El desayuno católico de SPCB

David se despierta, como cada día, bien tempranito. Lo que mola de las historias, es que el tiempo, y sus narradores orales, las convierten en comerciales, y se saltan todas las minucias, como que el propio David no sólo vió a Goliath el día que le cascó el piñazo, sino que se veían todos los días. Hoy, en concreto, nuestro protagonista no pudo acceder al metro para ir a trabajar en su buffete, puesto que el gigantón tenía puesto el pie sobre la entrada. Un grupo de personas esperaba a que Goliath se moviera lo más mínimo para poder entrar al subterráneo, y hacían tiempo mirándose sin mirarse, como se mira la gente en un ascensor.

Al fin todos accedieron al metro. David, escuchando una vieja canción de Pulp, se preguntaba si al puto gigante le habría dado por moverse un poco y dejar reposar el pie en la boca de metro que correspodía a su salida, porque le habría hecho el día. No fue así, pero llegó tarde y al poner excusas, recibió un cortante “no es nuestro problema” por parte del muy desagradable jefe de personal (que siempre ha parecido un cargo como muy cañí, por aquello de que manda sobre´l pers-so-nal).

Como no era, ni la primera, ni la segunda vez que el gigante de la ciudad sodomizaba directa o indirectamente a David, al que podríamos considerar incluso alto para los de su especie (de ahí el componente de tragedia griega del tema), decidió tomar cartas en el asunto, y planteó una negociación colectiva basándose en los estatutos de los Seres Normales, y en las necesidades y cuota de poder que, pensó, le eran imprescindibles a Goliath para vivir satisfecho.

Cuando se estaba acercando con su minúsculo coche (un Supercinco) al lugar donde vivía el gigante, paró a una chica que hacía autostop. Era Cristina Urgel. Fue subir la chica en el coche, y bajar el cerebro de David, que se concentró, y mucho en realizar todos los movimientos básicos con un mínimo de coordinación para no parecer gilipollas ante la damisela. Hablaron de estupideces hasta que ella le preguntó hacia dónde se dirigía, y él confesó que a cargarse al gigante. Le pareció mucho más atractivo que “a plantear un convenio con un señor poderoso”.

Como quiera que ella se mojó con la frase, y él fue consciente de ello, no había marcha atrás, así que ese Supercinco que quemaba gasoil por un tubo, de manera literal, iba directo al encuentro mortal con Goliath. Aparcó, ella se quedó, como en toda fantasía varonil, en el coche esperando. David preparó la onda y Goliath se le quedó mirando flipado. Ante la primera piedrita el gigante se partió de risa y aplastó a David con su dedo entre los sollozos de Cristina Urgel, en el Supercinco.

Y ahora se me plantean dos finales:

a)A LA AMERICANA: De repente el solar en el que se produce la pseudobatalla se llena de policías americanos, bomberos, miembros del ejército, con helicópteros y demás, y le tiran al gigante una bomba de neutrones que aniquila toda forma de vida en diez kilómetros. Cristina Urgel se salva porque se había tomado una increíble pastilla antibombas nucleares, y se casa con el más apuesto de los militares (que además, tiene libros en casa).

b)A LA EUROPEA: Goliath es, en realidad un egocéntrico incomprendido, que no ha sabido gestionar su poder porque ha mamado superioridad desde la cuna. Inicia encuentros sexuales con Cristina Urgel, hasta que la sociedad, a través de cuatro personajes arquetípicos, le vuelve a dar la espalda al traicionar valores como la tradición, la familia o el igualitarismo. La pareja se tiene que exiliar a Francia, donde mueren de sobredosis.

Kobe

Es como si al mundo le hubieran dado al pause. Toda imagen congelada. El carnicero de “José y Emilio” con el cuchillo suspendido en el aire, rodeado de señoras que miran piezas de animales muertos. El perro en plena acción de levantar la pata, el administrativo calvo de Caja Madrid frente al ordenador con las cejas arqueadas y el gitano esperando enfrente, el policía bajando del coche con el zapato a punto de besar el suelo… Y la gente en sus casas, con la mano asiendo la plancha, el ordenador centelleando, el humo de un cigarro dibujando una “s” con vocación de acabar siendo una “i”, para luego desaparecer…

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Todo está parado. La palabra crisis es un dedo gigante que ha decidido que ya está bien de play, y mucho menos de fdw. Se piensa el stop con el pause pulsado. Y el rew le seduce tanto… Nadie se atreve a tirarse un pedo. Como cuando empiezas a vivir con alguien. 

Creo que colgaré en varios post, cuando tenga ordenata en casa, el trabajo de la facultad en el que describí lo que nos comemos ahora mismo. Sólo que en el año 2000. Man que me joda la economía es una ciencia. Abría el texto con una cita de J. B. Y J. M.Clark que decía así “sólo con eso, el tamaño de las fusiones que se han producido recientemente tiene que alarmar a los que las han visto prepararse. Si regresásemos al período Carbonífero, cuando se repobló la Tierra por los dinosaurios, las modificaciones quese produjeron en la vida animal apenas serían más espectaculares que las provocadas por esas corporaciones monstruosas en elmundo de los negocios

Esa cita no es reciente, es de 1.912, prefacio de la borrachera que derivó en la resaca del 29. Y estábamos en las mismas. Y ahora en pause. Mientras tanto siguen mandando colegas a esa gran empresa -que diría Javecas- que es el INEM, y suspendiendo cenas de empresa, cestas, y demás parafernalia filoyanki. Y esta noche cena en un sitio elegante en mi condición de alcalde de Darfur. Again. Estoy hasta lo huevos, pero resistiré. Lo que nacimos para disfrutar del dinero somos así: siempre nos apetece. Y verán.

En fin, pase lo que pase, siempre me quedará el recurso de pedir “unos centimicos pa un post“, y poder acercarme a escribirme/les. Seguro que la señora de abrigo de visón -¿A que el visón es anacrónico, joer?- me dirá “eso lo quieres tú pa drogaína” y me acompañará al locutorio para cerciorarse de que sus céntimos se invierten en volcar ideas en la red.

Y por último, ayer me enteré de la suerte de David, que la guapa la desea. Leonor Watling, ojo esto es un mensaje para Leonor Watling: si lees ésto, contacta conmigo, crees que no te conozco, pero te juro que te quiero y que no te va a faltar de ná. Y aburro menos que el Drexler. Y busco el play.

Descriptivo

Sabadeo con los chavales, que tuvieron la decencia de, casi dos años después, pasar a verme. Tengamos en cuenta que 65 kilómetros son una barbaridad. Jugamos a uno de esos divertidos juegos de mesa, de los que pone en evidencia la sabiduría y, en algunos casos, hasta las condiciones psicomotrices del personal. Con una botella de cava en el cuerpo no sé qué puse más en evidencia. Luego no había ganas de liarla (en mi caso ganas=pasta), así que guardamos los cuchillos para otra noche. 

Con estos juegos descubrimos partes ocultas de la historia. Por ejemplo ¿Sabían que Van Gogh no perdió el lóbulo en una disputa con Gauguin, sino en pugna o con Picasso o, mejor, con Dalí? Los dos del equipo lo tuvieron claro, ergo, en democracia, se hubieran salido con la suya. Y como éstas mogollón. Eso sí, descubrimos la verdadera vocación de David (pintar mapas de la UE en 15 segundos), y el dominio de la geografía nórdica, por parte de Paco. Soberbio. Lo fundamental en estos juegos: desinhibirse. Luego, al acabar, todos de vuelta al caparazón.

3415El domingo acabamos el piloto de un programa de tapas, que nos han agradecido los paladares -es una palabra que mezcla Paco y Valladares- por La Latina. Ultrarrecomendable por espíritu, trato, equipo, ambiente, gusto, calidad de la materia prima, y variedad: Matritum. Ultradesterrable por su trato, su altanería, su actitud a la defensiva, su agresividad y chauvinismo: Turuleta. Para que luego digan que fondo y forma no tienen que ver. Es el truco por el que nos han engañado siempre. Una cosa es que el fondo pese más, y otra ser ciego a la forma, porque esos es engañarnos e ir de jipis comeflowers, y ya no tenemos edad. Tú no puedes plagar un garito de abstractos agresivos y no dejar una salida a la figuración, como necesitaba la Alemania el 39.

Y por la noche al Calderón -de todo menos caldera- a ver cómo Forlán da lecciones y rescata a un equipo de ganapanes sin proyecto alguno, de un partido muy bien planteado por el Rácing. Conclusiones: árbitros malos, yo soy mejor que Seitaridis, Assunsao no jugaría ni en el Salesianos, Aguirre gana mucho y trabaja poco, Muñiz trabaja mucho y le quieren echar, Colsa ha crecido y merece mejor comparsa. Cuatro a uno, cuatro golazos. Y por cierto, si Maradona -que no es santo de mi devoción porque me parece un bocazas de taberna, y digo sin pudor que Pelé fue bastante mejor- raja de Messi por chupón, igual tendría que hablar con su yerno.

PD: Con el partidazo que hizo ayer Dieguito, ayer le recordé ésta a Jóse

Maestro y mostruo. Monstruo y maestro.

Bien, ayer fue lunes y salí. Así es la tensa espera en la productora, hay que mitigarla con algo y qué mejor que el pacharán y el cóctel de cava -¿Do you remember, Donosti?- aderezado por una buena excusa como es el concierto de los Fulanos. Tocaban en Galileo, again y, pese a los primeros dubitativos momentos, acabaron rellenando la sala de manera flipante para ser un lunes. No diré el tópico de que pusieron el cartel de “no hay billetes”, porque el de la Galileo lo tienen Faemino y Cansado en sus casas.

l_7430f5bda276dbd8375f526d616d57fcEstuvieron bien sin más. Las canciones suenan mejor que antes, pero no se oyó bien. El técnico de sonido no hizo un trabajo tan fino como otras veces. Lo de Pablo, el trompa, fue clamoroso: no se le oía un cojón. Además a Fages se le fue la pelota un par de veces, a David -que estuvo especialmente divertido- y a Muñe otro par y, me reconoció Isi después, que a él también. Faltó un poco de concentración que se notó en el tramo medio del concert, donde “Fulaneando” o “Reina de copas” sonaron muy planas, a lo que contribuyó un Jordi, todavía convaleciente y sin forzar the machinne. Las versiones, y los gambeteos de la Bego, levantaron al respetable, y canciones como “La perra“, “Colesterol“ o “Parte de cero“, demostraron estar a la altura de los grandes: jodidos tiros pop.

Pero la gente no entiende gran cosa -de sonido… y en general, pero nos saldríamos del tema- y se lo pasaron como enanos, porque los Fulanos contagian eso (pese a que mogollón de letras son antifiesta y nombran bastante la palabra “amor”…) vamos que la liaron parda… pa ser un lunes… y estuvo el Lichis, y Salvador Amor, y toda esa gente maravillosa a la que les pondrán un piso cuando sean famosos y se acuerden de un lunes tonto en Galileo.

Es curiosa la diferencia entre la disciplina y el arte (suponiendo que exista). Si creces cultivando la primera, probablemente acabes en un equipo de algo. Si te entregas al arte, puedes formar parte de un grupo musical. Al final de los partidos, los compañeros rajan unos de otros, ven los errores, recuerdan cagadas, hay acaloradas discusiones… pero en los backstage, se comen la polla entre los músicos. No literalmente, que a veces también (miren y banilen), pero se recuerdan lo bien que ha estado todo, lo grande que son todos y demás. Las sustancias estupefacientes pueden tener algo que ver, pero en los vestuarios tampoco son mancos.

PD: creo que Nico se ha enamorado. Y encima de un famoso y creo que hay posibilidades. ¿Se acuerda del Fiti de los Serrano? Pues ese lleva a su hija al cole de mi barrio y he visto el flechazo entre su perrazo negro y la pequeña Nico. ¡Le cruzo la cara!

PD2: Javecas ha leído el retrato de Dorian Grey… se le va a derretir la sesera al cabrón

Chaos and creation

Si les cuento mi fin de semana… ¡bah, qué coño, sí, va!

Salgo el viernes de la ofi, llego a casa, como (a las cuatro y media de la tarde) y a la media hora se presentan en mi casa dos policías -el bueno y el malo, se entiende- , diciéndome que la perra ladra cuando me voy. Creo que debe ser por dejarla atada en el patio. Ven mi situación, que es un cachorro, y que es cuestión de tiempo, y me cuentan que es que la gente es muy exagerada, que enseguida amenazan con la denuncia, que tal y que cual… (como de denuncien seré la jodida peor pesadilla de la comunidad)

Perfecto, el sábado tengo boda lejos de casa y no la puedo dejar en el patio. Dejarla en casa sería un suicidio. Si alguien tiene algún tipo de dudas: muebles mordidos, cacas y orines por doquier, mantas tiradas, visillos rotos… y toda trastada que se puedan imaginar. Lo último que te apetece al llegar de una boda matadora, es encontrarte la casa como si la hubiera registrado la Gestapo.

Llamo, por tanto, a la de la asociación de acogida, que me dice que se queda con Nico sin problemas, que se la lleve el sábado por la mañana -andando, por supuesto, no tengo coche, desde Lavapiés hasta Arturo Soria- y que guay. Cuando pienso que ya está solucionado, me llaman de un casting para un programa de Telecinco.

-Hola, mira estamos haciendo un cásting, necesitamos un actor cómico

-¿Cuándo?

-Mañana a las diez de la mañana en Fuencarral

-¿Puede ser otro día, es que mañana…?

-No, tenemos prisa

-KASHFKAHKHAKFHOQUEROQWXCVNKQWH… vale

Llamo a la de la asociación, le tengo que dejar a Nico el mismo viernes. No puede. De puta madre. Llamo a la que tenía a Nico acogida, me dice que guay. Me falta el coche, llamo a Víctor, que es un máquina (Pato dixit) y me dice que tiene que ir a Arroyoculebro, y que le da igual arrimarme. Tras la tarde frenética dejo a Nico con su exdueña, que nos recibe con toda su exuberancia, pero con otros dos perros locos, que convertirían su casa en unos dibujos animados de 24 horas durante el fin de semana.

Colocada Nico, nos colocamos nosotros en casa de un colega, con su G-13, estudiando la obra de Leonardo Torres Quevedo, y el torresquevedismo, toda una filosofía ingenieril, que sólo tuvo el punto negro en el fracaso suizo. Lo que acaban de leer tenía sentido, y hasta gracia el viernes, así que… Tenía plan, pero acabé tarde, sobé y a madrugar para el casting.

Llego el primero, me cagoenlaputanación de Mandarina Producciones que me hacen caminar como 20 minutos bajo una cortina de lluvia fina, como muy norteña. Nadie en la productora. Van llegando, y siguen sin decirme en qué consiste la prueba. Cuando me dicen que es sin texto y que tengo que improvisar presentando la noticia del supuesto embarazo de la ministra francesa por parte de Aznar, le dan al rec y me conceden un minuto para mostrarme. Vamos, rozando la prostitución. Acabo, me piro contento, pero sé que no seré yo, porque hay mil después, y me hago coleguita de Antonio, un actor muy majete, que hace la prueba luego, y que vive ¡al Lado del Lamiak!

Llego a casa, me ducho, llamo a David que tiene que recogerme en Guadalajara, para ir al pueblo de la boda, todo ok, cercanías, coche… y la boda que paso de contarla que para eso hice un reportaje con la videocámara, y lo colgaré en youtube en breve. Yo, como siempre, chupando la sangre a mis colegas. Lo único reseñable, es que el post de este blog, llamado Cicuenta Euros, fue muy comentado.

Vuelta, estómago del revés, cansancio físico -me dio por bailar y me tiré como tres o cuatro horas dale que te pego-, Víctor, que está sacándose oposiciones a Santo, estaba en Móstoles, así que pasó a recoger a Nico, y traérmela a casa, y por la noche quedé con un chica más que interesante (tiene un Mini, con eso lo digo todo). 

¡Bien!

El fin del principio

Para mí esto es como si una marea, embriagada por el racionalismo, izara en Cibeles una bandera gigante, igualita que la actual, pero con la franja inferior de color morado, y Gallaradón saliera por la ventana del Ayuntamiento, y gritara que sí, que se proclamaba -popularmente- la Tercera República. O como si, en mitad de una noche por el Madrid de los Austrias, Leonor emergiera tras el resuello del último bar, para cogerme de la mano y llevarme a ver cosas que sólo se pueden ver haciendo un cursillo de la NASA, el que hizo Miguel López, antes de ser Alegría.

Ayer sucedió en Viena una cosa que creí que no vería jamás en mi vida. Hay generaciones de futboleros españoles que han muerto sin ver hacer nada a su selección. Que desaparecieron de la faz de la Tierra cuestionándose preguntas que empezaron siéndo sólo preguntas, y acabaron formando el ADN del perdedor ¿Por qué en España, donde el balompié posee semejante atracción, no se ha logrado algún triunfo importante con el combinado nacional?. Ayer se hizo historia.

Toda Italia cantó el himno sin creer que sería la última vez en dos años. La falta de brillo -y de Pirlo, porqué no decirlo- agigantó la figura de los centrales españoles y empequeñeció la de los laterales, demostrando que los apriorismos, en este tipo de competiciones, están construídos sólo para rellenar tiempo y espacio. 

El cabrón que siempre escribe los guiones del telefilme que son los cuartos de final para España, ayer tuvo libranza, y el que vino de la ETT de guionistas, no se empapó muy bien de cómo se resuelve la tragedia. No hizo mal llevando el partido a la prórroga, y forzando los penaltis a base de falta de claridad ofensiva, y añadiendo las gotas cítricas en forma de tobillos del ángel Iker, pero no se leyó el argumento general, y equivocó el final. Donde ponía Di Natale o Di Rossi, el novato guionista puso Casillas. Y Fábregas, aturdido, por el cambio de plan de última hora, mientras los de producción decidían por dónde llevar la trama, decidió iluminar el camino, por si las moscas.

De repente lo he vivido. He tenido que pagar el cánon de un fin de semana matador, pero valió la pena. En el gimnasio, en los garitos y en la cama, he quemado tanta energía como Senna ayer sobre el césped vienés. He tenido que evaluar sentimientos encontrados, como Villa cuando besaba el esférico antes de reposarlo sobre los once metros, y he desplegado el talento primario y atolondrado de Silva por ésta y aquella banda. Pero mereció la pena. Otras veces lo he hecho para irme de vacío, para volver a casa, para leer los tópicos groseros en los titulares del día después de cada cita importante.

Entre el ascenso de Sporting y ésto, puede ser el gran año futbolísitico. Y es que cuando has perdido tantas horas con esa jodida lotería geométrica -sólo la geometría salvó ayer el error de Buffon a tiro de Marcos Senna- que se llama fútbol, el coordinador de guiones de la vida -el que nunca libra- te pone en tu sitio con el opio del pueblo. Bendito opio.

Gracias Iker, Carles, Sergio, Joan, Carlos, Marcos, Xavier, David, Andrés, Fernando, David, Santiago, Daniel, Cesc. Gracias. No os podéis imaginar la sinceridad de este gracias.

10:06

Me he levantado como si tuviera un resorte, a las ocho. Era la hora a la que mi cuerpo creyó que había puesto el despertador del móvil de Jose -que me lo llevé anoche porque mi móvil estaba en el maletero de su coche, superlejos, al final de La Latina, y salimos por el Badulake y por ahí- pero lo había puesto a las nueve, así que… menos mal que me levanté. Pedo todavía. Qué lamentable.

Ahora también los miércoles. Dios hizo bien no haciéndome buen músico, o no cruzando en mi camino a un grupo en el que me hiciera estrella del rock. Anoche jijijajas varios. Tras la tramposa premisa “vamos a ver qué hace la selección” -ni vimos partido, ni nániná, y casi mejor-, lo que hubo fue una selección de pacharanes varios -algunos muy chungos- y una noche bastante divertida, que no podía empezar peor: en el Corazón Loco. Pim-pam-quenieva, que si las tías son esto, que si son lo otro, pasan las horas.

Pillamos de uno y de otro, tomamos, hablamos y tal. Me comuniqué con Jose -que, desde que decidí que me iba me cuesta más, porque tengo un halo de penica que me ahoga un poco- , charleteé, me contaron una milongaza newyorkina, solté un par de speech, me metí en el papel -que me encanta- de seductor rancio, demodé, de Ben Affleck de Lavapiés, y conocí un poco a David, que es un tío guay. Y hoy, pues claro: pasa lo que pasa. Mazazo en la cabeza, ducha con la sensación de calcetín en la boca, estómago regulero para el desayuno, Espidifén al canto, ardores, y la experiencia ultrasensorial del metro de resaca: demasiadas luces, demasiado ruido, y demasiado traqueteo para demasiada gente, demasiado seria. Demasié.

Creo que debería hacer algo de curro, pero no sé el qué. La jefa se ha trazado con letras de oro un puentazo por la patilla, Páez no aparecerá porque ayer hizo como que trabajó un montón, y eso le permite la licencia de no presentarse por la oficina hasta que quiera. Además, al no venir la jefa, no siente esa necesidad vital, así que dormirá plácidamente en su colchón Magneto Delatex, como el que anunciaba Roberto Carlos que, por cierto, era el que faltaba anoche en el Candela. Grande Uña.

¿Qué hacer? Pues hay varias alternativas. Todavía padezco de resaca nivel 2, por lo que no estoy para muchos trotes, nada de salir por ahí a resolver crímenes, o salvar muchachas indefensas, o cobrar por pegar palizas (Miami Heat), así que me resignaré a lo que pueda extraer de esta pantalla LCD: publicar en el blog, mirar el myspace, los correos, los diarios -a ver si dicen algo de Parte de cero- darme un paseo por la extremadamente fría oficina…

Por cierto. Si a ustedes les llaman todos los días, durante semanas, diciéndoles que suban la temperatura del aire acondicionado… ¿Qué tipo de extraña paranoia les puede llevar a seguir poniéndolo siempre a tope?, ¿Quién les puede convencer de que no hace falta generar escarcha con la nariz para hacer buenos guiones? , ¿José Manuel Zapatero -como dijo Berlusconi-, o Papavoitila resucitado, o Lorenzo Sanz, o Yoshío, o Dani Mateo disfrazado de mí, o el presidente de la Fundación para la Ley y el Orden, o quién?

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