El artista antes conocido como Príns

A ver, ahora podría haceros una disertación del copón bendito sobre el concepto del artista, desde que empezó a ser considerado como tal, hasta nuestros días, pero paso. Paso porque habrá cuatro gilipollas que se piensen que soy un tío muy listo, y cuatrocientos cabrones que meditarán sobre el tiempo que me he tirado googleando datos.

Y me paso los consejos de SEO por el forro de los huevos. Ni un enlace, ni un metatag, ni la madre que lo parió. Así, a pelo, a lo suicida, quien me quiera leer que me lea y, quien no, que ponga Telecinco. Así contado puede parecer que voy a lanzar un argumento de tertuliano de mierda, sin fundamento alguno, y es posible que esté en la razón. Habrá quien diga que, si fuera más preciso, más completo y más fino, la conclusión del análisis podría ser incluso la contraria a la tesis que voy a ofrecer, pero ya digo que me da igual. Si pensara en todas esas mierdas, las letras universales se hubieran perdido mi blog.

Tema: los artistas que, en la antigua Grecia -porque la de ahora está hecha unos zorros- realizaban otras labores para alcanzar su sustento diario. Con el Renacimiento y la figura del mecenas, pasan a cobrar por hacer arte. Porque a los ricos les mola lo que pintan, escriben, componen o esculpen. Les mola y les pagan, y les dicen “chico, con lo bien que pintas tú pa qué vas a estar arando el campo”.

Total que el artista empieza a tener una consideración esencial en la cultura de las sociedades. Con la llegada de la industrialización, y luego la postindustrialización -el orden inverso hubiera sido inquietante- nos encontramos con un punto de vista irónico del artista, al artista y sobre el concepto de artista. Así Andy Warhol, por ejemplo, se descojona un poco del personal, cuando llega a la tienda del Museo del Prado, se deja una pasta en souvenirs y dice que se pira, que pasa de ver la ilustre pinacoteca.

La industria, que asimiló a los artistas, no lo olvidemos, está viendo cómo el concepto del arte debe tomar un camino alejado de la propia industria. Y no porque los artistas se revelen, porque el artista, en general, es muy pájaro y le gusta ir a cóckteles, y vestirse de largo en grandes salones de mansiones, sino por la teconología.

La teconología hizo que las discográficas pasaran de tener que pagar en la producción de los discos casi 5 dólares por cada vinilo, a pagar 50 centavos por cada copia de CD. En ese momento la tecnología les molaba. Apareció la revolución protools. Desde un estudio de mierda, con un programa informático, y un teclado, el programa Protools puede reproducir el sonido de la filarmónica de Viena. En España, Javier Limón montó un estudio -con amigos como Sabina o Diego el Cigala- con eso, y un buen puñado de ideas.

Cuando se producen esos adelantos, que suponen ahorros de la leche en la producción, por tanto, benefícios mucho más sustanciosos, los avances de la ciencia molan. Pero cuando aparece el P2P y todo dios se baja la música, pelis, libros, cómics y demás, entonces la tecnología no mola, y es un atraco.

Por más que se devanen los sesos los tipos a los que pagan por decir que saben de esto, el futuro de la producción del arte, pasa por volver atrás. No se encuentra la vía de negocio online para todo esto, pierden más que ganan. O por lo menos no ganan tanto como para que existan multinacionales que sustenten megamonstruos. Se acabaron los U2. Se acabaron los mastodontes que llenaban estadios allá donde fueran.

Nuestra chavalada, los futuros consumidores de arte, están tan sectorizados que no encontramos tres grupos favoritos iguales en una clase. Y la consecuencia, creo, es clara: si eres artista, no esperes yate y chalé. Pero creo que, si eres artista de verdad, te va a importar muy poco.

PD: Señores suecos, estaba en la ducha cuando me llamaron. Deberían haberlo intentado otra vez, pero imagino que la agente de Vargas Llosa presionaría. Cuenten con otra cesta las próximas navidades.

Hoy empieza

mi selección favorita

Ahora mismo estamos en el descanso del partido inagural de la Copa del Mundo de fútbol. México se mide al anfitrión en un partido desigual sobre el papel, pero que sirve para que Paco González debute en Telecinco. Afortunadamente JJ Santos tiene menos tiempo para decir subnormalidades, cosa que se agradece, pero veo el partido con una cierta incomodidad. Quienes se hayan informado -un poco- sobre el acontecimiento, sólo han tenido que ver el apartahotel de carretera en el que está la selección española, el número de atracos por periodista cuadrado, o que la mitad de los estadios acabaron de construirse anteayer.

¿Bajo qué criterio se le ha concedido la organización del Mundial? Me da igual, tampoco os devanéis los sesos porque me trae al pairo. Lo único, que me llama la atención ver al mundo de dioses hiperprofesionalizados allí. Y un poco de grima que las multinacionales patrocinadoras utilicen a los niños africanos -con una esperanza de vida de 35 años- con un elemento más de la iconografía de sus campañas. Con dos pelotas. Por cierto, conozco a mucha gente que se habrá desilusionado al ver que África no es un país, es un continente.

Nada más, sed felices con vuestro tiempo libre, y disfrutad, como yo, del típico jugador que se saldrá en el Mundial, y que luego, con gran contrato de por medio, será un pufo.

PD: El buenrrollismo de las redes sociales me está empezando a empalagar.

PD2: Sudáfrica acaba de marcar. Un golazo. Me alegro. A ver si hay otro partido como este, uno de mis favoritos en un Mundial:

Estanislasqui

Anoche me acosté con mi chica y hoy me he despertado con Alain Afflelou al otro lado de la cama. Intentando ovbiar semejante absurdo, procedo a vivir con normalidad y afrontar el post nuestro de cada día.

Siempre que me han preguntado qué hago, he dicho “tengo un programa de radio”, o “hago guiones”, o “tengo una miniproductora“, pero siempre me ha costado decir que yo sea esto o lo otro, porque nunca me he considerado ser nada. Será por el intrusismo alevoso en el que milito sin sonrrojo, o por muchas otras razones que desarrollarán mis biógrafos con entusiasmo y pasión. Por eso tampoco me siento actor, aunque es una función que me encanta desempeñar. Mejor en directo -y mucho mejor cómico-, por aquello de captar las reacciones y, en una buena tarde, controlarlas, pero hoy voy a grabar un piloto.

Mis vagas experiencias en castings no han sido excesivamente positivas, aunque no han mermado mi autoestima -signo inequívoco de que jamás podré decir “soy actor”-, tampoco me han dejado tomarme en serio esta faceta. Un Calltv que se graba en Eslovaquia, programas ultrachungos de madrugada, un magacine estrellado de Telecinco y poca cosa más, y ni para eso me han visto capaz los señores con ojo que fichan a los talentos actorales. Sólo he sacado partido del mítico Fila8.

No he ido a la escuela de Cristina Rota -para follar me ha bastado Internet y cuatro copas- ni hacía mantras antes de mis escenas en cortos, no como mis compañeros de reparto, que parecía que se preparaban para cambiar el mundo en cada plano. Deben sentirse frustrados. Y lo de hoy es bastante infumable, la verdad. Voy de Punset, voy de doctor en ingeniería, ahí es nada. Cuidadito con el texto, uno de cuyos tramos procedo a cortar y pegar:

La primera de ellas es la que llamamos “celular” porque nuestro móvil se conecta con una estación base que es capaz de comunicarse con todos los móviles que están en un hexágono bajo su responsabilidad. Vamos, que la red de móviles parece una colmena: celdas hexagonales que cubren todo el espacio. ¿Habéis pensado lo difícil que es hacer que puedas pasar de una celda a otra sin perder la conexión? Bueno, es cuestión de ingeniería… y de ondas.

¡Que guay, eh! Que dios nos pille confesados…

Zríler

pintura3Lo de la villa de Silvio cada vez me mola más. Ayer los de El País, que van publicando novedades con cuentagotas, sacaban un vídeo con… ¡Duran Duran tocando en directo en una de las fiestas privadas! ¿Se imaginan el número de personalidades de todo el mundo y toda faceta, que llevarán dos semanas sin que les quepa una paja por el culo, pensando en cuándo aparecerán luciendo una buena erección, ante los medios de todo el mundo? Los ricos hacen gracia a veces.

El análisis de los invitados que se ven en los vídeos es chulo también. Tías buenas, galanes, ejecutivos, mafiosos, músicos, farlopa. Como Telecinco, pero pagado por el contribuyente. Osea, como TVE.

Por cierto, hablando de tele y movidas graciosas, miren la historieta que cuenta, con foto incluída, Borja Myspace en su blog “Esta pasando”. Lo tienen en el blogroll de la derecha.

Y que se ha muerto el Jacko. En su honor voy a poner la discografía de 12Twelve, que les influyó mucho. Para escuchar sus pasteles sólo tengo que asomarme a la ventana, que mi vecino panchito debe ser fan, y me está atufando. Este finde retomo los podcast: radio kill the video star.

Amor

Mi familia fue un desastre. Es una afirmación que pueden reconocer, bajo cuerda, el 99´7% de los seres humanos. Y la hago en pasado, porque ahora es un ente a la deriva, un cadáver marcando, con su putrefacta fetidez, una área en el estanque. Por eso quise hacer las cosas bien, por eso me preocupé de mi hijo, y le quise enseñar lo que no me habían enseñado a mí. Pero como no me lo enseñaron, se ve que no se lo pude contar bien, porque el chaval se ha convertido en un auténtico hijo de puta.

Y no ya porque pegue a su mujer, la criatura, que bastante es -pero como es mi hijo, le quiero, cosa que no entiendieron mis consuegros-, sino porque es capaz de hacer negocios sucios a una velocidad que derretiría la gomina de Mario Conde.

Lo de la violencia de género, se lo explicaba al juez: vivimos en una sociedad violenta. Pero no frivolicemos con el rollo de los videojuegos, porque también está el Pro Evolution Soccer y no veo a la gente dando pases entre líneas por la calle. Lo digo porque el Estado genera violencia (represión), y el capitalismo deriva siempre en esquizofrenia.

violencia20domestica20masculinaCuando soltaba esto sé que el señor juez desconectaba su atención, y se cercioraba de estar grabando todo para colgarlo al día siguiente en el Magistratube, pero seguía con mi tesis. Hobbes definió al Estado como “el monopolio del uso legítimo de la violencia” y, de ahí, deriva todo. Utilizamos el lenguaje violento para autoafirmarnos frente a quienes consideramos inferiores: los directores a sus encargados, los encargados a los empleados, éstos a sus mujeres, y las señoras a los niños o las teletiendas. Porque hay un momento en que alguien pregunta el último “por qué” y la única respuesta válida es “porque me sale de los cojones

Señor juez, ¿Cuántas señoras juez hay? y, sobretodo ¿Por qué ganan el 16% menos que los jueces hombres? Y ahí se me acaba el rollo, el abogado llamaba al estrado a mi hijo y éste la cagaba en dimensiones sobrenaturales. Cosas suyas. En el barrio, cuando le bajaban al tercer grado, le miraban como a un delincuente pero menos. Osea que no es que le deseran los buenos días, pero no es como si miraran a un psicópata, o a un pederasta, o a un catalán. Tampoco eran miradas de admiración, como si hubiera liado la de Roldán. Él se siente bien en su etiqueta de descarriado, y yo soy su padre y, si él está bien, yo también.

Lo que me jode es que yo siempre he sido un desastre para los negocios, y él es capaz de vender cubitos de hielo en el Polo Norte. Cambiaría un par de ostias por la mitad de su labia. Llamaré a Guatánamo, a ver a cómo está la ostia. Y mientras pienso éstas tonterías, él está cerrando con Telecinco para ser tertuliano. Sabe el jodío. ¿A quién habrá salido?. Me dice San Pedro que le pillarán y pagará por todo lo que ha hecho. Que lo que me hizo fue muy chapucero. Pero yo confío en él. Los de aquí no tienen ni puta idea.

El duque

El chaval está bien, y se ve que lo peta y tal. Si yo fuera una tía, hablaría de que no tiene cerebro, o que si se ha operao, o que si sólo vive para el gimnasio. Pero no lo soy, y reconozco que el tío está para mojar pan, y que ello no tiene por qué mermar su actividad neuronal, o convertirlo en un frívolo maniquí. Lo primero porque el mundo está lleno de frívolos que encima tienen cuerpos lastimosos, y segundo porque yo soy el vivo ejemplo de que se pueden dar ambas cosas. A nivel menos espectacular, pero bueno. Me quedaré en marqués.

mariecuriePor tanto, partiendo de que ese pavo es un figura y a media España le gustaría pegarle un bocado en el trasero… ¿Qué hace a las mujeres pensar que lo pueden hacer? Quiero decir, ¿Por qué las tías generan ese fenómeno groupie tan asquerososo? ¿Es que va en la condición femenina? ¿Por qué se demayaban con Elvis, por qué se desgañitaban con los Beatles? ¿Por qué Liam caradegorila Gallagher se folló a aquella tía en Leganés? El maldito furor uterino hace que el pobre Duque, criatura, tenga que ir a miccionar escoltado por la guardia suiza.

Y mientras Concepción Arenal y todas aquellas pioneras, revolviéndose en su tumba. Bueno, la verdad es que imaginarme a Virginia Woolf con las palabras ”take” pintada a cera en un moflete y “that” en el otro, no deja de hacerme gracia. O a Marie Curie lanzándole el sostén a Jesulín de Ubrique en plena corrida para las féminas.

En definitiva, que esto pone en entredicho ese axioma tan recurrente en determinados machos a la hora de querer hincar porra: que las mujeres son más sensibles, seres superiores. No te jode. Pues sepan que a mí una me dijo una vez que yo estaba muy sensible. De acuerdo, fue un modo poco elegante, aunque eufemístico de decir que había resuelto con precocidad, pero me la apunto.

Pero vamos, Duque, que por muy crack que seas, sabes que yo sólo perderé mi virginidad homosexual con George (¿Qué pensará la buena de Sofía?), así que aprovecha tu radio de acción mientras puedas, porque después te arrastrarás cual Carlos Larrañaga, entre abrazos falsos, flashes macilentos y declaraciones patéticas.

PD: Mañana el mundo será un lugar entrañable. Habrá ganado Obama. Se acabaron los problemas. Loado sea el señor.

En blanco

Debería hacer un post, ya que ayer que no hubo competición futbolera, analizando a los narradores de Cuatro, la tele que retransmite los encuentros de esta Euro, que se ha convertido en histórica. Debería decir que Manu Carreño es tan bueno dando las noticias -por su verborrea incontenible, por su absoluto control de las cosas sobre las que habla, por su naturalidad y capacidad de comunicar- como regulero  resulta narrando partidos. Muchas equivocacones en los jugadores, pocas figuras retóricas y un feeling con sus comentaristas un poco forzado. El caso de Carlos Martínez es más sangrante. Lleva dando el fútbol en el Plus unos quince años, y todavía no tiene ni puta idea de narrar un partido. Comparado con Luque (de Antena 3) o con el calvoB de Telecinco, es un fiera, pero en realidad, es lamentable. Cuando un jugador pisa el área, chilla como una vieja. Lamentable.

En este post también debería analizar la labor de los comentaristas, habitualmente exjugadores agradecidos, que han olvidado lo que era fajarse con la metira que rodea a todo esto, para arreglar partidos desde una butaca. Para que se hagan una idea, Vicente del Bosque se embolsó en media temporada 300.000 euros, por dos colaboraciones de mierda. No lo veré yo en 20 años. En este caso andan por ahí José Antonio Camacho -”Quien suene el himno de España y no sienta nada… es que no siente nada”-, que se une a lo de chillar como una vieja, y da un matiz esperpéntico a cada gol de España. Sus comentarios rozan el nacionalismo cutrón. Su problema no es que aporte poco en cuanto a la visión del juego, sino que este tipo estaba en el banquillo hace bien poco, con el mismo cerebro. También tienen a Alfredo Relaño, el director del As y colaborador, en general del grupo PRISA que, sin hacer aspavientos se ha colocado muy bien -su madre estará orgullosa- y comenta el partido, mientras todos tenemos en mente su bochornosa figura enfundado en la roja para las promos de Cuatro.

Debería hablar de Julio Maldonado, Maldini. El mejor de largo, el que más conoce el fútbol mundial de este país, un tipo que domina sus defectos, y los maquilla, y sus virtudes, y las luce, un tipo que no se deja llevar por la emoción, que tiene la retransmisión en la cabeza todo el rato, y que nunca habla de más. Tampoco lo hace nada mal Quique Flores, que guarda el libro del entrenador, y comparece como un aficionado fino, con mucho criterio y selectivo en su vocabulario.

Debría hablar de todo esto. Pero es que hoy mi amigo Sampe me ha mandado un mail. Se casa en Septiembre. Me hago viejo. Joder. 

¿Cuánto te pagaron, Relaño? (es el orondo que se levanta y dice “¡La final!”)

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.