Como no son horas, mañana lanzo mis opiniones gratuitas sobre la NBA para este año, y las astracanadas que nos deparará NY a los cada vez menos aficionados. De momento digo alguna cosa: cada vez mandan más los jugadores, cada año se juega peor, cada temporada cae la calidad de la liga, pero en cuatro palabras: ESTOS TÍOS SABEN VENDERSE:
Eddie House, McGrady y Sergio Rodríguez. No parecen malos refuerzos para NY, a ver si levantamos cabeza. Si el canario no logra cogerle minutos a Robinson con un entrenador a su medida como D´Antoni, es que no sirve para la NBA y tendrá que volverse a Europa de una jodida vez. Bastante paciencia han tenido con él y se ha tenido a sí mismo. Lo que me faltaba es que nos clasificáramos para playoffs y tuviera que chuparme madrugada tras madrugada. Con el frío que hace en casa por las noches.
Ayer tuve una entrevista de curro con un chavalín. Debería existir la posibilidad de largar a tu entrevistador. Me explico, llevaba un traje chungo, que le quedaba superancho, y le hacía parecer un niño disfrazado de señor mayor. Lo suyo sería revolver la entrevista, ponerle contra las cuerdas, y finalizar mandándole para casa, que es lo que se merecía. Me han cogido entre setenta y cinco seres vivos. A ver qué pasa hoy. Si son una de esas empresas que investiga a muerte a los candidatos, y leen esto, por favor, sepan que lo dicho anteriormente va sin ninguna acritud. Que un mal traje lo tiene cualquiera.
¿Qué son las tres cosas que más valoras en un trabajo? Pues mira majo, lo primero entrevistas de trabajo así de originales. Mientras me fijaba en su traje, unos señores chinos se emperraban en ciberatacar a google, en un congreso de matemáticas una tipa dice que “las matemáticas dan subidón” (de azucar, supongo), Asenjo cavó su tumba y en San Mamés, como en toda buena catedral, se liaba la de dios.
Como ayer me dejé el tabaco en la oficina, esta mañana, al pasear a Nico, he metido la nariz en un tubo de escape y me he tragado una bocanada de gases tóxicos que me están nublando la cabeza el resto del día. De vez en cuando estornudo una nubecilla negra, que tizna a todo aquel con el que se cruza. Hay momentos en los que me gustaría provocarme estornudos, como Quique se provocaba, en el cole, los eructos, o la acción de sus glándulas salivales, que lanzaba a sus enemigos como si fuera el veneno de una cobra. Menudo era Quique, un número uno en puntería con el canuto. Un figura de la infancia, un gigante con pies de barro, un muñeco roto, que no pudo con su fama de malvado divertido.
Justo al final de la canción Miles Ahead, del disco Mellow Miles, de Miles Davis, se pierden los sonidos de una trompeta. Son como unas colas de melodía que reverberan un poco y desaparecen, anticipando el final de la canción. Bueno, pues también se han colado en mi cabeza y se repiten sin parar, rebotando en la parte interior del cráneo, teñidas de negro. Tiene que compartir espacio con nuevemil dólares. Nuevemil dólares es lo que respondió un señor español que trabajaba como broker en la Gran Manzana, a la pregunta de la periodista de Callejeros Viajeros “¿Cuánto pagas al mes por este apartamento en el centro de Manhattan?”. Nuevemil dólares me lleva rebotando desde que ví el programa.
Cada día me apetece menos lo de largarme a NY para no volver. Me puedo encontrar a ese brokerhijoputa, a Ray Loriga -que me dará lecciones de vida, que siempre está bien: que si experimenta, que si ahora tengo un hijo y mira no, que si tal…- o al mismísimo Ramoncín que, el otro día, reconoció tener un piso en la capital del mundo. Joder, como todas las nacionalidades hayan mandado gente de semejante calaña, vamos listos.
Querido Clint Eastwood: me ofrezco como asistente. Si le place pondré acento peruano, le acompañaré en sus tareas de cada día, daremos un paseo por el parque, hacerle labores domésticas, a cambio de una conversación de café al día. Me olvidaré de NY, pero ayúdeme a sacarme de la cabeza este humo negro, las trompetas replicantes, y los nuevemil dólares, que me vendrían tan bien…
Por un lado votad a Steve Nash. En el Madison suspiramos porque un movimiento dé con sus huesos en NY. Este verano será muy caliente, con Wade y Lebron como agentes libres, Iverson que va y vuelve, y McGrady de uñas con su entrenador. Al final pasará lo de siempre, ficharemos paquetes con sueldazos que nos hipotequen durante años. Ewing, vuelve. A lo que vamos, que el canadiense de los Suns, Nash, lleva más de diez años impartiendo clases de baloncesto, y se va a retirar sin el anillo. Por lo menos que juegue otro allstar. Así pide el voto:
El propio Nash, que está jodidamente dentro, hace pijaditas como esta, con el señor de los cielos Stoudemire:
Por otro, una serie exclusiva de Intenet, en la que me gusta absolutamente todo, excepto sus guiones, previsibles, flojitos y dejando escapar mucha chica. Pero esto de la red se mueve, amigos:
Ésta, más o menos, a grandes rasgos, es la filosofía del Plan E del gobierno para reflotar la economía. Dar un paseo por Madrid es encontrarse con un ejército de curris dándole al martillo hidráulico. Ni puedes apelar al “lo van a dejar bonito”, porque lo que lo van a dejar es diferente. El rollo es que teníamos una economía basada en la construcción y, con la pasta que se inyecta, se percute en el sector de… la construcción! Es genial, no me digáis que no. Cuando se acabe la pasta seguiremos con una economía basada en la construcción y un año más viejos.
PROPUESTAS PARA INVERTIR LA PASTA DEL PLAN E
-En libros. Meter pasta en las editoriales, que todo quisqui pueda editar su manuscrito y que se regalen tiradas y tiradas, bibliotecas enteras. Igual cuando la gente se aburra de la TDT les da por coger un libro de los cientos de volúmenes que tienen, se les ocurre alguna idea y tenemos el mayor número de parados instruídos del mundo.
-En negocios ruinosos. Medio millón de euros por propuesta. Cines con pelis clásicas, librerías/cafeterías megachulas, personal shoppers para proletarios, productoras de cine de niños…
-En grandes cenas de lujo con copazos caros al final. Una especie de cena de navidad eterna y nacional. Todos los viernes a las diez, en restaurantes del copón, con sus deconstrucciones, sus esferizaciones, y su alcohol de calidad. Jodidos, pero contentos.
-En un gran concurso para encontrar sustituto a Perea en el Atlético de Madrid. Una gran promoción, basada en el axioma “usted puede ser central del Atleti“. Que prueben todos: bebés, abuelas, tullidos…
-Un gran congreso de cerebros para poner fin al cambio climático, pero todos disfrazados de poligoneros, y en congreso, como tal, camuflado de festival de tunning.
-Construir un megamonumento en la sierra de Marbella, llamado el Valle de los Levantados.
-Dar unas grandes vacaciones a cada español. Dependiendo de la personalidad del mismo, se construyen a su medida. Las mías serían a NY, rodaría un corto que me catapultaría al estrellato, iría a ver el baloncesto acompañado de la señorita de la foto, que sabría de la NBA más que Trecet y Andrés Montes (que Jordan le tenga en su gloria) juntos, y sabría de muchas cosas más.
No sé, aportad ideas, que preparo el borrador para enviar a La Moncloa…
Ayer me llamó mi otro yo. Mi otro yo surgió el quince de abril de mil novecientos noventa y cinco, cuando alguien me preguntó si prefería a los Stones o a los Beatles. Elegí a los Beatles y ví como una especie de figura mía, con una transparencia del 75%, abandonaba mi cuerpo y comenzaba una nueva vida. Supongo que porque eligió a los Stones.
Mi otro yo vive en un apartamento de la 105, esquina con Columbus Ave., al lado de Central Park, en NY. Trabaja haciendo reportajes para la revista del viernes del Times, y colabora con algunos medios españoles -ha publicado en La Vanguardia, o El País-, contando historias sobre cosas curiosas (gente de por allí y todo eso) bastante bien escritos, la verdad. Tuvo un lío con Silvia Uslé, y lleva una vida muy de americano, de amigas con derecho a roce, de sudaderas de algodón grises con capucha, de ver a los Knicks y llamarme para decirme que Nate Robinson es peor que Chichi Creus, y demás.
De vez en cuando se interesa por la vida de mi yo-yo, el abajo firmante. Me llama, y le cuento y me cuenta. Anoche le comí la cabeza con mis comeduras de cabeza. Me dijo que le parecían demasiada personas comiendo demasiadas cabezas, me recomendó valorar las cosas más estúpidas que más me gusten, y estoy en ello. Me dijo que pensara en las cosas que echaría de menos si hubiera elegido a los Stones, que van desde el eco de la voz de Carlos Carnicero, y otros tertulianos de la familia, por toda la casa, hasta el olor del jabón Magno, que me recuerda mi infancia en la aldea, placeres tan proletarios…
Colgué como si hubiera salido de una ducha supercaliente y me pusiera mi sudadera favorita sin nada debajo, y saliera por la calle bien temprano, y me cruzara con dos personas con motivos para saludar, y viera a un niño comprar cromos, y a la gente abriendo las cafeterías, y escuchara una de las canciones favoritas de mi otro yo.
Hay leyendas urbanas de serie B. No me refiero a las tópicas: que si la chica de la curva, que si el rey por la noche va en moto con mono negro arreglando pinchazos, que si los cocodrilos de las alcantarillas de NY… pero hay otras de las que se habla con suma facilidad. Como por ejemplo, que las tías que parecen mosquitas muertas, luego son bestiales en la cama. Bien. Y una puta mierda. O que las feas son la bomba porque, cito textualmente el argumento masculino, no sea que se me crucifique, “como echan un polvo de higos a brevas, lo hacen como si fuera el último de su vida“. Con ésto vale aplicarse lo contrario, es decir, tía superbuena, que (como es natural) no hace ni puto caso: “seguro que follando es una mierda“. Consuelo de tontos.
Pongámonos en situación. Garito. Tarde. Feuna que mira. Charleta. Cada palabra que balbuceamos le parece interesante. Prolegómenos. A su casa o a la nuestra. En horizontal. Una ruina. Una puta ruina. ¿Qué haces? ¿Le puedes pedir responsabilidades a la sociedad? ¿Vuelves con el ticket al bar?… mire, que es que me he llevado a la fea, y no me funciona, que si me devuelven el dinero. Puras falacias que circulan en derredor nuestro, como el polen en primavera.
O mítico Paco
Igual ha quedado frívolo y cabrón, pero es que hoy he leído los periódicos. Yo, reconozco, contribuyo a otra. Hace un año que no pido Cacique. Me he pasado al Pampero o al Brugal (sentido homenaje a Paco Martino). ¿Por qué renunciar a esa primera marca de ron, casi un hermano, con un nombre tan familiar para un español? Porque un señor, en un garito me dijo lo siguiente: el ron que se pone de moda es malo. Si una añada sale bueno, se pone de moda. La gente lo pide más, por lo que al año siguiente la tirada de botellas es el doble, y la calidad, como es lógico baja mucho. ¿He confirmado a mis fuentes? No. Pero perpetúo la leyenda.
Leyenda por madurar (Riki Martin aparte): que al personal le pone ver perros follando con sus dueñas. Todos, todos, TODOS los días, en las estadísticas leo, que alguien accede a mi web a través de esa búsqueda. TODOS. El matiz de que sea a su dueña me hace pensar. Jodido capitalismo. No es “perro follando a señora”, especifican “dueña”, ha de darse esa relación de dominación y propiedad (¿no es lo mismo?). Joder. Cuando vayan al supemercado, al cine, al parque con sus hijos, tengan en cuenta que, a su lado, hay un señor que, cuando llegue a casa me leerá, empalmado, esperando ver la penetración entre un can, y su sempiterna dueña. ¿Pueden dormir tranquilos? Yo creo que no (sentencia de presentador de informativos).
Es agradable. Participar de la forja de una leyenda urbana, te hace partícipe del relato. El relato es lo que cose a una sociedad entre sí. Te sientes parte de algo, responsable, pero de buen rollo.
Éste blog, que no es otra cosa que mi monólogo mental, empieza a teñirse de optimismo. Se contagia de la actitud de la que les hablé otros días. Por eso puede empezar a hacerse aburrido. ¿Qué les cuento? ¿Que ayer estuve con mi ex, y no me sentí especialmente mal?, ¿Que laboralmente estoy ante el cable rojo o el amarillo, y creo que sé cual cortar?, ¿Que la adicción a Dexter y a IT Crowd, en lugar de hacerme perder tiempo, me han regalado dos puntos de vista?, ¿Que incluso en un videojuego tengo el quinteto de NY con Wade, Allen, Hill, Brown y Wallace?
El mileurismo desgasta. El horizonte ya no. Un año de frecuentar el Día superdescuento, de no tener una cámara de fotos, o comprar una buena camisa, hacer una escapada absurda. Así un mes detrás de otro. Con la sensación de tener el talento y la culpa de no lucirlo. Pero el aire me huele bien. Como cuando el canto del gallo me depertaba en la cama con mi abuela, de pequeño. Aquella aldea que olía a eucalipto y melocotón. Hundía la nariz en la manta y esnifaba el suavizante. Luego saldría y me rozaría las piernas con ortigas, pero mientras me las untaban en aceite de oliva, olía el carbón, y el queso de cabrales.
Miro el calendario, y el final de enero huele a Cantábrico. Iré a Gijón, y me dirá que no me confunda, que ya no es mi sitio.
Mi ciudad empieza en aquella aldea y baja por el alcarreño paseo de Fernández Iparraguirre hasta la playa de la Contxa. Al callejear me puedo dejar caer por Paradiso a hurgar LP´s, y entrar en la librería de Emilio Cobos, a que me enseñe el último buen libro, y me pase por debajo una sucia novela negra. Puedo parar en el Aguardiente de la calle de la Fe, a tomarme un café bombón, haciéndo tiempo hasta que abran el Riffs, donde aquel loco guadalajareño montó un garito para él y para mí, con Billie Holiday y Bill Evans en las paredes. Quebró, pero en esta ciudad sigue abierto. Al salir puedo ir al Lamiak, tapas y pacharanes hasta las tres, y de allí volveré a pinchar al Pi, una sesión de esas de northern soul, con aquellos chicos y chicas modernos bailando. Y al acabar, cogeré u elétrico 15, ese tranvía maravilloso zigzagueando el corazón del Tajo, hasta la playa de San Lorenzo, a ver nacer el día.
Para caminar, primero hay que saber correr. Ésa es mi ciudad, y por vez primera, creo que sé caminar por sus calles.
Mi abuela me lo dijo “Fíu, nun jueges col osu, que vas romper algo“. Y, como siempre, ni puto caso. Jugué con el oso de peluche marrón, utilizándolo cual esférico. Toque, toque, toque, ¡crash! A tomar por culo el plato de cristal azul. Era un salón-museo, de éstos para invitados que nunca vienen, ni se les invita. Eran tres platos, que contaban una historia de príncipes y princesas. Ahora son dos, resumen. Castigado, a la cama a las siete de la tarde, con la premisa “¡Esto lo han visto los reyes magos!”. Cagondios, vueltas y más vueltas en la cama. ¿No tienen otra cosa que hacer los reyes, que mirar por un agujerito a un pequeño ser en una casa cualquiera de Asturias? Mientras Mackauly Culkin metiéndose crack. Pero como estaban mirándome a mí, pues al puto rubito le llevarán todos los regalos. Qué noche jodida.
Ya he pedido regalo. El sábado Miguel Ángel Paniagua reveló que Steve Nash se quiere ir de Phoenix. Que lo más probable es que el canadiense recale en el equipo de su país, en Toronto, donde pondría fin a su exitosa carrera. Pero también se abría la posibilidad de que pusiera el colofón al lado de su entrenador, y amigo, D´Anthony, es decir, que se viniera a NY. Dios, si existes, que lo dudo, pero vaya, si te digo que sí saldré ganando, pues eso, que forjes la leyenda del trece unos añitos en el Madison. Entonces tendré que ir a NY sin más remedio. Y no creo que vuelva.
En la adolescencia fue la rodilla, ahora el tobillo. En total más de tres años sin poder hacer nada. El destino no quiere deporte para mí. Pues vale. Te vas a aburrir, destino. Me dio por pensar en mi paranoia en todos esos grandes hundidos por las lesiones. Lo que era el valencianista Vicente, hace tres años, o aquel Juninho al que cercenó el carnicero Salgado, o el propio Luis García, que nunca pudo superar aquella rotura, y hoy es un fantasma (puesto una y otra vez por el inútil mejicano) en la banda del Calderón. O el caso más espeluznante, el de Grant Hill, llamado a romper estadísticas, a ser una increíble figura, y relegado a conformarse con sobrevivir. En fin, el cuerpo sólo sirve para poner limitaciones.
Queridos reyes magos: un cuerpo nuevo. A ser posible con el culo de Antonio Banderas.
PD: Me estoy chupando A 2 metros bajo tierra. Graaaandes.
No ha estado mal mi fin de semana, teniendo en cuenta que empezó el jueves. También el viernes hubo risas y bien. Sé que éstas rachas tan de delantero siempre me acaban dejando vacío, pero bueno. No estaré hecho para el siglo XXI. El sábado plan perfecto: mañana de paseo con Nico, escribo el guión de un corto, veo el partido de la Premier, escucho la primera hora del Carrusel y cena con Jesús y con Iñaki, que nos contó aventuras y desventuras en NY, y donde hablamos, principalmente de tías. Conclusiones:
a) Deberíamos conocer a más gente
b) A ellas les gusta follar tanto o más que a nosotros (en esta enmienda me abstuve)
El domingo, dado que Nicoletta cada día está más obediente (durante la cena estuvo todo el rato en el sofá sobando), caigo en la cuenta de que ya duerme conmigo. Y es que hace frío… si me despierto en mitad de la noche, asomo el cabezo sobre el edredón y la veo hecho un ovillo en el sofá, así que se me ablanda el corazón y la invito a que haga ese ovillo dentro de la cama. La estoy malacostumbrando y, siempre creí que no lo haría, porque pensaba que luego, cuando durmiera acompañado, sería un hándicap. Ahora tengo claro que la que está conmigo es ella, y que si alguna quiere quedarse a dormir, le pediré permiso.
Ayer el Athletic, apelando al espíritu de supervivencia, remontó un 3-1 en Mallorca, pero olemos a cadaver que lo flipas. A cambio Estudiantes ganó al Barça en el Palau -en estos momentos es cuando las lectoras zapean- y los Knicks, con esa pinta de ACB que calzan, doblegaron a Utah. Los Jazz tenían impoluto el casillero de las derrotas y mira, parece que el Madison puede volver a ser algo con D´Anthoni.
Pero lo que me llama la antención es éste blog. Lleva casi nuevemil visitas. Ésta es su entrada 127 y, cada mañana, observo las estadísticas. En ellas me encuentro desde la procedencia de los visitantes (97% nacionales) hasta las palabras de búsqueda a través de las que se accede al mismo. Casi todas (la mayoría, unas mil búsquedas) son “Su perfecto caballero”, “superfectocaballerobritanico”, con acentos, sin acentos, junto, separado…, lo que me llena de orgullo, porque significa que los lectores lo buscan. Pero existen muchos otros tags a través de los que se accede al web, y varios de ellos se repiten, como una especie de paranoia inquietante.
Ayer, por ejemplo, una persona buscó “soyuncerdo.es”. O “cortes de pelo para un tío paso a paso”. Por no hablar de las búsquedas guarras. Las más light siempre tiene que ver con “tías buenas garitos madrid”, pero me encuentro también con perlas del estilo “tia follada por perra”, “como follar a los cincuenta”… y luego las hay bárbaras como “nadia comaneci desnuda”, “aragones mono”, “guerra santa”, “pollas britanicas”, “videos de mugeres que les vajan la camisa”, “video una boda entre un perro y una rusa”, “perro follando con su dueña”, “zoofilia puede un perro cruzar y enganche”…
Cómo ven el tema de los animales domésticos y la práctica del sexo es preocupantemente recurrente, aun así, espero que lo que me ahorro en psicólogo gracias a éste humilde blog, también sirva para que la próxima vez que Nico de el brinco hasta la cama, no la vea con otros ojos.
PD: Éste es mi colega Jesús, vocalista de 1080. A ver si tenéis cojones… ¡Que os lo achucho!