Primeras notas de Mundial

Olé Satrústegui!

-Los porteros: en esta Copa del Mundo se están luciendo. El guardameta paguayo ayer demostró, saliendo a coger setas, que la portería es un puesto importante, que parece amateur en este campeonato. Qué decir de Inglaterra, un equipo circense, con una alineación de fieras, pero defendida por un payaso bajo palos, que les costó acrecentar la figura de una selección menor en su participación en los mundiales, USA. El mundo es curioso, en nuestro país hay hasta media docena de guardametas que serían titulares en cualquier selección, y los británicos llevan décadas arrastrando problemas en esa demarcación.

-Las defensas: quedan muchos equipos por comparecer, y los debuts en campeonatos no sirven de nada por el mero hecho de que el mejor defensa en esos partidos, es el miedo de los rivales a ir a por la victoria. Son pocas las selecciones que deciden ir a por los encuentros y percutir una y otra vez en las defensas a las que se enfrentan, que es el único instrumento real de medida. Incluso la brillante España de la Eurocopa, sufrió como una perra en el primer partido frente a Rusia, sensación sepultada por los resultados y olvidada por la memoria selectiva que cultiva leyendas. Ver en el centro de la zaga italiana a porteros de discoteca prejubilados, lo dice todo.

-Los centros del campo: son los que más sufren con las decisiones de los cagones. Los cagones son los que se sientan en el banquillo y, casi siempre, hacen las alineaciones (ahí tenemos a Domenech en Francia, que ni eso). Hacen creer a la opinión pública que son capaces de armar un equipo en quince días. El medio de la cancha refleja la creatividad del entrenador, así tenemos a Capello destrozando a Lampard y Gerrard como mediocentros, a Lippi sin la más mínima intención de crear en Italia, o a Ronaldinho viendo el Mundial por la tele, de resaca. Cuando era adolescente, se estilaba el rombo en el centro – recuerdo Ince, McManaman, Anderton y Gascoigne-, pero el Brasil de Mauro y Dunga puso de moda el tremendo estilo del doble pivote. Lo dicho, cagones.

-La delantera: aquí sólo hay espacio para estrellas rutilantes, o para carne de Mundial. Esta última modalidad ha creado una aristocracia de jugadores que sólo brillan cada cuatro años, como el alemán Klose, u otros tromamundos que desaparecen entre un campeonato y otro. Ayer vimos a Roque Santa Cruz, con Paraguay (Olimpia, Bayern, Blackburn, City…), que viene de la escuela del checo Milan Baros (Baník, Liverpool, Aston Villa, Oympique Lyon, Porsmouth, Galatasaray…) o de Nuno Gomes (Boavista, Benfica, Fiorentina, Benfica…), arietes torpes que encuentran un gol que les encumbra. Luego no acaban de encajar en ningún club, en el que firmen buenas temporadas, pero en la siguiente competición mundialista vuelven a acudir a la cita con la suerte, que da impulso a la rueda de sus carreras.

TÓPICOS DE ESTE MUNDIAL

1) El sonido de la vuvucela es molesta, pero es su tradición y hay que respetarla. Menos mal que no les ha dado por tirar bolas de pelo de ñú al césped. Por cierto ¿Vuvucela es una forma cariñosa de llamar a Papalladolid?

2) España (mirando desconfiado alrededor)… se la va a pegar en el Mundial… Queridos agoreros, si España juega bien, ya puede caer en cuartos, que no se la habrá pegado. Pegársela es que Montolivo sea el cerebro de tu equipo.

3)Los aficionados transmiten la alegría de un continente. Sin duda, recuerden el México, Alemania, Italia, cómo los aficionados comparecían en silencio en los estadios y, si se marcaba un gol, lloraban.

APUNTE:

Lo de los spots de los patrocinadores de las selecciones es patético. Patético chico. Villa/Torres/Reina/Xavi, dando toques a una pelota y tirando un pelotazo para anunciar hamburguesas/coches/energéticas/aceite de oliva vírgen extra/gamusinos. Creativos a la hoguera.

PD: Os dejo con la primera celebración gay en un Mundial, la de Goicko y cómo un señor dispara desde la grada a Zubi.

Apuntes al USA – Italia

1- El fútbol siempre da sorpresas, pero Italia es el equipo que le ha presentado una querella criminal a la sorpresa.

2- Estados Unidos jamás, y reitero jamás se comerá una mierda en el fútbol. Y que se jodan los de la FIFA que viven de decir que el futuro está allí. Lo primero porque ellos lo llaman soccer, lo segundo porque bastante tienen ya, y lo tercero porque su primer gran jugador era una estrella del country (Alexei Lalas) y eso no se sobrelleva con facilidad.

3- Donovan es un jugador eterno. No en serio, ¿Cuántos mundiales lleva ese tío? ¿Puede ser un robot, un proyecto del Pentágono?

4- Ayer vi algo que creí que no vería en la vida. Marcello Lippi (aspecto de actor, nombre de actor…) dispuso a Iaquinta, Gilardino y Rossi sobre el campo, coincidiendo en la variable tiempo. Es decir, que Italia jugó con tres delanteros. Vivir para ver. Arrigo Sacchi no ha podido dormir. Trajano se revolvió en su tumba.

5- Creo que circula un vídeo en youtube con Grosso dando un centro desde la banda. Puro mito. Y pensar que por la izquierda vistió la azzurra Paolo Maldini

6- Hay cosas que son así. Ni a los europeos nos gusta el baseball -por más que todos hayamos llevado alguna vez en la vida alguna camiseta, gorra, mochila, plumier, ect… que, absurdamente, pone la palabra “baseball”, por más que nos hayamos comido telefilmes con niño bateando y papá en grada- ni a los americanos el balompié. Están hasta la polla de decírnoslo.

7- Los puestos en la selección italiana se compran. Zambrotta, mil años seguidos, Grosso, otros tantos, Buffon, Pirlo, Camonaressi, Di Rossi… ya pasó con los Costacurta, Dino Baggio, Di Livio… jugadores que compran el dorsal hasta que se jubilan.

8- Si las lesiones, la tenacidad, un buen ojeador y la calidad me hubieran permitido llegar al fútbol de primer nivel, hubiera sido un jugador clavado a Zambrotta. Así que tampoco se ha perdido tanto, dormiré tranquilo.

9- Jotajota dice ayer “Dos a uno, es imposible más emoción” Será hijoputa el tío.

La gran final

Llegué a Roma con una hora de retraso respecto a lo que había previsto. Una final así hace que uno se ponga nervioso desde la semana antes, así que cualquier cosa que rompa el plan establecido -y los retrasos son los campeones del cualquiercosismo- me desestabiliza bastante. En Italia ya hace ese calor asfixiante de Fellini, el de mujeres escotadas y camisas entreabiertas, y la marabunta me escoltó hasta la puerta del Olímpico, el estadio que todavía recuerda al Duce.

Al llegar enseñé mi acreditación y los empleados de la UEFA empezaron a chapurrear excusas en italiano primero, e inglés luego. Finalmente resolvieron confesarme que mi pase era falso. Llamo a la redacción de El País, pero nadie me coge el teléfono. En una redacción. Increíble, seguro que pasa algo con el móvil que me restringe llamar fuera o algo. Mierda de Comunidad Europea de pega. Cuando el sudor dibujaba un mapa de Sicilia en las axilas, otro empleado me comenta que no me preocupe, que el pase de prensa falso me da derecho a ver la final falsa.

Me acompañan en corto paseo a un estadio falso por el que entran miles de espectadores con sus entradas falsas, una masa con gesto de estafados pero menos. El empleado falso me acomoda en mi tribuna falsa, y saltan los equipos falsos al césped. No espero que el verde sea otra cosa que moqueta, pero desde mi emplazamiento no diferencio muy bien. Comienza la final falsa entre el Barcelona falso y el Manchester United falso. Un negro juega de portero en los catalanes. También hay un chino, y en los británicos forman seis pelirrojos.

Ante el desconocimiento de los futbolistas, anoto las alineaciones con esmero, y una serie de pases pseudoculés enlazan la mayor parte de mis apuntes. Al descanso gana un cotragolpe rojo a cero, y decido tomar una Oca cola. Oca cola, sí, pero light. Sabe muy parecido, no igual, pero muy parecido y, tras algunos problemas para intercambiar la moneda, la desgusto anonadado. Todo era falso. Había un fotógrafo con perro-guía, para que se hagan una idea, pero no una foto. Atiendo la llamada de alguien que dice ser mi jefe, y me llegan una retahíla de mensajes de presuntos amigos. Amigos de nombres tan variados como desconocidos. Conrad, Emilio, Marcos, o un tal Virgilio, que me insta a que “intent pillr la kmiset d alguien“.

La segunda parte tiene el aura de la grandeza, y el colegiado corta el aumento de voltaje a base de tarjetas. Cuando las aficiones callan, creo que lo hacen por escuchar el barullo del verdadero Olímpico de Roma, para intentar adivinar qué ocurre en la realidad, pero enseguida arrancan con sus cánticos y ahogan la complicidad. Los blaugranas remontan y se llevan el falso trofeo, después de litigiar en los minutos más grandes que haya dado la historia del fútbol. Goles imposibles, regates de colores y jugadas soñadas, engarzadas en una y otra puerta, sin tregua ni fin. Fue tan maravilloso que las aficiones tardaron siete horas en abandonar el estadio.

El tiempo robado al sueño, se cobró en el vuelo de vuelta. Sólo me pudo despertar una azafata extendiendo la prensa. Al abrir por “deportes” me di cuenta de que la crónica que había firmado, coincidía con el partido real, con la final real y con el resultado real, no la que había visto, redactado y enviado anoche.

Marcajes

Antes de especializarme en la demarcación de mediocentro, jugue toda una temporada de carrilero izquierdo. Siendo diestro, soy así. La verdad es que me gustaba, porque ofensivamente siempre sorprendía -marqué 16 goles ese año, sólo por detrás de los delanteros, que eran Adri y de David- y tenía recorrido para hacer despliegue físico. Pero existía un problema: los marcajes. Habitualmente los jugadores habilidosos se pegan a la banda, habitualmente son diestros, por lo que habitualmente me tocaba cubrirlos, esto es: bailar con la más fea. Mientras tu cometido es tapar la banda, el de tu rival es humillarte, romperte la cintura, demostrar que en tu zona hay un hueco, un solar, que eres un paquete incapaz de mantener limpia tu posición. La verdad es que no defiendo mal pero, para qué engañarnos, más de uno y de dos gambeteadores me jodieron la vida pegado a la cal.

Fintas, amagos, y esa explosividad que tienen los jugadores pequeñitos, que parece que llevan cosida la pelota al pie. Te tiran uno, dos amagos, centran, entran al remate. Una, dos veces: eres vulnerable, tu equipo sabe que hay un problema y que no puedes solucionarlo, y te das cuenta cómo, poco a poco, el central se va cayendo más hacia tu zona para hacerte la cobertura. Miras a la otra banda: nada, nadie ataca por allí, ¿Se olerá el miedo?. Emergencia. ¿Soluciones?: por un lado subir con menos alegrías, estás moralmente tocado. Por otro ser más duro, a riesgo de que la amarilla, que ya te han enseñado, cambie de color. Resignación, ya vendrán otros equipos que entren por el centro y tendré un partido tranquilo.

Ayer Friedrich debió pensar eso “Me va a tocar sufrir”. En la pizarra su entrenador había señalado a rotulador que le tocaba marcar a 80 millones de euros (desde ahora 80E), es decir, a Cristiano Ronaldo. El lateral derecho del Hertha de Berlín, titular con Alemania, maldecía su suerte en el túnel de vestuario poco antes de enfrentarse a Portugal. ¿Por qué coño Ronaldo jugaba cambiado de banda? Lo natural hubiera sido que Lahm se encargara de marcarlo, lo lógico sería que el siete del Manchester atacara por la otra banda, por su derecha natural. Pero no. Le tocó bailar con la más fea de la Eurocopa.

Y lo hizo genial. En contra de los apriorismos, Cristiano, ese colmo de la sobrevaloración y de la testosterona, estuvo incómodo, sólo, desajustado. 80E lo buscó todo, se marchó de la parcela de Friedrich para caer al centro, a ver qué pasaba y, en ningún momento demostró ser el crack indiscutible que Nike y los periódicos deportivos venden. 80E es de esos chulitos de barrio, que se creen que por llevar pendientes son más que los demás. De los que piensan que están predestinados a cambiar el destino de un partido. Y ayer demostró que no.

De hecho, le resultó más pesada la lucha al joven Lahm, tapando a un muy batallador Simao Sabrosa que salió al terreno de juego a darle la chapa y con Deco cayendo mucho por la derecha del ataque luso, que la que tuvo Fiedrich.

Deco, el que le sobra al Barça, sí estuvo imperial. Su dorsal 20 estaba en todos los rincones importantes de juego portugués. Mandó, pasaba como si estuviera en el pasillo de su casa jugando con sus hijos y sus perros. Igual que Ballack por los alemanes. Alemania tiene una tradición de mediapuntas siderales, centrocampistas totales que, además, tienen una vida útil con la casaca blanca impresionantemente larga. Desde Beckembauer -que antes de su célebre posición de líbero, era mediocampista, mucho mejor, por cierto- hasta Ballack, pasando por Matthaüs, Häsler, Andreas Möller o Nemec Schöll.

Alemania es de las que le das una mano y te coge todo el cuerpo, y el de tu familia las próximas seis generaciones. Y lo hizo. Cuatro tiros, tres goles. 80E puede irse ya de vacaciones, montarse en su vespino, e ir a buscar a su novia a la puerta del insti. La Euro queda para personas mayores, para los que saben de ésto. Por eso me da miedo Italia, tan lleno de personas mayores.

PD: Si Portugal fuera Colombia, hoy Ricardo habría amanecido cosido a tiros.

PD2: Este tío no puede sobrar en ningún sitio

Adioses

El título del post viene hoy más a colación que nunca. Por un lado adiós a Francia, que ayer palmó frente a Italia en un partido clásico de los transalpinos, que anoche lucieron de blanco. Sin hacer nada, con un planteamiento ultraconservador y todo tipo de factores lógicos y extrasensoriales a su favor (lesiones, penaltis, rebotes…), los italianos se impusieron 2-0 a los galos. Además Holanda venció por el mismo resultado a Rumanía, por lo cual Italia se medirá el domingo a España en los cuartos de final, y ayer, como les prometí, cené pasta.

Adiós a la generación que levantó la Eurocopa y el Mundial, adiós a los escuderos de Zidane, a los trotones que se hinchaban cuando jugaban con el gallo en el pecho. Adiós al grupo que hizo olvidar a Boli, Platini, Luís Fernández y compañía.

Esta noticia implica el adiós de España a la competición. Pensar que puede ganar a Italia es como creer que Santiago Carrillo reza el rosario. Será épico, un gran partido, España jugará bien, pero Luca Toni devorará a Marchena. La única esperanza es que Gattusso no jugará por sanción, y la grandísima esperanza es que tampoco lo hará Pirlo, por el mismo motivo. Pero recuerden que la peor Italia llegó a la final del mundial del 70.

Otro adiós es el de las huelgas de transportistas, que parece ya han llegado a un acuerdo con el gobierno. A su presidente, Zapatero, también le doy el definitivo adiós, después de gestionar el tema bajo el lema “con los piquetes, tolerancia cero“. Pocas expresiones me dan más asco que “tolerancia cero“, dos palabras que puso de moda el alcalde de NY, Guglianni, tras los atentados de las torres gemelas, y que son fruto de una mente asustada y enferma. Pero enrraizó y ahí tienen la expresión, dispuesta al manoseo por parte de políticos de la peor calaña. Adiós ZP, piensa cuando hables.

Por cierto este año voy a Xixón a la Semana Negra, que ya hace que no me paso. Vamos, hace como diez años, que se dice pronto. Me viene genial, a ver si me animo con la novela y le doy candela y hago un esqueleto y me forro y en la próxima Feria del Libro firmo en un decorado de cartónpiedra como el cansino de Ruíz Zafón este año (¿Qué pasó Zafón, que llegó Ken-te Follet y te arrasó, verdad? ¡Jódete!).

PD: Escuchad el disco de Francisco NixonEs Perfecta“. Es perfecto. Creo que este verano se baja con Paco Loco a Cádiz, a grabar el segundo. Verás.

PD2: Me pasa mi colega Pedri esto:

PD3: ¡Grande Boston! A ver si el año que viene los Knicks venden a Marbury nos metemos en playoffs de una puta vez.

Mata

Ayer vi el final del Alemania-Austria, un lamentable espectáculo que desentona con la generalidad de esta Euro que, por fin, empieza a ser un punto de inflexión a favor del buen juego, después del solar que fueron los 90 y 2000 -Italia campeona del mundo, Francia, con un delantero, del mundo y de Europa, la Brasil menos brasileña de la historia ganó dos mundiales, la gris Alemania del 90 y el 96…- y cuando ya habíamos perdido la esperanza,  nos reencontramos con el cerebro mandando en mitad de partidos tan físicos que asfixian al talento, como el de anoche. Penoso y, como dijo Lineker en su día, pasó Alemania.

Luego zapeé y, pasando de Kyle XY -que es una de esas series que no veré nunca y no se por qué, no le he dado ninguna oportunidad, como a Héroes, aunque todo el mundo me diga que mola- me quedé en el costumbrismo español de La Familia Mata. Y mata. Dentro de que los actores -lamentables- puedan parecer más o menos graciosos, la serie es una castaña predecible, cuajada de argumentos que nos llevan contando desde Farmacia de Guardia (ho-menaje del hogar a Perro Muchacho). Es una mierda, pero ahí la tienes. A ver, se supone que yo me debería dedicar a hacer ese tipo de formatos y guiones -profesionalmente, digo- pero parece que no tengo suficiente talento como para hacerlo, como para estar en ese pelotón de guionistas. por tanto si no puedo llegar a lo que me da asco… ¿A qué aspiro?

Lo ignoro. Tampoco quiero responder. Si queréis un oasis en la mediocridad (por ser fino) informativa de deportes, atended a Santi Segurola. Le conocí cuando era redactor jefe de deportes en El País, y colaboraba en la SER. Ahora cruzó el charco al grupo Recoletos y es subdirector de Marca, pero es uno de los tipos con más criterio que hay en el mundo del periodismo deportivo nacional. Controla de fútbol, basket y atletismo y no se pierde un concierto o peli, a sus cincuentaypico palos. ¡Y del Athletic! Un crack, en definitiva.  Aquí charla con los lectores.

Si hoy Italia queda apeada del campeonato, cenaré pasta, si la que queda fuera es Francia, un bocata de queso y si acaba pasando Rumanía, me comeré un portero de discoteca (teoría: los rumanos no tienen pasta para no tener que pasar por los controles de metales de los aeropuertos. Formarían colas interminables) 

Perder

La derrota es lugar un donde nadie quiere estar. Por eso en la derrota los poros de las paredes se convierten en ventanas por donde saltan los cobardes al grito de “mariquita el último”. Y el último es mariquita, sarasa, homosexual, gay o invertido, pero valiente. La rotundidad del seleccionador italiano, Roberto Donadoni, lejos de ser uno de aquellos arranques de conservadurismo legendario de nuestro Clemente, supone un paso adelante en la lucha por lo cabal, batalla perdida en un deporte como el fútbol, en un país como Italia.

La prensa pide su cabeza y el país se lamenta del resultado frente a Holanda, que ha dejado a la campeona del mundo con una media estocada baja. A posteriori, todos vemos los partidos con una nitidez pantallaplasmática, pero las cosas no son así. Antes de que los oranges sacudieran tres latigazos eléctricos que hundieron a un centro del campo a la deriva, antes de que el colegiado abriera, con su silbido, los 90 minutos más horribles para los azzurros de los últimos veinte años, cualquier tifossi hubiera puesto la mano en el fuego por los once elegidos para defender la elástica transalpina.

Depués del partido, cuando el colegiado mitigó el castigo -injusto, por momentos, aunque hablar de injusticia en esto del balompié, es hablar de justicia esférica, un absurdo- y pitó el fin de la crueldad, sus compatriotas no esperaron para echarse como lobos sobre el cuello de Donadoni, dando dentelladas que sólo cesaron para reclamar la vuelta del anterior entrenador, Marcello Lippi, el que los hizo campeones.

Si Di Natale hubiera lanzado el derechazo un poquito más abajo en el minuto 4, Italia se hubiera puesto 1-0 y ni dios hubiera perforado la meta de Buffon. Eso lo sé yo, lo sabe Donadoni, lo saben cincuenta millones de italianos, y cualquiera que entienda un poco de ésto. Gatusso, Ambrossini y Camonaresi se hubieran convertido en un muro infranqueable, y al guardameta de Massa-Carrara, le hubieran llegado los tiros holandeses blanditos, después de tener que haber pasado el diezmo que imponen Materazzi, Panucci o Zambrotta. La historia hubiera sido la de siempre. incluso, con Holanda zozobrando, sacrificando miedo por velocidad, hubieran cazado otro a la contra. Seguro.

Pero el tiro salió fuera. Y cambió la historia. El centro del campo neerlandés se hizo fuerte, sentó a Pirlo en el banquillo de los acusados, y la confianza unió a la naranja como la glucosa, hasta convertirla en mecánica otra vez. Quienes hemos jugado a ésto, conocemos esa sensación. Cuando las cosas empiezan mal, todo es más complicado, la derrota se va construyendo cada minuto… el gol imposible de Sjneider, las alas que le surgieron a Gio… Cuando palmas, todos los rebotes le van al contrario, a todas partes llegas tarde.

Me alegro, porque era hora de que Italia recibiera de su propia medicina, pero me entristece ver a Donadoni cabizbajo, en la soledad del que pierde, señalado por un inmenso foco, prendido por la luz que estalla de la mediocridad de cincuenta millones de italianos, que simulan ignorar lo que ocurrió sobre un césped centroeuropeo. 

PD: No es la primera vez que la azzurra palma por tres goles, la gran Brasil del 70 ya les dió lo suyo

 

Jóvenes, rápidos, frescos

Apareció ayer Holanda para barrer a los campeones del mundo. La Eurocopa vivió una final anticipada con un marcador tan injusto en una noche como ajusticiante resultó históricamente para con Italia. Los transalpinos saldaron parte de la deuda que tienen con la historia de éste deporte -Alemania en el último mundial, España en USA…- de manera dolorosa.

Un equipo de pequeñas maquinitas, naranjas e iguales -Van der Vaart, Sjneider, Kuijt, De Jong- cuajaron unos primeros 45 minutos perfectos, que reventaron las aspiraciones de los de Donadoni con dos goles blancos -Van Nistelrooy y Sjneider- y dejaron una sensación de que faltaba poder azul por todos los flancos. El que más lo notó fue la deidad italiana: Pirlo. El jugador más clarividente de las últimas décadas no fue capaz a coger las riendas del juego y tuvieron que ser sus machacas del Milan -conjunto al que Camacho llamó en la retransmisión de CuatroMílan“, así con acento en la “i“, además de confundir constantemente a Rafael Van der Vaart con Van der Sar… jodidos paletos campechanos- , Ambrosini y Gatusso -al que tuvieron que echar no menos de seis veces- los que le reflotaran la causa a base de patadas, agarrones y demás trucos prosaicos.

Palmando 2-0 y lanzados al ataque, como no le gusta a Italia -que salió con Luca Toni, ese delantero con pinta de chulo de playa de los años 70, a pegarse con todos y siempre perdió- il pinturiccino Cassano, Alex Del Piero… todos arriba… En estas que una falta de Pirlo con el celofán del gol, con la vitola de “jugada que entrará en los vídeos de la Euro” es magistralemente sacada por Van de Sar. Contragolpe y gol de Gio. 3-0, para flipar.

Es curioso lo de Edwing Van der Sar. Las primeras noticias que tuve del portero fueron cuando ganó la Copa de Europa con el Ajax – con una defensa Bogarde, Reiziger, Dani Blind, Frank de Boer, que ya es mérito- y la última ayer, dando la tranquilidad a su selección. Es el menos mediático de los guardavallas. Lo ganó todo en Holanda, se marchó a vivir un retiro dorado al Fulham londinense de los Al Fayed, pero su calidad le devolvió a la élite: Juventus primero -dos veces campeón del Calcio-  y ahora, titular indiscutible del campeón de Europa (y dos veces de la Premier), el Manchester… increíble.

Hoy debuta España. Va a ganar y a convencer. Rusia no tiene a Onopko, Nikiforov, Mostovoi, Karpin, Salenko, Kanchelsis… no tiene nada. En eso tiene razón el mono Luis: si la joden hoy no haremos nada, eso seguro. Si ganan y convencen casi seguro que tampoco, pero el matiz del “casi” es el que hace que el mundo del fútbol siga dando vueltas. Parez quel xixonés Villa pué ser titular´n el partiu d´hoy…¡¡Dallos pa´l pelo, guaje!! 

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