Rafanadalismo. The decline and fall
diciembre 10, 2010 1 comentario
Es muy fácil ganarte a la prensa deportiva y, con ella, al aficionado. No hace falta que seas un deportista genial, un superdotado, un perfeccionista del estilo. lo importante es dar muestras de populismo, acercarte al vulgo, hablar con las palabras que toda suegra desearía oír de su yerno. Ya he hablado en diversas ocasiones del concepto “tener la cabeza amueblada“, del concepto ídolo cercano, del “rafanadalismo“.
Rafael Nadal, gran tenista y mejor persona. Es un deportista único, excepcional, ganador. La prensa le ha dotado de otras virtudes cercanas a la magia, y se le ha calificado de mejor tenista del mundo, aún siendo número dos de la ATP. Frente al físico del manacorí, Roger Federer es un fino estilista y, probablemente el mejor tenista de la historia. Sus golpes son delicados estudios de geometría, su permanencia en el número uno aleja cualquier duda. Sabe ganar y perder.
Son dos formas diferentes de entender el juego, igual que la final del mundial encumbró a dos formas distintas de jugar al fútbol. La estilista de España frente a la física de Holanda. En este caso nos decantamos por la clase. La principal diferencia radica en que si el suizo va a jugar frente al 452 del mundo, no dice que “va a ser un partido difícil“, porque sabe que no lo es.
La corrección política es mentir. Es decir lo que quieres que oigan, es vestirte de persona normal cuando tu cuenta en Suiza tiene miles de millones. Se puede ser diplomático, pero la corrección política es una cárcel que decrece por momentos, y de la que es difícil salir. Por eso el asombro ante el filete de Contador, y la normalidad ante la muerte de Pantani.
Esta mañana los diarios que encumbraron a la atleta española más importante de nunca jamás, los que glorificaron el “sacrificio”, la “entrega”, y el ”pundonor”, lapidaban públicamente a Marta Domínguez, rafanadalista de pro. Sus declaraciones siempre correctas, su actitud de madurez, responsabilidad y respeto, han sido fulminadas en 24 horas.
El problema no radica en la mentira individual, sino en la contribución a la colectiva. En la aportación para intentar convencer/se de que la tierra es una esfera perfecta, y que ser normal es un valor. Tenemos que agradecer a los rafanadalistas, que no destrocen habitaciones de hotel, ni pidan trescientas toallas azul cian. Pero de vez en cuando la red del ideal se rompe, y aparece la mezquindad, que deberíamos tener como tan humana.
Ahora nos mira a todos desde su cárcel, siendo juzgada por un ejército de personas íntegras y ciegas, con los armarios llenos de cadáveres.


Una chica de unos 35 años me dice que no sabe nada de Internet. Lo hace dando al play del Spotify. Dice que no es de esos frikis que tienen facebook. De esos nueve millones de frikis en España, y trescientos millones en el mundo, supongo. El mundo es un manual de romper los tópicos que te enseña la vida. Contradicciones, ya veis. Los medios de comunicación tradicionales, hacen torpes esfuerzos para acomodarse al vértigo dospuntocero. Sentirse seguro en un ritmo loco es imposible, pero tiran dinero intentándolo, ahí tenemos los últimos coletazos del ABC, o de El Mundo.
Parece que se pretende borrar el pasado de Carla Bruni. La primera dama francesa ha puesto a trabajar al Gabinete de Quitar Cosas de Internet, y pretende que se elimine un vídeo que recopila imágenes de su pasado. En particular le molestan algunos extractos de entrevistas, de entre la que destacamos una, en la que, explicando sus técnicas de seducción -como si necesitara de eso- lanzaba una serie de frases en diversos idiomas. En castellano acertaba a decir “¿Te gustan mis domingas?“. Qué tierna la tía. ¡Y qué cuestionamiento más directo! Dice mucho a su favor.
-Sencillamente acojonante. No hace una semana que comencé la aventura del nuevo 
Estoy esperando que les den un estado a los gitanos. Que tomen Extremadura, Andalucía, Murcia y Alicante, y se lo den. O un trozo de Alemania. O Cardiff. O Denver, Colorado. Por lo visto los roma, los gitanos, sufrieron un genocidio de segunda. Los exterminaron, pero menos. El gobierno de Israel argumenta que por los túneles, que comunican la franja de Gaza con Egipto, pasan armas. Ya. Pasan combustible, alimentos, medicinas y otros artículos de primera necesidad. También armas. Ya. Ellos no las pueden tener. Como cuando, separados por el telón, los rusos tampoco deberían tener, mientras las administraciones yankis acumulaban cabezas nucleares. Claro, es que son los malos, son ellos y, como dijo Bush “nuestros dios es más grande que el suyo”. Menudo polvorín.








