacta conmigo, crees que no te conozco, pero te juro que te quiero y que no te va a faltar de ná. Y aburro menos que el Drexler. Y busco el play.

Centrifugado

Hoy he ido a una lavandería por primera vez en mi vida y, a pesar de ser la primera vez, no me ha dolido. La negligencia de la dueña de mi piso y mis miserias económicas (no soy el único, ¿Eh, Miguel? Bievenido a esta gran familia llamada La Crisis) me han obligado a dejarme caer por la calle León, y practicar una de las actividades más peliculeras y newyorkinas que conozco: ir a la lavandería. Debo estar completando el cupo de actividades newyorkinas: un trabajo creativo e inestable, vivir rodeado de latinos, follar con varias mujeres… y a hora poner en comun mis miserias sucias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si un avezado periodista deportivo me preguntara hoy por algún mal rollo en el vestuario, ya no podré asirme a ese tópico que reza “los trapos suciones se lavan en casa” porque ya no lo hago. Calcetines multicolores, camisetas de rayas, camisas negras y pantalones de deportes dando vueltas en un juego mágico, amplificado por la espectacularidad de los tambores de lavado industrial: infalibles.

Por sólo tres euros, mi ropa huele genial (aunque el suavizante estaba mezclado con agua, que es casi de historia de postguerra) y yo ya tengo algo de soltura en el vestir, porque empezaba a quedarme sin remanentes. Un latino esperaba con su perro multicolor, empapándose de los diarios gratuítos, ayudando a los novatos que, en el seno de la Gran Familia empiezan a descubrir los nuevos negocios que limpian conciencias y remiendan cuentas de ahorro (además de las lavanderías, también afloran los pequeños talleres de zurcidoras, que por un módico precio le dan vida a esa chaqueta o pantalón que, hace unos meses/euros, hubieran sido pasto de la basura orgánica y causa de una excursión por Fuencarral).

En la teleseries norteamericanas, las lavanderías son perfecta excusa para el cruce (son no-lugares, a la altura que Marc Augé puso a las salas de espera o los aeropuertos). En mi caso no ha supuesto el comienzo de una historia de perdedores, que seguiría nuestro Fernando León de Arnoa lápiz en mano. No entró nadie en la media hora del lavado. Sólo me crucé conmigo mismo. Pasé yo, como en un cuento de Borges, con las manos en los bolsillos, escudriñando con desconfianza el interior de la lavandería. Era/soy yo hace cinco años, cuando pasé por delante por primera vez, y la mirada de curiosidad se aplastó contra la luna, garabateadad con precios, horarios y ofertas. No me ví a mi yo de dentro, pero yo sí le ví a él. Cree que lo sabe todo. Criatura.

Uffff…

Sé que el domingo dios descansa, pero no puedo dejar de hacerles llegar éste vídeo. Cuando en los próximos meses les digan que les bajan el sueldo, reducen jornada o, directamente, les mandan a la puta calle, sepan que gran parte de la culpa la tiene esta eminencia.

Antes de ver el vídeo, recuerden la machaconería con la que llevan intentando hacernos culpables por no encajar en el mercado laboral: que si para oposiciones a barrendero se piden idiomas, que si para técnico en prevención de riesgos laborales se exige informática nivel experto…

Es otro de mis ídolos, sentado a la derecha de Javecas, por quien todo fue hecho.

Difundan su palabra.

Hijos de Putin

Subo con Nico -que esta mañana ha metido zarpa en la caja metálica que pone “mantenimiento” e igual se ha hecho un brunch a base de alcayatas, pero como no caga sangre me la suda- a mi vera a toda pastilla por la calle Huertas y, a la altura del 31, esquina con la calle León, me doy cuenta que voy demasiado rápido, sudando abundamente. Hago una minirreflexión de dos segundos y me doy cuenta que voy cabreado. Y no sé por qué. Soy así, no hay otra.

No sé si han oído hablar de un estado catatónico de espiral económica decreciente y dudas en los mercados: terror psicológico, llamado “crisis“. Habrán oído que los norteamericanos harán pagar a sus ciudadanos el pato, los europeos tres cuartas partes de lo mismo (ayer el BCE dijo que los tipos no se tocan). No se si recuerdan el tema de Georgia de hace un mes. Imagino que no, porque han pasado tantas cosas: que si Agüero es mejor que Messi, y cosas así…

El problema sigue y el gigante duerme. El problema de Osetia dejó a las claras lo que es la UE: nada. Un organismo montado para levantar los aranceles y que el capital fluya feliz por el continente, pero, políticamente: nada. Ni se atreve a pestañear a USA, ni tuvo cojones a decir a los rusos que qué pasaba, que el chiste de los chechenos hizo gracia, pero que ésto era pasar de castaño a oscuro. Se hubieran meado en su cara y es normal. ¿Han leído algo sobre ello en El País, El Mundo, el ABC y esos otros dos de risa? ¿Han oído cómo le afecta la crisis a Rusia? ¿No les resulta chocante desconocer el impacto en una economía tan cercana? ¿Saben qué medidas ha tomado Putin en los últimos meses? y lo que es más importante ¿Saben que Putin hace meses que no preside el gobierno ruso?

Hoy ha pasado esto. Pues nada, a dormir y a callar. A ver si hay manta para todos. Feliz finde.

Lo que queda de 2008

Que 2008 está siendo uno de esos años en los que no debería haber salido de un letargo producido por pincharme con una rueca de hilar en el dedo, parece más que evidente (analicen sintácticamente la frase). Pero la traca final que me espera, es de las de aúpa. Por lo pronto hoy nos han largado de Telefónica. Jóse me ha llamado a media mañana para comunicarme la buena nueva, en forma de llamada-broma de un original concurso. Se lo agradezco, porque me ha hecho tomármelo mejor.

He puesto las noticias y el niño de la comunión de Cuatro, ex-presentador de Antena de la Bolsa en la SER, Javier Ruiz, ha explicado perfectamente que a la crisis (muy muy gorda) ya no se le ven las orejas, está sudándonos el escroto sobre las cabezas. Caída en picado de todas las bolsas del mundo (el Santander un 7%, Botín ya lo es menos), y todavía no ha abierto Wall Street. Si digo que esto lo puse por escrito en un trabajo de la facultad en el año 2001, no me creerán. El profe tampoco, que sólo me clavó un ocho.

Era de cajón y, quienes lo vimos, fuimos tachados de izquierdosos trasnochados. Crecimiento de la economía especulativa, fusiones, tendencia al monopolio, desestructuración de los mecanismos de intervención del Estado… Pues ahora todos pencamos. Por lo menos sé que 2008 no sólo estará marcado en negro en mi biografía, también en los calendarios corporativos de Lehman Brothers (en quiebra, joder, y eso que eran gente con corbata).

Además la del Mini. La del Mini es lo que me faltaba para rematar el año, para quebrar mi coco en el último trimestre. Joder, con lo bien que estaba yo, jijijaja, jolgorio… y tiene que aparecer lo más prometedor desde el draft de Michael Jordan para volarme la tapa de los sesos, y que esté como un crío, a sabiendas de que será una ostia casi segura (mi pesimismo eterno, ya saben). Que no, que yo… pues nada. Otra vez, colega, a hacer el pringao. Muy crack (y no el del 29). Está llamada a cambiar los designios de mi franquicia, pero no confío nada. Bueno no sé, bueno… a veces pienso que tener una mente superior a la de un quinceañero, tiene que ser la ostia.

Si salgo vivo de este año, la virgen de Covadonga tendrá que venir de rodillas a mi casa y ponerme velas. He dicho.

Crisis

Así me muevo, inmerso en una crisis que me tiene los pies meneándose en charcos de cemento. Empiezo a tener complejo de muñeco del Subbuteo -¡Dios cuántas horas perdidas con el dichoso juego!- o algo así. Ayer estuve corriendo por el Retiro más temprano de lo habitual porque Jóse me hizo la tarde y, además. cuando el cielo está tan bajo como yo lo siento últimamente, es normal querer aprovechar antes de que todo se vaya a tomar por culo. Gracias a eso ví cómo la actriz Carmen Ruiz -conocida en mi entorno como lafeadeYosoyBea, a la postre mi vecina del tercero- hacía lo suyo por bajar de peso. ¡Terrible el mundo de los actores de culto!

Antes hinché en una gasolinera la bola de basket. Empezaré a calentar muñecas mañana por la mañana, nada más levantarme. El parque del Casino de la Reina, copado por dominicanos desde las cinco de la tarde, es un solar al amanecer. Se ve que en la República Dominicana madrugar no gusta. Así que iré a percutir sobre las redes metálicas desde los siete metros, creyéndome Sasha Vujacic, decidiendo en mi partido imaginario (si el tobillo no lo impide, tengo trauma el 1 de julio).

Después de tener la bola perfecta me pasé por Mercadona, mi super de confianza. Y lo es de verdad, porque su marca blanca -la archiconocida Hacendado- tiene unos productos de puta madre, los precios están bien, y la carne siempre es de buena calidad. Su punto flojo es el pescado, del Mediterráneo, insulso, sin nervio. Por suerte Madrid está plagada de buenas pescaderías. Ahorramás es una estafa y tienen poca variedad y Carrefour Express, directamente… da asco: huele mal, la carne ya viene medio podrida -le cambian la fecha de caducidad- el pan igual… ¡puag!. Y el Día y el Lidl… para cuando estoy de vacas flacas, que es el caso (estamos a día 12 y me quedan 200 euros).

El asunto es que la huelga de trasportistas se notaba en cada estante. Por supuesto los productos perecederos rollo verduras, frutas… nasti de plasti. Pero lo peor es la gente. Esa gentuza, ávida de ser alarmada, deseando escuchar por la radio la más mínima noción de crisis para asaltar los hipermercados. Ayer había tipos que llevaban 15 botellas de aceite, con lo cual:

a) Son gilipollas. Es la opción más lógica y probable. Si no, no se explicarían los 20 millones de votos a PSOE y PP, o la audiencia de Escenas de Matrimonio, o los llenos en San Isidro.

b) Pretenden batir el récord del mundo de pantumaca. Es posible. Cuando un español no sabe qué hacer con su vida se plantea retos de esa índole.

c) Se trata del dueño de El Diamante. El Diamante es una conocida cadena de bares madrileños, famosos por sus calamares a la romana, y todo lo que tenga que ver con el aceite. De hecho, hay tal aceitosidad en el ambiente, que si entras y tomas una cocacola light, cuando sales puedes escurrir tu ropa, y te sale una botella de Koipesol.

Dilucidando si he tenido la suerte de coincidir en la cola de las cajas con el dueño de El Diamante, un lubricado clarividente, o con un simple y mero español/gilipollas más, me fue pasando la tarde. Peiné los 1.400 canales que pillo con un programa informático, intentando cazar el Portugal-Chequia, pero no hubo manera, así que me conformé con la épica que ofreció el Suiza-Turquía de las ocho.

Como mandan los cánones Turquía siguió, paso a paso, el manual de las tardes míticas: aguacero increíble, empezar perdiendo, antecedentes muy tensos, en casa del rival -además organizador- en el tiempo de descuento. No faltó nada. Fue un partido estéticamente muy malo, pero con una intensidad maravillosa. Los neutrales suizos (con centrales de todo, menos neutrales) son el primer equipo que hace las maletas.

Y ahí ando yo. En mitad de todo eso que no es poco. Tampoco mucho, la verdad. Mi coco es un lío del que saldré el lunes. Este finde es el finde M.A.CH.O., lo pasaré con mis amigotes de toda la vida en una tienda de campaña en el Alto Tajo. Rollo Beautifull Girls. A ver si bajando a las raíces, me aclaro las puntas.

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