Lo de la estación del AVE de Guadalajara ya se sabía hace años. Cuestión: el gobierno Aznar pretende aprobar que las lanzaderas del AVE Madrid-Barcelona se pongan en Yebes, un pueblo a 13 km de la ciudad. La tía del marido de Esperanza Aguirre, es la propietaria de los terrenos. Aprueban la puesta en marcha de las obras de la estación. Curiosamente los terrenos son de quien hemos dicho antes, por lo que se los vende al Estado (es decir, que pagamos de nuestros bolsillos), y a una inmobiliaria, por muchísimo más. En pocos meses operación redonda, y una estación a 13 km de una ciudad. Igual que lo de Terra, pero a otro nivel.

El actual alcalde de la ciudad, inaugura aparatos expendedores de bolsas para la caca de los perros, pagadas, en parte, por la inmobiliaria Rayet
La empresa se llama El Arverjal, SL, Teresa Micaela (precioso nombre)Valdés Ozores es la tía del marido de Esperanza Aguirre, es la gestora de la sociedad. Eran 3,4 millones de metros cuadrados de suelo rústico recibido en herencia por Valdés Ozores que el Ayuntamiento de Yebes, recalificó sustanciosamente en 2001. El alcalde de Yebes va dando licencia de obras y llevándose un pastiche, cuyos orígenes le comen los cojones. De ésta manera multiplica por cuatro su presupesto. Por cuatro.
Al calor de la estación, qué mejor que construir una ciudad. Se encarga la inmobiliaria Reyal, y monta una especie de Maria D´Or residencial, llamado Ciudad Valdeluz. A tope. Si la estación no pasa por la ciudad, construyamos la ciudad. Muy rico pelotazo. Sobre plano, treinta y cuatro mil viviendas. Treinta y cuatro mil.
¿Cómo explicar la estupidez de poner tan lejos una estación? Porque claro, no es algo que se haga soto vocce, no es un túnel o una cañería, es una puta estación a tomar por el culo de una ciudad. Imaginaríamos que los medios de comunicación debieron protestar. Pues no. Lo primero porque la prensa local es muy amateur y sólo les vendieron que, desde entonces, los alcarreños podrían estar en Madrid en un cuarto de hora. Por treinta euros ida y vuelta. Treinta. Quinientos euros al mes. Muy rico. Los periodistas locales más veteranos, con el colmillo más afilado, tuvieron otra excusa: las inmobiliarias financian los medios.
Ayer la SER hace saltar la noticia -producida hace varios años- y se lía.

John Blake lució el nombre de la inmobiliaria
Verán, Guadalajara es una ciudad representada por un alcalde, que eligen los ciudadanos, pero gobernada por tres grandes inmobiliarias: Rayet, Reyal y Hercesa. Tanto PP, como PSOE, se han plegado al poder de la pa$ta. Gobernada al punto que, en el programa de Ferias y Fiestas, sus logos aparecen muchas veces más, y más grandes, que el escudo de la ciudad. Gobernada al punto que, en la publicidad estática de los actos que organiza el Ayuntamiento -conciertos, actividades deportivas, fundaciones…- aparece su logo. Gobernada al punto que patrocina -por tanto controlan- prácticamente cualquier evento. Gobernada al punto que Rayet metió en su junta directiva, a Araceli Muñoz de Pedro (ahora ha vuelto a servirnos, menos mal, como subdelegada de gobierno de Guadalajara), recién salida de la consejería de Obras Públicas. Con dos cojones. Gobernada al punto que el único diario local, Nueva Alcarria, está financiado por la propia Rayet.
Hoy el AVE es utilizado por quince personas al día. La obra costó dosmil millones de pesetas. Ésto significa que, si hay un viaje de fin de curso a Barcelona, de 60 chavales, durante los tres días siguiente nadie usa la estación. Nadie. Hoy Nueva Alcarria es un diario inflado, con ventas escasas y pérdidas constantes puesto que, en Guadalajara -unos 135.000 habitantes- no hay nicho de mercado para un diario. El resto de medios (radios, tele, periódicos) tienen una enorme dependencia publicitaria de las constructoras. Hoy todo depende de las inmobiliarias: desde el poder hasta el deporte a través de todas sus intervenciones. Hoy Ciudad Valdeluz es un cementerio de grúas que construyen pisos absurdos que jamás se venderán, comidos por la crisis del ladrillo.
Si quieren verlo de modo más gráfico, vean los Simpsons, y fíjense en la relación de Springfield con la central nuclear del señor Burns. Bueno, lo de la Central Nuclear de Trillo, lo dejamos para otro día…
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