Soleado podcast

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Si pincháis aquí, podréis escuchar la nueva entrega del nuevo y soleado podcast. Gente como Gigolo Aunts, Brazilian Girls, Rita Calypso, Stereolab o Jack Johnson. Atentos, porque en abril, tendremos por éstos lares una entrevista con el mismísimo Fran Nixon, huelga decir, que si tenésis alguna pregunta…

A disfrutar del programa y del finde.

PD: Adri, ¿Quién te mandará tener un amigo bohemio? Eres grande.

Nuevo podcast

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Tras la semana pasada, que no pude publicar, aquí va el nuevo número del podcast. Adam Green, Fran Nixon, Bob Dylan, Kings of Leon, o Beach Boys en la cápsula de ésta semana.

Una fe de erratas: cuando hablo de las nuevas grandes giras, y digo que Prince cerrará el O2 de Londres, evidentemente me refiero a Jacko.

Clickad aquí, disfrutadlo y contadme.

Mazapán

Imagino que debe ser una suerte. Ya hay una mujer de mi vida. Quiero decir, que la hubo. Esa cosa que se busca tanto por todas partes, ya pasó. Y lo gocé. Hay gente que jamás la encuentra, o bien porque muere jóven, o porque pasa toda su vida y se va al otro barrio sin encontrarla, y yo he tenido a la fortuna de mi lado.  No sólo duró bastante tiempo, sino que, durante otro tanto fui correspondido, y eso sí que es potra.

los-tres3De hecho, con lo impaciente que soy con los proyectos, si me hubieran dado a elegir, hubiera decidido encontrarla así de pronto. Así, como pasó, tan jóvenes. Luego las cosas se marchitan y desaparecen, aunque ella no desaparece. Porque es la mujer de mi vida, supongo. Por eso no busco cosas especiales, aunque crea que sí. Porque ese hueco ya está ocupado, no se vuelven a convocar oposiciones. Sobre el sentido de seguir en ésto no lo tengo muy claro.

Imagino que será por curiosidad. ¿Por qué viven esas abuelas cuando mueren sus maridos, con los que han pasado cuarenta o cincuenta años? Por curiosidad, supongo. Era una de las conclusiones antisuicidio a las que se llegaba en Martín (Hache), esa peli ramplona que tanto me afectó en plena época jodida. Aquella época en la que no podía asomarme a los balcones, o entrar en la cocina, por miedo a realizar actos irrevocables.

A lo mejor tampoco me bajo, porque está bien que haya pululando por el mundo gente que puede dar fe de que conceptos tan estúpidos y puestos en tela de juicio como el de Mujer de Tu Vida, existen. Queda confiar en la inteligencia, y creer que esta máquina de acumular frustración puede reconvertirse en algo postivo. Como aquel juego infantil, en el que puedes transformar mogollón de papel usado en pequeños trozos de cartón basto e inútil, como una forma de pequeña metáfora del reciclaje.

Fran Nixon dijo “no podrás; superar; haber sido; feliz“. Se podrá seguir viviendo sin un pulmón. Por curiosidad, aunque sea.

L.P.

El primer cedé que compré con mi propio dinero fue “Be here now” el tercer largo de Oasis. Llegué tarde, la puntilla de su carrera. Lo quemé. El segundo fue “Elengantly wasted” de INXS. El tercero el “Marchin´s already” de Ocean Colour Scene. Hoy tengo mil cedés y casi dosmil largos en un disco duro portátil. Hace tiempo que no compro un disco… ¡El último fue en Barcelona, en una tienda genial de la calle Tallers: Discos Castelló! Es la edición en vinilo del “Harvest” de Neil Young.

Las desavenencias matemáticas entre lo que debo y lo que me gustaría gastar, han hecho que el puto sonido de mierda del mp3 me sirva como mal menor. El cedé son combinaciones binarias de ceros y unos en matrices perfectas que hacen que el sonido llegue codificado exáctamente igual de una vez a otra. El mp3 es una versión del cedé pasada por una derivada que comprime la información y dificulta su desarrollo y salida, amén de destrozar el sonido.

Y luego está el vinilo. Siempre seré fan. Lo primero por puro fetichismo, lo segundo por tener la sensación de llevar sobre mis hombros una parcela de responsabilidad en la transmisión del saber de la música popular hasta la próxima generación, y lo tercero porque es el mejor reproductor de sonido jamás inventado, si pensamos que la música es algo humano para los humanos. Cada escucha suena diferente, la grabación es física. El doble blanco de los Beatles, no suena en un cedé ni una décima parte de cómo lo hace en vinilo… en fin.

El caso es que además de ser tratado como alcalde de Darfur, cosa que sólo me molesta con la boca pequeña, ahora también tengo sueños de alcalde de Darfur. Casi nunca recuerdo lo que sueño, se lo dije cuando soñé con jugar de base en Phoenix, pero he vuelto a recordarlo, y me tiene en vilo desde las cinco y media de la mañana que me he levantado: he soñado que compraba un disco.

Así es amigos, he soñado que entraba en Discoteca, una tienda de discos de Gijón, donde me recibía un tipo ciberpunk a lo Jay Jay Johanson. El sueño era en tercera persona, osea yo me veía revolviendo en el sótano de la tienda, que es donde tienen los vinilos, con la perspectiva de una cámara de sguridad. Ojeaba los singles de vinilo apilados que, casi siempre provienen de las radios comerciales, abandonados a sus suertes cuando llegó el láser, y son temas de Serrat, Víctor Manuel, boleros, copla, merengue y demás puta mierda. Pero en éste caso vi unos cuantos que me molaron, en concreto uno de Sonic Youth -que tengo en casa, por cierto, se ve que me sobra la pasta en el sueño-, otro de Australian Blonde (será porque espero que Fran Nixon saque el suyo en solitario), y otro de the Bongolians (creo que porque tengo en la cabeza ir al concierto de Big Boss Man, y The Bongolians son la mitad de los componentes de los Big).

Y cuando los tenía bajo el brazo vi la joya de la corona:el “Sam´s Town” de The Killers, edición vinilo. Pocos grupos me han obsesionado tanto últimamente. Tienen una corta trayectoria, lo que les da margen para cagarla, pero llevan camino de inscribir su nombre con letras de oro en la historia de la música pop. No es que vayan por delante, la condición postmoderna impone que ya nadie va por delante. Pero son jodidamente brillantes, y sus videoclips son mundiales. Allí tenía el segundo L.P. de la banda, en su plastiquito brillante, edición de 180 gramos. De repente echo mano al bolsillo y veo que sólo tengo pasta o para los singles o para los Killers. El eterno dilema económico de los cañones y la mantequilla a 45 revoluciones por minuto.

Y me desperté. Y ahora.

Sabores

Existen pocos momentos en la vida de un ser humano en los que se despliegue ante sus papilas todo un mundo de posibilidades. Los ojos están más acostumbrados grandiosidades, con cada plano que elige el cerebro. Incluso el olfato nos hace girar la cabeza ante la salida del ventilador de una pastelería (el de la pastelería La Playa, en Gijón, que da a la calle Los Moros… ¡¡diosss, qué olorrr!!). Pero el gusto sólo se planta boquiabierto ante la paleta de sabores que representan una mujer desnuda y tumbadica en la cama, y ante la imperial cámara frigorífica de una heladería.

Anoche tuve una de las dos experiencias. Estaba allí, desplegando todo su poderío, diciendo “ven y cómeme lo que quieras”, y yo relamiéndome como una perrita (homenaje). Me decidí por la stracciatella. Me parece fresco, su cremosidad no agobia, y las teclas de chocolatele le dan tanta agilidad, que el clásico de chocolate no es competidor en las noches de verano. Cucurucho siempre. Ya no se hacen cucuruchos como los de antes, ahora son planos e insípidos. Recuerdo los de Islandia, con los rombos tan marcados, la clara de huevo que dora la parte exterior…

 

Y te vienen los del Ben&Jerry´s como si hubieran descubierto la pólvora. Malditos yankis hijosdeputa, que se creen que todo empezó allí. ¡Ánimo yihadistas, a la guerra santa por los helados!

Y nada, nos sentamos en las mesas instaladas en la calle Argumosa con motivo de las fiestas del barrio, Jóse, yo y nuestros helados, y nos tomamos algo en mitad de un globazo pakistaní, que ríete tú del cura brasileño. Y venga pasar muchachas de todos los colores, etnias, tamaños. Todas realizaron magníficos ejercícios de pasotismo hacia nuestras honorables personas, ejercícios donde la concentración y la técnica fueron clave.

Auténticas Comaneci. Es perfecta. Por cierto si no les he recomendado el disco de Fran Nixon, no dejen de bajárselo “Es perfecta”.

Es pefecto.

No me lo p(u)edo creer

A ver. Por cuestiones ajenas al personal de esta empresa que es YO S.L., me he quedado sin acreditaciones para el puto asqueroso y andrajoso festival Rock in Rio. La cosa es que no me importa, porque odio los putos festivales multitudinarios, pero veo que hoy está en mi ciudad Neil Young, y me da por el culo estar en casa jugando al NBA08. Y mañana Mando Diao y me vuelve a dar. Joder qué putada. Mañana también podría ir a ver a Los Guapos, que me apetece un montón, pero es en el Gruta, que está un poco a tomar por culo. Para cuando tenga la Vespa. Y, encima, este martes viene Diana Krall, una vocalista que es tan fría que me pone palote, al módico precio de setenta pavazos.

Si alguien me quiere invitar, se recompensaría de cualquien modo, repito, de cualquier modo (sí, intelectualmente también). Mientras tanto seguiré haciéndo el calendario de cosas que me voy perdiendo este verano: Fran Nixon en el Faraday

Y lo de ayer con Rusia. En fin, no me pidan una valoración ni nada. Sencillamente no lo asumo. Es como tener un hijo. Igual dentro de tres o cuatro días, me hago a la idea de lo que ví desplegado ayer en Viena.

Por cierto…

1)hace un par de días, una huelga hizo que Telemadrid emitiera 24 horas sin imagen, en negro, como si se les hubiera olvidado quitar la tapa al objetivo de la cámara. Bueno, pues tuvo un 2% de audiencia. Reflexionen.

2)la Euro está dejando frases míticas, a la de Luis hacia el rey de “le conozco desde que era príncipe”, hay que sumar la de Güiza de ayer “lo primero que quiero es que la gente no se haga daño”. Me ganaste Dani.

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