El espíritu de la Navidad

El verdadero espíritu de la Navidad, lectores y lectoras, es el gasto, la compra, el dispendio, la locura por el derroche. Con el objetivo de facilitarles el acierto a la hora de enviar obsequios al autor de este humilde blog, les dejo las siguientes recomendaciones:

Reloj Nixon, modelo The Time Teller. Color índigo. Lo estaba petando en Gijón, y seguro que para el público de Fama a bailar lleva petándolo mucho tiempo, pero yo tengo mejores cosas que hacer que estar siempre donde lo petan las cosas. Se puede encontrar aquí.

Camiseta fan retro de los Knicks. Son diecisiete dólares, y hay que pedirla en la tienda oficial, aquí, ya que el mercandising de la NBA que llega a España es una puta mierda. Sólo camisetas de españoles, del puto Lebron, y del no menos puto KG.

Auriculares retro. Me molan estos Murphy en Ebay. La puja está bastante baja y, a no ser que haya pique friki se quedará en unos 60 pavos.

Vinilos: single Erasmus borrachas de Francisco Nixon, aquí, en la tienda del sello Siesta. Parece que es la única edición que ha tirado en vinilo. Tampoco estaría mal el LP Sugar´s Bogaloo, de Sugarman Three, que podéis encontrar en la tienda de vinilos online Guerssen Records. Es la reedición de un descatalogado – referencia DAP006LP- de los que rompen caderas.

Cualquier cosa de Nick Hornby. Cualquiera.

Y de momento no se me ocurren más pijadas. Se aceptan sugerencias.

Gracias.

Nueva temporada

Como no son horas, mañana lanzo mis opiniones gratuitas sobre la NBA para este año, y las astracanadas que nos deparará NY a los cada vez menos aficionados. De momento digo alguna cosa: cada vez mandan más los jugadores, cada año se juega peor, cada temporada cae la calidad de la liga, pero en cuatro palabras: ESTOS TÍOS SABEN VENDERSE:

Cuando te enseña un piso un redactor de la web de ABC

Ayer Antoni Daimiel, uno de los mejores especialistas de la NBA en nuestro país, colgó un vídeo, grabado con su móvil. Era el calentamiento de Boston en las finales. El mítico y desgarrador Ray Allen, sudadera en ristre, lanza tres triples perfectos en apenas veinte segundos. Dos tweets más arriba los compañeros de Paco González ya se han quitado la máscara en twitter, y se oponen a la decisión tomada por la cadena de echar a su director. Parece que las jerarquías están bailando, y los gurús de las nuevas tecnologías se comportan como un adolescente que contesta a su padre: convencidos, emocionados, pero sin algo de perspectiva, creyendo que la razón es una y está en su poder.

Siguiendo con los ejemplos anteriores, si Daimiel nos manda ese vídeo, es porque Daimiel está allí. Quiero decir, que el valor del documento está en el contenido, no en quién lo haga. Ese vídeo lo podría haber hecho la señora abuela de Ray Allen, pero si me ha llegado a mí, es porque sigo a un periodista al que he conocido en el, nada dospuntocero, Canal+, y porque Canal+ le paga viaje, estancia y un sueldo, no por una donación de sus followers. Confío en su criterio porque los medios masivos y de comunicación unidireccional clásica, me lo han puesto ahí.

Tan importante es que el grupo de deportes de la SER raje de su empresa en una red social, como saber que si tienen miles de followers es, precisamente, por formar parte del equipo de la SER, por su reputación offline. Me extraña que los abanderados de las nuevas formas de comunicación lo sean, porque tiene cierto halo de martirio. Si se impone la meritocracia en la comunicación, corren el riesgo de caer sepultados ante el poder de convocatoria de un quinceañero en su cuarto, conocedor de las estrategias más cool de captación de atención entre los usuarios.

Tampoco es que sea exactamente positivo, puesto que conforme se democraticen las redes sociales, se irán constituyendo nuevas técnicas de poder, y se formará otra clase alta de los Sra. Rushmore, McCann, Globomedia y compañía, que tendrán otros nombres, pero el mismo dominio sobre las claves para resultar influyentes. Por tanto, parece, el problema no está en las industrias -que también- sino en nosotros mismos.

Ahora, quien no quiera ver que el periodismo está cambiando, es que está fatal de lo suyo.

Llega el “1″

Eddie House, McGrady y Sergio Rodríguez. No parecen malos refuerzos para NY, a ver si levantamos cabeza. Si el canario no logra cogerle minutos a Robinson con un entrenador a su medida como D´Antoni, es que no sirve para la NBA y tendrá que volverse a Europa de una jodida vez. Bastante paciencia han tenido con él y se ha tenido a sí mismo. Lo que me faltaba es que nos clasificáramos para playoffs y tuviera que chuparme madrugada tras madrugada. Con el frío que hace en casa por las noches.

Ayer tuve una entrevista de curro con un chavalín. Debería existir la posibilidad de largar a tu entrevistador. Me explico, llevaba un traje chungo, que le quedaba superancho, y le hacía parecer un niño disfrazado de señor mayor. Lo suyo sería revolver la entrevista, ponerle contra las cuerdas, y finalizar mandándole para casa, que es lo que se merecía. Me han cogido entre setenta y cinco seres vivos. A ver qué pasa hoy. Si son una de esas empresas que investiga a muerte a los candidatos, y leen esto, por favor, sepan que lo dicho anteriormente va sin ninguna acritud. Que un mal traje lo tiene cualquiera.

¿Qué son las tres cosas que más valoras en un trabajo? Pues mira majo, lo primero entrevistas de trabajo así de originales. Mientras me fijaba en su traje, unos señores chinos se emperraban en ciberatacar a google, en un congreso de matemáticas una tipa dice que “las matemáticas dan subidón” (de azucar, supongo), Asenjo cavó su tumba y en San Mamés, como en toda buena catedral, se liaba la de dios.

I couldn´t stop.

PUBLI:

Obsesiones positivas

- El acostumbrarme a fines de semana que son bocetos de un cuadro muy bonito.

- El jodido proyecto (lo siento, mi mente de estudiante de políticas me echa la bronca, pero no lo puedo evitar. Es el mundo freelance). Estoy todo el rato pensando cosas. Seguro que cuando todo vaya rodado me piro. Siempre me pasa en la Play. Cuando me construyo los equipos chachi, me aburro y empiezo de cero otra vez. Siempre me pasa en general. Mierda.

- El Informe Robinson sobre los españoles en la NBA: desde la brecha de Antonio Martín hasta el triunfo de Pau. Lo posteó Gintonic Dream y me alegró la noche. Queda un hueco para la calidad en la tele. Michael, si lees esto escribe. Y aprende castellano, cabrón.

- Los Low Stars. Son una mezcolanza que hacen country. Hay parte de Gigolo Aunts (Dave Gibb), y si un miembro de los de Boston se tira un pedo, yo me lo como. Esto no es un pedo, es un proyecto musical magnífico, son cuatro guitarras y otras tantas voces haciendo virguerías, así que me lo como con babero. La canción que me obsesiona es :

Mejor bajar el disco. Los acordes que en el vídeo son de piano van, en estudio, con una acústica sideral.

- El culo de Christina Rosenvinge.

PD: Mi terapeuta me ha dicho que no todas las obsesiones son negativas.

Tus mil diferencias con Nash

Como las señoras que no asumen que dejan de ser guapas, Allen Iverson ha comunicado esta madrugada que deja el baloncesto profesional. Hay muchas cosas que no me gustaban de este chico de Virginia. Muchas más de las que me seducían. De hecho sólo me gustó su preocupación por defender, algo encomiable con un físico tan limitado en la NBA. Pero uno de esos tipos que se juegan cincuenta lanzamientos en cada partido… directamente lo mataría.

Marcó una época en los Sixers, a los que llevó a la final en 2001, pero siempre me pareció un chulo de barrio sobrevalorado. ¿Es suyo el problema?, quiero decir ¿Ese tipo de chupones egocéntricos podrían ser reeducados a lo largo de su carrera?, ¿Es culpa suya, o sus entrenadores tienen peso en sus defectos?. Se marchó de Philadelphia con su camiseta como una de las más vendidas del torneo, cosa que ayuda a su valoración, y recaló en Denver, en un equipo campeón, al que se devoró. Porque esos jugadores, si coinciden con otros estrellitas, revientan vestuarios. Ridículo en los Nuggets.

En media temporada, cambiaron cromos con Detroit, y se trajeron a Billups, un base neutro, muy jugador de club, buen tirador, con materia gris dentro de la cabeza. Resultado: Denver equipo ganador. Nuestro protagonista no hizo ni el huevo en los Pistons y su último escalón han sido los Grizzlies, donde compartía protagonismo con Mayo, Gay, Randolph… demasiados gallos para que no saliera a la palestra reclamando más minutos. El que el entrador no le diera bola ha forzado su marcha.

Pero no se va con la cabeza alta, sino altivo. Dice que tiene baloncesto pa una boda, y viene a dar a entender que el mundo no le comprende, que ya no le dan los balones sobre la bocina. Un tipo diez veces allstar, y con 27 puntos de promedio en su carrera, merece mi respeto, pero nada más. Elegancia es lo que te faltó siempre Allen. Y que coste que no quería ser ventajista pero, por un lado esperaba tu resurrección para darte la tollina en lo alto, y por otro, mi ventajismo es un fruto que fuiste regando temporada a temporada.

El día después del domingo

casaEl sábado, el presidente de los Knicks me puso de patitas en la calle por llevar a la bancarrota a los newyorkinos. Si se entera mi madre, pa qué queremos más: que si eres un manirroto, que si los trabajos no te duran… Ni en la Play. Todos habían olvidado de que la anterior temporada fuimos campeones de conferencia y subcampeones de la NBA, pero bueno, la cibervida es así. Ayer deambulé por casa -es una figura literaria, en cuarenta metros te estiras, no deambulas- hasta que la apatía me alcanzó de un disparo derribándome en el sofá.

Michelle Obama me mira desde la portada de un semanal, y yo me la juego contra la anilla de una lata de Coca Cola Light. Me gusta darle un par de meneos, girarla y darle otros dos, de modo que al ejercer presión, la sacas limpia, esto es, anilla y redondelito. De ese modo la boca no se roza con nada al tragar semejante droga. Pero tuve mala suerte, la anilla se quebró, y quedó mirándome un trozo de aluminio puntiagudo, suponiendo un peligro para mis labios. ¿Es posible que una camisa que me quedaba de puta madre, ahora me quede fatal? Menuda tardecita.

Paso de la tele porque me deprime. Los fines de semana siempre sale Fernando Alonso, y estoy hasta las narices de él. Leo el periódico. No todo, algunas cosas así medio al azar. Joder, España ganó cinco cero a los belgas. Cada vez resulta más fácil leer los periódicos y eso me inquieta. Antes los artículos se llenaban de tecnicismos y concreciones. Ahora casi toda la información viene de agencias, que dan masticados problemas como el de Afganistán al gran público. Me asquea y me da por escuchar el último día de los becarios en la radio. Todos contando la maravillosa experiencia, con el aliento del paro en el cogote, y un empleo de teleoperadores esperando.

Me aburro en Internet. Intento mirar precios de cosas. De alquileres en el segundamano, por ejemplo. Es un efecto secundario de pertenecer a la primera generación con el espacio de ocio privatizado. Familias enteras compartíamos la tarde del sábado en los pioneros grandes centros comerciales. Ahora me entretengo viendo precios, porque no me puedo entretener comprando. La palabra “acogedor” sigue disfrazando quince metros cuadrados, nada cambia. En la web del NY Times me piden un código postal para mirar precios de coches de segunda mano, y no me sé ningún código de New Yersey. Fin de la diversión.

La perra me mira con cara de “no quiero salir otra vez hoy“. Pues te jodes.

Donde las cosas pasan

Si no os gusta el baloncesto, feliz fin de semana.

Pronostiqué, antes de tiempo por lo que veo, que la NBA iba a repetir final (sí, pese a Lebroooooon) y creo que igual me columpié un poco. Lo que no sé es de qué conferencia puede venir la sorpresa. Por lo pronto es una temporada de luto para los fans del baloncesto de calidad, porque Phoenix, como era de esperar, no logró el milagro de meterse en playoffs, Nash D.E.P. Además la temporada regular ha estado marcada por el estrellismo, la racanería y el aburrimiento. Sobran franquicias. Pero sobran de la hostia, menuda limpia hacía yo…

La conferencia Oeste dominada de cabo a rabo por Lakers, con ese baloncesto tan raro. Por momentos brillante, por momentos versión empanada gallega que da gusto. Pau aclaró dudas, Kobe es el ángel caído de las televisiones -pero ángel, al fin y al cabo-, Bymun parece el Prosinesky del baloncesto, y Odom sigue asumiendo reguleramente lo de ser sexto hombre. Sin un puto base con algo de calidad -¿Para qué, verdad?-, y con un banquillo que podría haber sido el Salesianos C.B. Ni siquiera mi debilidad Vujavic ha tenido la más mínima regularidad. Si la sorpresa cae del Oeste será por el banquillo de mierda, que gestiona zen-Jackson.

Es año impar. En los últimos años impares los Spurs se han colado en la final. Sin Ginobili, ver veremos, que dice mi abuela. Lo acojonante es lo de Denver. Una puta banda -de las callejeras-, llega Billups y se salen por la patilla. Un puto base con cerebro. Moraleja de los directivos: no fichemos bases con cerebro, no venden pepsis.Me jodería que la sorpresa la diera Melo, es un chuloputas. Los Hornets no tienen nada (aparte de a Paul), a Portland todos lo ven como finalista en tres años (ver veremos, again), porque ahora están verdecitos, pero al señor Roy, por lo que parece, le gusta perder más bien regular.

En la otra costa, Boston sin Garnet parecen presa fácil para el vendezapatillas y sus Cavaliers. Pero no me fío. Cuando Allen husmea la línea de tres sobre la camiseta colgada de Bird, se alinean los astros y convierten el tiro en un misil teledirigido. Celtics finalistas de conferencia, no lo duden. Su ala del cuadro no es muy competitiva, con Orlando ultradependiente de Howard -fueron campeones ultradependientes de Saqu, y Hardaway, ojo-, y Wade, que estará picado y, a lo mejor lleva a Miami -si hacen resucitar a Swan Marion- más lejos de lo que esperamos, y de lo que deberían.

A pasar sueño señores, y señoritas. Y a poner velas para que el del show del magnesio -igual lo confunde con otro polvo blanco- no se vista un anillo en el dedo.

PD: ¿Los Kicks? … ¿Y tu madre?

How to save a life

pasoTras unos días zamoranos, de fresco, campo, pizarra, carne de rigor, trucos helados, perros emporrados, porros perreados, personas huroneando,hurones personeando, charlas, biografías de Dana Plato, imágenes de farlopa, muecas de Arnold, operaciones, Corán, NBA, viajes, pinchos y apuestas, el clan del Lexatín regresó a Madrid. Fin de la primera parte.

Y el sábado por la noche ella llegó a casa. Probablemente será un regalo de esos que te dan con cada caja de ansiolíticos, como los balones de Nivea, o la baticao. Otras teorías dicen que le paga mi madre para ejercer el espionaje, o generarme ilusión. La verdad es que no sé a cuento de qué, a mi madre le interesaría algo que fuera más allá del espionaje, el caso es que apostaría más por lo segundo. Descartamos la mano de mi vieja (por una vez, y sin que sirva de precedente), y queda el Estado. Podría ser parte del IRPF. Dicen que éste año lo pagarán antes, y creo que me toca cobrar… Fin de la segunda parte.

EPÍLOGO FUTURISTA

Al salir de la burbuja me doy cuenta de que tengo 15 días y 160 euros para decidir qué hago con mi vida, con mi casa, con mi perra y con mi mundo. Gastaré mis días pateando, hurgando, buscando, humillándome y encarando. Con el dinero lo tengo bastante más fácil: fruta, tabaco y lexatín. Cinco piezas al día, claro.

El justiciero desenmascarado

Van a sacar nuevo disco. Fue por obligación profesional, y por marcarme un tanto con la que luego sería mi esposa, que fui a aquel concierto de Ojos de Brujo. El flamenquito-bueno, la fusión, y toda esa mierda que tiene que gustar a todo ser vivo adherido a una Mahou de un litro, y a un porrapio. Hablarle a un tío del norte del flamenquito-bueno, es como hablarle de anarcosindicalismo a Paulina Rubio: inútil. Pero todo fuera por llevarle esos discos firmados, y marcarme el punto.

Ole-ole-ole... maestro-mostruo, mostruo-maestro

Ole-ole-ole... maestro-mostruo, mostruo-maestro

La música se dejaba escuchar (más que nada por las bases electrónicas del dj, y un par de momentos épicos-adolescentes) pero lo bueno estaba por llegar: la peña empezó a fumar porros. Nada fuera de lo normal, de no ser porque se trataba del Teatro Auditorio Buero Vallejo, y se podía haber liado la del pulpo. Los exquisitos ordenanzas del recinto, se desplazaban entre la marabunta pidiendo que, por favor, apagaran las colillas. Muy cómico, muy El Guateque. Cuando el asco me llegaba ya por la boca del estómago, ante tanta adolescencia que conducía su inquietud por donde no es, la vocalista atacaba con sus frases vacías: “Esta canción va… contra el FMI

Joder, los del Fondo Monetario Internacional tienen que estar temblando. Seguro que mañana por la mañana se reúnen y replantean las cosas. Hubo otra canción en contra de Estados Unidos, otra contra la OMC, y contra Aznar, mogollón de dedicatorias al amor ¿¿??, y puede que hasta le contradedicaran un tema a Millán Astray y a la NBA. Palabrería demagógica preadolescente. Todo ello para alborozo del personal.

Al acabar el concierto, yo estaba tan encendido que, superando mi vaguitud natural, entré a hacerles una entrevista. Sólo una pregunta a Marina, su vocalista: “ya que ha dedicado tres canciones al tema, defíname ¿Qué coño es para usted el amor?”. Risas. Estoy esperando todavía. Allí nació el justiciero desenmascarado (por cierto que tenían un cátering, que ríete tú del de Woody Allen, mmmm qué rico todo… ).

Lavapiés amaneció un día con algunas pintadas en sus paredes. En rotuladores indelebles hay frases tán lapidarias, y de tal calado como “policía asesina, asesina policías“. Desde hace un par de días, bajo algunas de ellas aparece una flecha y las palabras “vago intelectual” o “muy profundo“. Parece que el justiciero se ha mudado.

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