El artista antes conocido como Príns
octubre 8, 2010 4 comentarios
A ver, ahora podría haceros una disertación del copón bendito sobre el concepto del artista, desde que empezó a ser considerado como tal, hasta nuestros días, pero paso. Paso porque habrá cuatro gilipollas que se piensen que soy un tío muy listo, y cuatrocientos cabrones que meditarán sobre el tiempo que me he tirado googleando datos.
Y me paso los consejos de SEO por el forro de los huevos. Ni un enlace, ni un metatag, ni la madre que lo parió. Así, a pelo, a lo suicida, quien me quiera leer que me lea y, quien no, que ponga Telecinco. Así contado puede parecer que voy a lanzar un argumento de tertuliano de mierda, sin fundamento alguno, y es posible que esté en la razón. Habrá quien diga que, si fuera más preciso, más completo y más fino, la conclusión del análisis podría ser incluso la contraria a la tesis que voy a ofrecer, pero ya digo que me da igual. Si pensara en todas esas mierdas, las letras universales se hubieran perdido mi blog.
Tema: los artistas que, en la antigua Grecia -porque la de ahora está hecha unos zorros- realizaban otras labores para alcanzar su sustento diario. Con el Renacimiento y la figura del mecenas, pasan a cobrar por hacer arte. Porque a los ricos les mola lo que pintan, escriben, componen o esculpen. Les mola y les pagan, y les dicen “chico, con lo bien que pintas tú pa qué vas a estar arando el campo”.
Total que el artista empieza a tener una consideración esencial en la cultura de las sociedades. Con la llegada de la industrialización, y luego la postindustrialización -el orden inverso hubiera sido inquietante- nos encontramos con un punto de vista irónico del artista, al artista y sobre el concepto de artista. Así Andy Warhol, por ejemplo, se descojona un poco del personal, cuando llega a la tienda del Museo del Prado, se deja una pasta en souvenirs y dice que se pira, que pasa de ver la ilustre pinacoteca.
La industria, que asimiló a los artistas, no lo olvidemos, está viendo cómo el concepto del arte debe tomar un camino alejado de la propia industria. Y no porque los artistas se revelen, porque el artista, en general, es muy pájaro y le gusta ir a cóckteles, y vestirse de largo en grandes salones de mansiones, sino por la teconología.
La teconología hizo que las discográficas pasaran de tener que pagar en la producción de los discos casi 5 dólares por cada vinilo, a pagar 50 centavos por cada copia de CD. En ese momento la tecnología les molaba. Apareció la revolución protools. Desde un estudio de mierda, con un programa informático, y un teclado, el programa Protools puede reproducir el sonido de la filarmónica de Viena. En España, Javier Limón montó un estudio -con amigos como Sabina o Diego el Cigala- con eso, y un buen puñado de ideas.
Cuando se producen esos adelantos, que suponen ahorros de la leche en la producción, por tanto, benefícios mucho más sustanciosos, los avances de la ciencia molan. Pero cuando aparece el P2P y todo dios se baja la música, pelis, libros, cómics y demás, entonces la tecnología no mola, y es un atraco.
Por más que se devanen los sesos los tipos a los que pagan por decir que saben de esto, el futuro de la producción del arte, pasa por volver atrás. No se encuentra la vía de negocio online para todo esto, pierden más que ganan. O por lo menos no ganan tanto como para que existan multinacionales que sustenten megamonstruos. Se acabaron los U2. Se acabaron los mastodontes que llenaban estadios allá donde fueran.
Nuestra chavalada, los futuros consumidores de arte, están tan sectorizados que no encontramos tres grupos favoritos iguales en una clase. Y la consecuencia, creo, es clara: si eres artista, no esperes yate y chalé. Pero creo que, si eres artista de verdad, te va a importar muy poco.
PD: Señores suecos, estaba en la ducha cuando me llamaron. Deberían haberlo intentado otra vez, pero imagino que la agente de Vargas Llosa presionaría. Cuenten con otra cesta las próximas navidades.

Lo de la villa de Silvio cada vez me mola más. Ayer los de El País, que van publicando novedades con cuentagotas, sacaban un vídeo con… ¡Duran Duran tocando en directo en una de las fiestas privadas! ¿Se imaginan el número de personalidades de todo el mundo y toda faceta, que llevarán dos semanas sin que les quepa una paja por el culo, pensando en cuándo aparecerán luciendo una buena erección, ante los medios de todo el mundo? Los ricos hacen gracia a veces.









