Con el sombrero quitado

benitez_ofrece_trueque_xabi_alonsoJugar de mediocentro no es fácil, tienes responsabilidades ofensivas y defensivas. Tu obligación es tener el campo en la cabeza todo el rato. Intentar ver dónde está cada cual, como en esa opción de los videojuegos que aparece el dibujo del campo con los puntitos de colores representado a cada ciberjugador. Tienes que jugar desde una azotea, donde divises los desmarques y los errores. Paradójicamente juegas en un lugar muy transitado así que, es posible que mientras viajes en el zeppelin de la perspectiva, te caigan un par de golpes, que te obliguen a descender a ras de césped.

Defendiendo eres el abanderado, el que te comes la primera oleada, el encargado de robar. En la transición también has de cubrir las subidas de los laterales. Atacando debes elaborar y acabar la jugada en área ajena. A medida que conquistas metros, las patadas te recuerdan que no eres bienvenido. Tu espalda es una fría defensa, un línea que representa el revolver de la cómoda. Tu estilo marca la imagen del equipo. Eres el asesor de imagen del entrenador. Por eso la mayoría luego son técnicos: en el campo ya lo eres.

Tienes que dominar el pase corto y el largo, tener espaldas impermeables a los chubascos de codos, y un plan. Siempre se te exige un plan. Tu plan es su plan, a no ser que tengas uno de esos jugadores resolutivos, acaparadores, capaces de sentarse en tu mesa para lanzar sujerencias. En la mochila hay que llevar hilo y aguja, para tejer el juego en corto, que es la conversación en el fútbol. Pero también el catalejo para el pase en largo, para los grandes relatos.

Desde hace años hay un espejo en que mirarse, un tipo que sería titular en la Alemania de los 70. Un prófugo, escapado de la dictadura de la charlatanería, el titular y lo chabacano. Una mente privilegiada y con tarifa plana hasta sus pies. Xabi Alonso, si tuviera pasta, te bañaría en bronce y te pondría en mi salón.

La sempiterna Euro

Hay que sacar curro acumulado, y reflexionar sobre lo que ha supuesto este verano para la autoestima futbolera nacional. Era una cuenta pendiente en un blog que se visitió de corto durante un mes, para desgracia de l@s lectores/as más antifutboler@s. Aprovecho que llevo en el curro desde las 8:25 y son y 46 y aquí no aparece ni el tato ni aparecerá. Prometo post sobre la mentalidad empresarial española, que tanto raja de la yanki ¿Qué prefieren una secta americana o la inquisición española?. Pues eso.

Cuando Casillas levantó la copa hace un par de domingos, creo que nadie nos lo creímos. Otras veces, intentas observar los detalles, quedarte con todo, porque sabes que es algo muy difícil de ver, como cuando pasa un cometa, o hay un eclipse -de esos que son cada mil siglos, que luego resulta que hay cada quince días- o cuando el Athletic se clasificó para la Champions y empató a uno en San Mamés con la Juve de Del Piero. En este caso no fue así, porque todo fue tan perfecto, que parecía una especie de experimento.

De hecho estoy seguro que lo fue, que se trata de una más de la NASA -¡Ahhhh, los de la NASA!- que pretendieron demostrar cómo controlar la conciencia colectiva de un país. Y lo lograron. Luis pasó el escaner por la tradición futbolísitica española (que en el mundial de Chile 62 se presentó con cuatro balones de oro en sus filas y no hizo nada), y creó una máquina imperfecta, por ello arrebatadora.

Porque si hubiéramos sido aficionados franceses en el 98 y viéramos a Makèlelé, Vieira, Thuram y el resto de gladiadores, arropando a Zidane mientras pinta ribetes en ataque, no nos hubiera extrañado. Pero es que nosotros veíamos a Silva, Xavi, Iniesta, Villa… esos muchachos que no han leído un libro nunca, pero que son tan entrañables… tan endebles… que esa debilidad es la que generó la mayor empatía. Sabíamos que cualquier torpedo podría hundir el centro de las ideas rojas, pero mira por donde, ninguno alcanzó. 

La Eurocopa de Luis, denostado -como cualquier seleccionador que se precie- ha sido tan maravillosa, que no recuerdo nada igual. Estoy intentando pensar alguna decisión que no fuera perfecta, y no la encuentro. Bien es cierto que de no aparecer el talento de Villa en los estertores suecos, el rifirafe con Torres en la concentración podría haber crecido, pero ese torpedo también salió rozando.

Tanto talento tan en forma a la vez, es algo que no habíamos visto. Yo por lo menos. A base de VHS primero y youtube después, me sé de memorieta la Holanda de Cruyff -que precisamente nunca pudo con Alemania en las finales- y el Brasil del 70 y el del 82 -que no pudo con Italia- y, la verdad es que poco más. Hace décadas que ningún equipo juega así de bien, y tardaremos 20 o 30 años en volver a ver un gol regañado en el área de Alemania en la segunda parte de una final.

Un triunfo del fútbol de barrio, una bonita forma de encumbrar a un superclase, Xavi (siempre a la sombra de Guardiola primero, Ronnie, Deco…) que puso las aspiraciones tan lejos y tan bien, como los pases. Ojalá podamos seguir soñando… y Suráfrica es terreno abonado para los sueños.

Y os dejo por aquí el famoso sketch de Monty Python de la Inquisición Española. Es lo primero que vi de ellos ¡Genial!

Finde

El viernes noche los Fulanos de Tal presentaban sus nuevas canciones en el Galileo y tras un concierto emotivo y un llenazo espectacular, la fiesta se prolongó hasta las siete de la mañana, hora en la que me lancé a la cama. A las ocho Miguel me llama al móvil y una apisonadora cerebral me advierte que me iba de camping con los chavalotes. Hola tú- le digo muerto -¡Hola, estoy en tu ventana, gilipollas, levanta!- me espeta Miguel. Efectivamente, vivo en un bajo, así que giro la cabeza y veo la suya tras el cristal, rodeado de un solazo de sábado indigno de la resaca. Les abro la puerta, entra con su novia y observan cómo avanzo zombi  y en calzobas al baño. Les mascullo que no he dormido ni una hora, mientras les invito a que tomen lo que quieran, que coman lo que les de la gana, o que lean y se automasajeen, y me tiro de cabeza a la ducha. Salgo rápido, hago la maleta, pedo todavía, y partimos. Dejamos a su novia y nos vamos directos a la localidad de Orea, provincia de Guadalajara, a pasar nuestro fin de semana masculino y viril.

Paramos en la capital de la Alcarria para que Miguel pille sus cosas, compro Okey y unos bollitos y empiezo a crear un catálogo de comidas y bebidas lamentables que dará con estómago y, en general, con el cuerpo que tengo hoy por la mañana. Cuando baja con sus cosas Miguel, nos vamos a Fontanar, donde vive Adri. Llegamos, está a diez kilómetros de Guada. Adri está durmiendo en una silla de su porche, al sol, a las once de la mañana, como un viejo tejano. Rumbo al Alto Tajo. No pescaremos porque no hay licencias ni pasta para pagar multas. Miguel y yo vamos de récord económico. Si salimos vivos este mes, daremos clases de creatividad financiera.

Llegamos al camping. Todo muy bien. Miguel monta las tiendas tras su frase póstuma “pongámonos a la sombra, que si no acumula el calor y no hay quién duerma“. Para que se hagan una idea, por la noche rozamos los cero grados. Comemos en el típico bar de pueblo infame, regentado por un potencial psicópata-cejotas que nos da ternera y nos dice que es ciervo, y volvemos al camping, ya con Sampe, Paco y David. No han traído comida, pero sí dos botellas de todo por cabeza: magnífico. Si cayera una chispa, su maletero podría arder durante años, y se vería desde la luna, como la gran muralla china.

Charlamos, jugamos al fútbol/vaso -con terribles consecuencias- charlamos más, oímos el partido por una emisora infame que nos hizo llegar a varias conclusiones:

1) La lesión de Van Vasten fue terrible, porque hubiera llegado a ser un gran jugador de talla mundial¿?

2) Cesc juega mejor si desempeña la función que hace en el Arsenal ¿?

3) Villa es un señor.

Así pues la noche prosiguió en el campo, entre copas, y demás confesiones. David dijo que era su cumple. Veintisiete. Improvisamos la cena, y el del camping nos la clavó: 55 pavos por un plato de bacon, otro de jamón y otro de nosequé. Algo carísimo debió ser. Beluga o algo. 55 eureles. Ahí es nada. Bebimos, brindamos, charlamos. Charlamos, bebimos, brindamos. Brindamos, charlamos y bebimos. A sobar. Un frío brutal, humedad, al lado del río. En una tienda Adri resfriado en un saco de papel, Miguel en su saco para escalar en Everest y yo en mi saco de 26 euros del Carrefour. En la otra tienda Paco y sus gases, David -que se fue al catre antes porque le dolía la cabeza y, como siempre, cuando la peña se duerme se vuelve lenguaraz- y Sampe más simpático que nunca.

Nadie pudo dormir más de media hora seguida y, a las siete de la mañana nos levantamos helados, reventados y con resaca (doble en el caso de Miguel y mío), Adri y yo nos duchamos -intentando recuperar algún miembro congelado- y a desayunar donde el psicópata-cejotas. ¿Tienes croasán a la plancha? -preguntó Paco. A lo que el psicópata-cejotas respondió: “No plancha”.

Excursión por el monte, subida y bajada, animales, pinos, piñones, ramas, musgo, setas, convivencia, cosas de machos. Volvimos, comimos demasiado en Molina de Aragón y de vuelta a casa. Con resaca de dos días, ganas de vomitar durante horas, cansancio físico, piel quemada. Un momento perfecto para deciros que os quiero y a tí también, pero que no puede ser.

Xixonés

Sabía yo que había que confiar en el Guaje. Es más listo que el hambre, y las piernas le siguen el rollo y por eso la defensa rusa fue, para él, un espacio diáfano, un auténtico loft. Pero la intimidación de Torres hizo gran parte del trabajo, y por eso le dedicó el tercero. Fernando salió del partido por la puerta de atrás, empujado por el oportunismo de Cesc -el jugador con más clase del equipo, de largo- y las lagunas medulares.

El aire de la playa de San Lorenzo despeja. La selección española nunca podrá ganar ningún torneo, porque eso exige músculo, y tener un buen catálogo de formas de ganar, y eso España no lo tiene. Sólo gana cuando juega bien.  Iniesta, Xavi o Silva son jugadores antíguos, que podrían saltar al terreno con pololos y camisetas de cordones, esperando que ruede el balón de cuero, mientras una foto en blanco y negro los inmortaliza bajo un rivete que señale a pluma: ”temporada 1921-22″. Hacen del equipo algo atípico, raro, romántico, maravilloso. Con piernas fibrosas se sostiene mejor un trofeo, sin ellas te lo tienen que dar. Pero en la playa de San Lorenzo puede pasar cualquier cosa.

Como si las arenas mágicas no fueran monopolio canario, San Lorenzo o La Kontxa, retan a que las pises y te dejes subyugar por un ligero viento que te hace menos pesado, a que mires el único rayo de Sol que pasa entre las nubes y señala el camino de la verdad, de la belleza, del gol. Todos guardamos un recuerdo perfecto. Todos hemos pisado San Lorenzo.

Lo que ha hecho Villa hoy le ha dado un par de años más de vida a mi padre. Justo los que le van a quitar los 90 minutos del Sporting este domingo.

Jóvenes, rápidos, frescos

Apareció ayer Holanda para barrer a los campeones del mundo. La Eurocopa vivió una final anticipada con un marcador tan injusto en una noche como ajusticiante resultó históricamente para con Italia. Los transalpinos saldaron parte de la deuda que tienen con la historia de éste deporte -Alemania en el último mundial, España en USA…- de manera dolorosa.

Un equipo de pequeñas maquinitas, naranjas e iguales -Van der Vaart, Sjneider, Kuijt, De Jong- cuajaron unos primeros 45 minutos perfectos, que reventaron las aspiraciones de los de Donadoni con dos goles blancos -Van Nistelrooy y Sjneider- y dejaron una sensación de que faltaba poder azul por todos los flancos. El que más lo notó fue la deidad italiana: Pirlo. El jugador más clarividente de las últimas décadas no fue capaz a coger las riendas del juego y tuvieron que ser sus machacas del Milan -conjunto al que Camacho llamó en la retransmisión de CuatroMílan“, así con acento en la “i“, además de confundir constantemente a Rafael Van der Vaart con Van der Sar… jodidos paletos campechanos- , Ambrosini y Gatusso -al que tuvieron que echar no menos de seis veces- los que le reflotaran la causa a base de patadas, agarrones y demás trucos prosaicos.

Palmando 2-0 y lanzados al ataque, como no le gusta a Italia -que salió con Luca Toni, ese delantero con pinta de chulo de playa de los años 70, a pegarse con todos y siempre perdió- il pinturiccino Cassano, Alex Del Piero… todos arriba… En estas que una falta de Pirlo con el celofán del gol, con la vitola de “jugada que entrará en los vídeos de la Euro” es magistralemente sacada por Van de Sar. Contragolpe y gol de Gio. 3-0, para flipar.

Es curioso lo de Edwing Van der Sar. Las primeras noticias que tuve del portero fueron cuando ganó la Copa de Europa con el Ajax – con una defensa Bogarde, Reiziger, Dani Blind, Frank de Boer, que ya es mérito- y la última ayer, dando la tranquilidad a su selección. Es el menos mediático de los guardavallas. Lo ganó todo en Holanda, se marchó a vivir un retiro dorado al Fulham londinense de los Al Fayed, pero su calidad le devolvió a la élite: Juventus primero -dos veces campeón del Calcio-  y ahora, titular indiscutible del campeón de Europa (y dos veces de la Premier), el Manchester… increíble.

Hoy debuta España. Va a ganar y a convencer. Rusia no tiene a Onopko, Nikiforov, Mostovoi, Karpin, Salenko, Kanchelsis… no tiene nada. En eso tiene razón el mono Luis: si la joden hoy no haremos nada, eso seguro. Si ganan y convencen casi seguro que tampoco, pero el matiz del “casi” es el que hace que el mundo del fútbol siga dando vueltas. Parez quel xixonés Villa pué ser titular´n el partiu d´hoy…¡¡Dallos pa´l pelo, guaje!! 

Grato

Grato es una palabra que me gusta. Se parece a la que empleamos para nombrar al mamífero felino doméstico. También al grupo terrorista aquel tan friki, que mataba pero nadie sabe reivindicando qué… que eran como la ETA de un videojuego sin licencia.

Grato me parece muy plástica. Igual que la palabra lapicero huele a madera recién tajada, o cuaderno a papel vírgen, grato huele a perfume muy suave y a brisa en la cara y a jersey azul de algodón fresco sobre la piel.

Yo, que siempre odio los gentíos, los macrofestivales, las marabuntas, las fiestas populares y demás aglomeraciones susceptibles de ser gaseadas, hoy, de repente, me he sorprendido. Acabo de llegar de correr por El Retiro, lugar hacia donde se dirigía una gran cantidad de gente, atraídos por la exhibición de fuegos artificiales en el estanque del parque, conmemorando el día del patrón de la capital: San Isidro. Ya ves, fuegos artificiales. ¿Por qué será que los políticos, cada vez que piensan en una fiesta, dicen “fuegos artificiales”…?

La cuestión es que he sentido una reconciliación con esta ciudad, que parecía me estaba dando la espalda antes de tiempo. El ver cómo las parejas, familias, grupos de amigos, subían por la cuesta de Claudio Moyano y atravesaban el parque para asistir al espectáculo, me ha sabido como una especie de guiño de vida por parte de la gran Madrid. Y se lo agradezco, mañana le compraré unas pastas.

Hay algo muy curioso en esos eventos. Cuando vayan a ver un castillo de fuegos, desprendan por un momento la mirada del cielo y fíjense en las personas, absortas en el juego de luz. Son como ustedes. O diferentes, o parecidos, o no. Pero no les serán extraños. No les pegarían un tiro, ni les gritarían, ni les tocarían el claxon, ni les dejarían en la puta calle. Son ustedes.

Además el paseo me ha generado una serie de preguntas:
Que miles de personas acudan a este tipo de eventos… ¿Significa que existe un interés popular por la estética?
¿Por qué los artistas plásticos no tiene la relevancia mediática de, por ejemplo, los músicos?
¿Cuándo van a reconocer los culturetas que en deportes como el fútbol, lo que engancha no es la emoción, sino el placer estético de los juegos geométricos?

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